El turismo vinculado a la vitivinicultura o enoturismo se consolida como uno de los pilares del desarrollo territorial productivo de Mendoza. De acuerdo con un informe elaborado por el Observatorio Económico del Turismo del Vino, la actividad ha experimentado un crecimiento sostenido entre 2018 y 2024, tanto en la cantidad de bodegas abiertas al público como en el número de visitantes, los servicios ofrecidos y el empleo generado.
El estudio, realizado en conjunto por el Ente Mendoza Turismo (EMETUR) y la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), con la colaboración de distintas instituciones y actores del sector, forma parte de los lineamientos estratégicos trazados por el Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) al 2030. Su objetivo es brindar información detallada y representativa que sirva de insumo para la toma de decisiones tanto en el sector público como en el privado.
Actualmente, 230 bodegas de la provincia reciben visitantes de forma regular, distribuidas en las principales zonas vitivinícolas: Luján de Cuyo, Valle de Uco, Maipú, Gran Este, Zona Sur y Zona Metropolitana. La encuesta incluyó una muestra representativa del 38% de ese universo, con datos recabados de 87 establecimientos.
Luján de Cuyo encabeza el ranking con 80 bodegas abiertas al turismo, seguido por el Valle de Uco con 50 y Maipú con 42. Si bien el Gran Este cuenta con 350 bodegas registradas en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), solo 20 se encuentran actualmente abiertas al turismo, lo que da cuenta de su alto potencial de desarrollo en este rubro.
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En términos de producción, el Gran Este lidera con más de 72.500 hectáreas cultivadas y casi 5,8 millones de hectolitros elaborados, aunque todavía con escasa infraestructura turística. En contraste, zonas como la Zona Sur —que combina enoturismo con actividades de naturaleza y aventura— y la Metropolitana, con apenas cinco bodegas turísticas, presentan una oferta más diversificada o bien funcionan como puerta de entrada al circuito enológico.
Un crecimiento sostenido
Entre 2018 y 2024, el número de bodegas abiertas al turismo aumentó un 57,5%, pasando de 146 a 230 establecimientos. El mayor crecimiento en valores absolutos se registró en el Valle de Uco y Luján de Cuyo, con 26 y 19 nuevas bodegas respectivamente.
Este dinamismo está sostenido, en buena medida, por el protagonismo de pequeños y microemprendimientos vitivinícolas. El 45,7% de las bodegas turísticas produce entre 0,5 y 5 millones de litros anuales, mientras que el 35,4% no supera los 500 mil litros. Esta característica confiere al enoturismo mendocino una fuerte impronta artesanal, con experiencias personalizadas y una conexión directa con el territorio.
Visitantes nacionales e internacionales
El flujo turístico también ha registrado un crecimiento sostenido. Según el informe, en 2024 se contabilizaron 1.590.567 visitas, un 27,8% más que en 2018. El 62% de los visitantes fueron nacionales, mientras que el 38% correspondió a turistas internacionales, con especial presencia de brasileños, estadounidenses, canadienses y chilenos.
Luján de Cuyo continúa siendo el principal polo receptor, mientras que el Gran Este mostró la mayor tasa de crecimiento, con un 94,4% de incremento en el número de visitas durante el período analizado.
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Una oferta diversa para públicos exigentes
La oferta de servicios en las bodegas turísticas de Mendoza es amplia y diversa. El 92,7% cuenta con tiendas de vinos (wine shops), mientras que el 86,4% ofrece visitas guiadas y el 69% incluye recorridos por viñedos. Más de la mitad cuenta con propuestas gastronómicas, y cerca del 50% organiza actividades complementarias como catas temáticas o blendings.
Además, el 45% de las bodegas está preparado para turismo de reuniones (MICE), y una proporción similar organiza eventos culturales y sociales. También se destacan servicios diferenciales como yoga entre viñedos, alojamientos boutique, museos, salas de arte, auditorios e incluso spas y campos de golf.
La orientación al público internacional se refleja en la oferta idiomática: el 87,8% ofrece atención en inglés y el 46,6% en portugués, además de otros idiomas como italiano, francés y alemán.
Impacto económico y precios
En cuanto al perfil de gasto, el informe señala que el costo promedio por una visita con degustación asciende a 18,6 dólares, mientras que las propuestas gastronómicas se ubican en torno a los 66,6 dólares. El gasto promedio total por visitante ronda los 37 dólares.
Estos valores muestran que el enoturismo mendocino ofrece opciones para distintos presupuestos, con una relación calidad-precio competitiva en el contexto regional e internacional.
Generación de empleo e inclusión
Uno de los aspectos más relevantes del informe es el impacto del enoturismo en el mercado laboral. En total, se registran 2.404 empleos vinculados directamente a la actividad, de los cuales 1.918 son puestos permanentes y 486 transitorios. En comparación con 2018, los empleos permanentes crecieron un 205% y los temporarios un 101%.
Además, el informe destaca que el 35% de los trabajadores son mujeres y el 28% son menores de 30 años, lo que posiciona al sector como un ámbito inclusivo y con potencial de profesionalización.
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El enoturismo crece fuertemente en Mendoza con servicios, paisajes y locaciones espectaculares.
Un modelo con proyección
“El turismo del vino en Argentina no ha llegado a su techo. Cada vez hay más y mejor oferta, y esto lo convierte en una de las actividades más dinámicas del sector”, afirmó Pablo Asens, vicepresidente de COVIAR y responsable del área de Turismo del Vino. En la misma línea, Gabriela Testa, presidenta de EMETUR, subrayó la importancia de contar con estadísticas sectoriales para la toma de decisiones, y celebró la articulación entre el Estado y el sector privado.
La expansión del enoturismo en Mendoza confirma el valor de una estrategia basada en la articulación territorial, la diversificación productiva y la mejora continua de la calidad. No solo representa una fuente de ingresos y empleo para las economías regionales, sino también una herramienta eficaz de posicionamiento internacional para el vino argentino y su cultura asociada.