27 de marzo de 2026
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Empleo

¿Alguien genera empleo en la Argentina?

El empleo formal creció solo 4,7% en una década, mientras la informalidad avanzó con fuerza. Caída salarial y precarización marcan el mercado laboral argentino.

Por Marcelo López Álvarez

El empleo registrado en Argentina creció apenas un 4,7% en la última década, mientras que el trabajo no registrado aumentó un 18,6% y el cuentapropismo un 25,3%. La brecha entre estas cifras refleja, en términos concretos, un proceso sostenido de precarización laboral que atraviesa a la economía argentina, más allá de los distintos gobiernos que se sucedieron en ese período. Así lo muestra una investigación de FundAr, elaborada por Daniel Schteingart y Micaela Fernández Erlauer, que analiza la evolución del empleo formal en relación de dependencia entre 2016 y 2025.

El empleo registrado es uno de los indicadores más sensibles para evaluar la calidad del mercado laboral. Su evolución no solo da cuenta de la salud de la economía, sino también del nivel de vida efectivo de los trabajadores, ya que el acceso a la seguridad social, las obras sociales, las vacaciones pagas y las indemnizaciones depende, en gran medida, de esta condición.

Empleo, una estructura que se transforma

El crecimiento del empleo formal no fue homogéneo entre sectores. La enseñanza, la administración pública en sus tres niveles, los servicios empresariales e inmobiliarios, el comercio y la salud fueron los principales motores en la creación de puestos registrados. En cambio, los servicios financieros, la construcción, el transporte y la industria manufacturera concentraron las caídas más pronunciadas.

La educación constituye un caso paradigmático. La expansión de la matrícula en el nivel secundario, el aumento de las demandas de cuidado infantil y el crecimiento del sector terciario impulsaron la contratación de docentes y auxiliares durante buena parte del período. Sin embargo, la caída de la tasa de natalidad comienza a erosionar esa dinámica: según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, el empleo registrado en guarderías y jardines maternales se redujo un 10% entre octubre de 2024 y octubre de 2025, ubicándose en torno a los 148 mil puestos.

La administración pública mostró un comportamiento en dos etapas. Entre 2016 y 2023 incorporó alrededor de 200 mil empleados, al pasar de 1,5 a 1,7 millones de puestos registrados, en gran medida por la expansión del empleo en provincias y municipios, que en muchos casos funcionó como refugio ante la falta de oportunidades en el sector privado. A partir de la asunción del gobierno de Javier Milei, a fines de 2023, se perdieron 50 mil de esos puestos como resultado del ajuste en la administración nacional y del recorte de transferencias a los gobiernos subnacionales.

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El empleo informal es lo único que crece con fuerza en la Argentina

El empleo informal es lo único que crece con fuerza en la Argentina

La industria, el sector más golpeado

El sector más afectado en términos absolutos fue la industria manufacturera, que perdió 82 mil puestos de trabajo entre 2016 y 2025, lo que implica una caída del 6,6% del total sectorial. El estancamiento del consumo interno, la recurrencia de las crisis económicas y la reciente apertura de importaciones impactaron de lleno en un sector fuertemente orientado al mercado doméstico.

El transporte y las comunicaciones registraron una baja del 5,7%. En este caso confluyen dos fenómenos de distinta naturaleza: la irrupción de plataformas de transporte por aplicación, que redujeron la cantidad de pasajeros y conductores dentro del esquema formal, y el declive del transporte de larga distancia en ómnibus. Por su parte, la construcción cayó un 5,9%, en gran medida por la paralización de la obra pública desde fines de 2023.

El vínculo entre crecimiento y empleo

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la relación entre el Producto Interno Bruto y la generación de empleo registrado privado. Históricamente, ambas variables se movieron en sintonía: los períodos de expansión económica coincidieron con la creación de empleo formal, mientras que las recesiones implicaron destrucción de puestos. Sin embargo, 2025 quebró esa lógica.

Ese año, la economía argentina creció un 4,4%, pero el empleo registrado privado cayó un 0,4%. Es la única vez desde 1997 en que esta divergencia se observa con tanta claridad. La explicación es múltiple: por un lado, el avance de la informalidad y el cuentapropismo; por otro, la propia composición del crecimiento. Los sectores que más aportaron al PIB en 2025 (servicios financieros y extracción de petróleo y minería) tienen una baja incidencia en el empleo total. Además, en algunos casos expulsaron trabajadores formales: la digitalización bancaria redujo el personal en sucursales, mientras que el auge de Vaca Muerta no alcanzó a compensar la caída del empleo en cuencas maduras como el Golfo de San Jorge o Mendoza.

Una década de caída salarial

El deterioro del empleo tiene su correlato directo en los ingresos. Según la Cuenta Generación del Ingreso del INDEC, el salario promedio de la economía, medido en términos reales, cayó un 21% entre el primer trimestre de 2016 y el tercero de 2025. La pérdida no fue uniforme: los asalariados registrados del sector privado retrocedieron un 9%; los empleados públicos, un 27%; y los trabajadores no registrados, un 7%.

La trayectoria siguió de cerca los ciclos macroeconómicos. La crisis cambiaria de 2018-2019 golpeó con mayor fuerza a los trabajadores no registrados, que hacia 2019 ya habían perdido un tercio de su poder adquisitivo respecto de 2016. La pandemia profundizó ese deterioro. El impacto más severo se produjo en el primer trimestre de 2024, tras la devaluación de diciembre de 2023: el salario promedio cayó al 71% del nivel de 2016, los ingresos del sector público al 66% y los de los trabajadores no registrados al 48%.

Desde entonces, la recuperación fue parcial. Hacia el tercer trimestre de 2025, los trabajadores informales habían recuperado terreno hasta alcanzar el 93% del nivel de 2016; los asalariados registrados del sector privado llegaban al 91%; y los empleados públicos apenas alcanzaban el 74%. Más allá de las diferencias en la trayectoria, el dato estructural es claro: en los tres segmentos, el salario real actual sigue por debajo del de hace una década.

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