La Cámara de Vinos a Granel realizó un fuerte reclamo por los desajustes estructurales en los costos de logística que enfrenta la Argentina para colocar sus vinos en el mercado internacional.
La Cámara de Vinos a Granel advierte que los costos logísticos y la falta de acuerdos comerciales reducen la competitividad en el mercado global.
La Cámara de Vinos a Granel realizó un fuerte reclamo por los desajustes estructurales en los costos de logística que enfrenta la Argentina para colocar sus vinos en el mercado internacional.
Durante el contacto con la prensa en el desayuno de la Coviar, el presidente de la Cámara Argentina de Vinos a Granel, José Bartolucci, advirtió que la competitividad externa de este segmento depende en gran medida de resolver las desventajas que genera el transporte y la falta de acuerdos comerciales favorables.
El transporte desde las regiones productoras hasta los puertos de salida representa uno de los principales factores que encarecen la exportación del vino argentino a granel. Según explicó Bartolucci, trasladar el producto desde las provincias de Mendoza o San Juan hasta los puertos chilenos implica un costo que oscila entre 8 y 10 centavos de dólar por litro.
Aunque pueda parecer un monto reducido, en un mercado global altamente competitivo esos centavos marcan una diferencia significativa. El vino a granel se comercializa en grandes volúmenes y con márgenes ajustados, por lo que cualquier incremento en los costos logísticos termina repercutiendo directamente en la capacidad de competir frente a otros países exportadores.
En este sentido, el dirigente sectorial señaló que el objetivo de la industria sería contar con algún tipo de incentivo o herramienta que permita reducir esos costos. La mejora en la logística aparece como una condición necesaria para fortalecer la presencia del vino argentino en el exterior.
A la cuestión logística se suma otro elemento que, según los empresarios del sector, profundiza la brecha competitiva: la red de acuerdos comerciales de otros países productores.
Bartolucci destacó que la Argentina no dispone de los mismos tratados de libre comercio que posee Chile, lo que se traduce en aranceles más altos para los vinos nacionales en determinados mercados. Uno de los casos más ilustrativos es el de China, donde los vinos argentinos enfrentan gravámenes significativamente superiores.
En ese mercado, el vino argentino a granel paga un arancel del 20%, mientras que el vino embotellado tributa un 14%. En contraste, los productos chilenos ingresan con arancel cero gracias a los acuerdos comerciales vigentes entre ambos países.
Esta diferencia, según explicó el dirigente, genera una desventaja clara para los exportadores argentinos, que deben competir con precios más elevados en destino.
Frente a este escenario, la cámara empresaria se encuentra trabajando con autoridades provinciales y nacionales para buscar alternativas que permitan mejorar la competitividad. Entre las iniciativas impulsadas se encuentra la elaboración de estudios técnicos que justifiquen la implementación de incentivos logísticos.
El objetivo es demostrar el impacto que tendría una reducción de costos en la expansión de las exportaciones y en la consolidación del vino argentino dentro del segmento global del granel.
De acuerdo con Bartolucci, el sector privado ya presentó un análisis detallado que busca fundamentar la necesidad de políticas específicas orientadas a aliviar estos costos estructurales.
A pesar de estas dificultades, el panorama internacional del vino a granel muestra señales alentadoras. El mercado de vinos genéricos continúa creciendo y la Argentina comienza a recuperar posiciones en este segmento.
Según indicó el presidente de la cámara, el año pasado fue positivo para las exportaciones de vino a granel argentino y las perspectivas para el presente año se presentan en una línea similar.
Este comportamiento refleja una tendencia global hacia la compra de grandes volúmenes de vino destinados a fraccionamiento en destino o a la elaboración de productos derivados. En ese contexto, la Argentina busca consolidarse como un proveedor confiable y estable.
La estrategia del sector apunta justamente a fortalecer esa posición internacional, promoviendo el vino a granel como una alternativa competitiva dentro de la oferta vitivinícola nacional. Para lograrlo, sostienen los empresarios, será imprescindible avanzar en soluciones que reduzcan los costos logísticos y equilibren las condiciones comerciales frente a los principales competidores.

