25 de abril de 2026
{}
Proyecciones

Economía 2026: qué provincias crecerán más y cuáles quedarán rezagadas

El IERAL proyecta para 2026 una recuperación económica desigual entre provincias, marcada por asimetrías estructurales, dependencia fiscal y sectores ganadores.

Por Marcelo López Álvarez

Tras la polvareda levantada por las elecciones 2025, la Argentina parece ingresar en una fase de descompresión de la política y la economía que es aprovechada también por las provincias. El nuevo panorama político, caracterizado por una mayor estabilidad y una reducción de la incertidumbre macroeconómica, parece comenzar a delinear el terreno de juego para el próximo bienio, así lo destaca el último paper del IERAL de la Fundación Mediterránea firmado por el mendocino Jorge Day.

Sin embargo, advierte que la “luz al final del túnel” no brillará con la misma intensidad en todas las latitudes del territorio nacional.

El trabajo destaca que si bien las provincias suelen acompañar la tendencia de la economía nacional (y ahora también la política, como se vio en la Cámara de Diputados), las diferencias estructurales -históricamente marcadas por la matriz productiva y la dependencia de los fondos federales de diversa procedencia- profundizarán una recuperación heterogénea. El federalismo fiscal argentino mostrará sus múltiples y desiguales rostros.

Argentina: El espejo de los noventa

Para comprender la dinámica que podría regir a partir de 2026, los economistas de la Mediterránea proponen un ejercicio de memoria histórica: mirando hacia la etapa posterior a la crisis del Tequila. Al igual que entonces, la confirmación de un rumbo económico y la consecuente baja del riesgo país podrían gatillar el ingreso de capitales y una reactivación del crédito.

Entre 1996 y 1997, la economía argentina experimentó un rebote vigoroso liderado por sectores intensivos en capital. La incipiente minería, los servicios públicos mediante la privatización y el sistema financiero crecieron holgadamente por encima del promedio, traccionando el Producto Bruto. En contraposición, los rubros atados al mercado interno -la industria manufacturera tradicional, el comercio y la construcción- sufrieron una convalecencia más lenta, con cicatrices que tardaron en sanar. Y que, si bien el informe no lo dice, también es cierto que ese crecimiento desparejo (un calco de lo que pasa ahora) fue el caldo en el cual se cultivó la crisis de 2001.

El informe destaca que, si bien la historia no se repite, a menudo rima. No obstante, existen matices cruciales que diferencian aquel período de la actualidad. La principal ventaja comparativa de hoy radica en el tipo de cambio: el dólar, en términos reales, se ubica en valores más elevados que en la convertibilidad, otorgando una competitividad exportadora que entonces era inexistente, asegura el trabajo del IERAL. Afirmación donde la conclusión del trabajo parece contrastar con las expresiones permanentes de los exportadores argentinos con valor agregado, que reclaman por la falta de competitividad y el atraso del tipo de cambio.

Para el IERAL, la contrapartida a la ventaja del tipo de cambio real es la inflación. A diferencia de la estabilidad de precios de los noventa, la inercia inflacionaria actual continúa siendo un factor que condiciona la certidumbre y limita la planificación a largo plazo.

Ganadores y rezagados

Bajo estas coordenadas, el estudio proyecta para 2026 una fragmentación del mapa argentino en tres grandes grupos, definidos por su capacidad de adaptación al nuevo ciclo de inversiones y disciplina fiscal.

En el primer pelotón, marchando a la vanguardia, se ubican las provincias con sectores intensivos en capital. Aquí, la geografía es determinante. Neuquén, impulsada por la inagotable actividad de Vaca Muerta, junto con las provincias mineras del cordón andino, aparecen como las grandes beneficiarias del modelo. A este grupo se suman aquellas jurisdicciones con fuerte presencia de servicios financieros y energéticos. Se espera que estos distritos no solo lideren las estadísticas de crecimiento del Producto Bruto Geográfico (PBG), sino que también actúen como polos de atracción de inversión extranjera directa.

Un segundo grupo, conformado por provincias con una base productiva diversificada -típicamente las de la zona núcleo-, acompañaría la mejora nacional con un crecimiento moderado y sostenido. Su desempeño estará atado a la reactivación del consumo y la producción, sin los picos explosivos del sector energético, pero con una estabilidad envidiable.

El tercer grupo es el que enfrenta los desafíos más complejos: las provincias con alta dependencia fiscal. Se trata, mayoritariamente, de jurisdicciones del norte argentino, donde el empleo público y las transferencias discrecionales del Tesoro Nacional han funcionado históricamente como motor de la economía local. En un contexto nacional signado por la austeridad y el recorte de fondos no automáticos, estas provincias deberán navegar aguas turbulentas. Si bien la mejora en la recaudación de impuestos coparticipables podría ofrecer cierto alivio, se prevé que su ritmo de recuperación sea sensiblemente más lento que el del resto del país.

image
Las provincias con posibilidades de desarrollar energía (en sus diversas variantes) parecen ubicarse con mejores condiciones de desarrollo según la Fundación Mediterránea

Las provincias con posibilidades de desarrollar energía (en sus diversas variantes) parecen ubicarse con mejores condiciones de desarrollo según la Fundación Mediterránea

Recaudación, pesos y recortes

La recaudación de los distintos niveles de gobierno -nacional, provincial y municipal- constituye un elemento central para sostener las políticas públicas, pero su evolución suele estar condicionada por factores económicos y fiscales. En este contexto, el análisis de los Recursos de Origen Nacional transferidos a las provincias, que en 2023 representaron en promedio el 54% de sus ingresos totales -con un 44,8% correspondiente a Coparticipación- muestra una tendencia negativa en noviembre de 2025. Ese mes, dichas transferencias registraron una caída interanual del 5% en términos reales, considerando una inflación del 1,9%. Así lo revela un trabajo del CEPA.

La contracción afectó a los principales componentes de la recaudación. La Coparticipación Federal de Impuestos mostró un descenso del 5,1% real interanual, mientras que la recaudación de IVA cayó 3,1%, una reducción algo menor que la observada en noviembre de 2024, cuando había sido de 3,7%. El Impuesto a las Ganancias también registró una disminución del 2,9% real interanual, contraste marcado respecto del desempeño positivo de 7,4% observado un año antes. En cuanto a las transferencias por coparticipación, también mostraron un comportamiento contractivo: todas las provincias registraron caídas reales de entre -2,7% y -6,6%, lo que confirma una tendencia descendente homogénea en todo el país.

Hacia una convergencia limitada

A pesar de ello, la Mediterránea sostiene que las proyecciones para 2026 son, en términos generales, más favorables que las del bienio 2024-2025. La mejora en las condiciones financieras promete extender la mancha de aceite de la reactivación a un mayor número de jurisdicciones, suavizando las brechas regionales más agudas.

El informe concluye que las asimetrías estructurales persistirán. La dicotomía entre una Argentina exportadora, ligada a los recursos naturales y el capital, y otra Argentina dependiente del gasto público y (agregamos) con un mercado interno e industrias en retroceso, seguirá marcando el pulso del interior.

LO QUE SE LEE AHORA
La tecnologóa de riego avanza 

Las Más Leídas

Tragedia en Las Heras: un motociclista murió tras chocar y el otro vehículo huyó
DGE: carreras cortas, con salida laboral y cursado virtual lideran la elección en Mendoza
Una moto protagonizó un accidente en solitario en Maipú: hay un muerto
Accidente fatal en Malargüe.
Gran Hermano: acusaron a Brian Sarmiento de lo peor y una foto desató el escándalo