En un escenario internacional donde la energía nuclear suele aparecer asociada al riesgo, los conflictos o el debate ambiental, existe otra dimensión que muchas veces queda fuera de foco: su uso en la salud. Lejos de los temores que genera el concepto, esta tecnología permite detectar enfermedades, definir tratamientos con mayor precisión y mejorar el pronóstico de los pacientes. En Mendoza, ese desarrollo no sólo está presente, sino que se consolidó a lo largo de más de tres décadas como una política sostenida. En ese recorrido, la provincia logró posicionarse como referencia nacional en medicina nuclear a partir del desarrollo de la FUESMEN.
Sitio Andino recorrió sus instalaciones y dialogó con el ministro de Salud, Rodolfo Montero, y con el gerente general, Sebastián Parisi, para entender cómo funciona una de las instituciones más avanzadas del país en este campo.
Lo que se observa en la práctica es un uso concreto, cotidiano y pacífico de la energía nuclear aplicado a la salud.
“Hay un uso pacífico de la energía nuclear aplicado a la medicina”, resumió Parisi , sintetizando el espíritu que atraviesa todo el modelo.
La FUESMEN es hoy una de las instituciones más avanzadas del país en medicina nuclear, diagnóstico por imágenes y tratamientos oncológicos de alta complejidad. A lo que se suma el desarrollo de un ecosistema digital propio, capaz de planificar tratamientos, garantizar calidad clínica y aplicar modelos de IA entrenados localmente, marcando un hito para la radioterapia oncológica en América Latina.
Todo esto no sólo impacta en Mendoza, sino que también proyecta conocimiento y formación hacia otras regiones.
Una decisión estratégica que convirtió a Mendoza en pionera
La creación de la FUESMEN fue el resultado de una decisión política de largo plazo que comenzó a gestarse en los años 80. En ese momento, la provincia, junto a la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Universidad Nacional de Cuyo, apostó por desarrollar la medicina nuclear en Argentina con base en Mendoza. Ese proyecto se concretó en 1991 y sentó las bases de un modelo que con el tiempo se expandió y consolidó. Desde entonces, la institución creció en infraestructura, formación profesional y desarrollo científico.
17 de Marzo de 2026, entrevista FUESMEN, centro de estudio radiológico, escuela medicina nuclear
En junio la FUESMEN cumplirá 35 años.
Foto: Cristian Lozano
Ese impulso inicial permitió construir un sistema que hoy cumple múltiples funciones dentro del esquema sanitario. La FUESMEN no sólo atiende pacientes, sino que también forma especialistas, investiga e incorpora tecnología de última generación. “Es un aliado estratégico en las políticas sanitarias de la provincia”, explicó Parisi . En la práctica, gran parte de los diagnósticos y tratamientos de alta complejidad se canalizan a través de esta institución.
Diagnósticos más precisos: ver cómo funciona el cuerpo
Uno de los principales aportes de la medicina nuclear es que permite observar el funcionamiento del cuerpo, y no sólo su estructura. A diferencia de estudios tradicionales, que muestran la forma de un órgano o una lesión, esta especialidad analiza la actividad celular. Esto permite detectar procesos que aún no son visibles en una imagen convencional. En enfermedades complejas como el cáncer, esa diferencia puede ser determinante.
17 de Marzo de 2026, entrevista Ministro de Salud y deportes, Rodolfo Montero. Fuesmen, Sebastián Parisi
El ministro de Salud, Rodolfo Montero, y el gerente general de FUESMEN, Sebastián Parisi, recibieron a Sitio Andino para explicar cómo funciona.
Foto: Cristian Lozano
“Lo que se hace es mostrar cómo funciona lo que estás viendo”, explicó el ministro Rodolfo Montero. Esa capacidad permite distinguir si un tumor está activo, si está creciendo o si permanece inactivo. A partir de esa información, los equipos médicos pueden definir con mayor precisión el diagnóstico y elegir el tratamiento más adecuado. En ese punto, la tecnología deja de ser un dato técnico y se convierte en una herramienta clave para la toma de decisiones.
El PET, una tecnología que marcó un antes y un después
Dentro de ese desarrollo, uno de los hitos más importantes fue la incorporación del PET, una tecnología que posicionó a Mendoza como pionera en la región. La FUESMEN instaló el primer equipo PET de Latinoamérica, un sistema que permite combinar imágenes anatómicas con información metabólica. A partir del uso de radiofármacos, este estudio muestra cómo se comportan las células dentro del cuerpo, especialmente en procesos tumorales.
17 de Marzo de 2026, entrevista FUESMEN, centro de estudio radiológico, escuela medicina nuclear, acceso al ciclotrón
El PET utiliza radiofármacos para un diagnóstico preciso, a nivel metabólico.
Foto: Cristian Lozano
La Tomografía por Emisión de Positrones (PET) permite detectar tumores en etapas muy tempranas, identificar metástasis y evaluar la respuesta a un tratamiento con alta precisión. Además, integra en una misma imagen información que antes requería múltiples estudios, lo que agiliza los tiempos y mejora la calidad del diagnóstico. Por eso, su incorporación no sólo significó un avance tecnológico, sino también un cambio en la forma de abordar enfermedades complejas. En ese sentido, la FUESMEN no sólo adoptó esta tecnología, sino que la convirtió en un estándar de trabajo.
Tratamientos dirigidos y el avance hacia la teranóstica
Además del diagnóstico, la FUESMEN desarrolla tratamientos que también se apoyan en la medicina nuclear. A través de la radioterapia metabólica se utilizan radiofármacos que actúan directamente sobre las células tumorales desde el interior del organismo. A diferencia de la radioterapia tradicional, que se aplica desde el exterior, estas terapias permiten una acción más focalizada y con menor impacto en tejidos sanos.
Este tipo de abordaje permite no sólo tratar la enfermedad, sino también hacer un seguimiento más ajustado de su evolución. En muchos casos, la misma lógica que se utiliza para diagnosticar es la que luego se aplica para tratar. En ese marco, la institución avanza hacia la incorporación de terapias teranósticas, un enfoque que combina diagnóstico y tratamiento en un mismo proceso y que representa uno de los desarrollos más innovadores de la medicina actual.
La posibilidad de “ver y tratar” en un mismo circuito marca un cambio de paradigma en la forma de abordar patologías complejas.
Una institución modelo en el país y la región
Dimensionar lo que es la FUESMEN no es sencillo si se la analiza únicamente desde la escala local. Su desarrollo integra producción de radiofármacos, diagnóstico de alta complejidad, tratamientos oncológicos, formación de profesionales e investigación científica en un mismo lugar. Esta combinación no es habitual, ni siquiera en muchos centros de referencia del país, donde estas funciones suelen estar distribuidas en distintas instituciones.
Esa complejidad se traduce en capacidad operativa y en desarrollo tecnológico sostenido. Equipos como el PET, la radioterapia avanzada y la producción de radiofármacos forman parte de un mismo circuito que permite abordar integralmente al paciente. A esto se suma la formación de especialistas en áreas críticas, como la física médica, una disciplina clave y escasa en el sistema de salud. Todo esto convierte a la FUESMEN en un nodo estratégico dentro del sistema sanitario.
El caso del ciclotrón es uno de los ejemplos más claros de esa escala. Se trata de una infraestructura que muy pocas regiones poseen, incluso a nivel internacional. Con la incorporación del nuevo reactor nuclear, que estará operativo a finales de año, Mendoza será una de las pocas jurisdicciones con dos ciclotroness, algo que no ocurre en la mayoría de los países de la región. Esta capacidad no sólo impacta en la provincia, sino que posiciona a la institución como referencia más allá de sus fronteras.
En ese contexto, la FUESMEN no funciona únicamente como prestadora de servicios, sino como un verdadero polo científico y sanitario, integrando diagnóstico, tratamiento, formación e investigación en un mismo sistema es lo que la distingue.
Un modelo de gestión privado con atención pública
Se trata de una institución con objetivos públicos, pero gestionada bajo derecho privado, lo que le permite operar con mayor eficiencia. No depende de un presupuesto estatal para sostener su funcionamiento cotidiano, sino que se financia a partir de los servicios que presta.
“Prestamos servicios y cobramos por ellos, no tenemos financiamiento estructural del Estado”, explicó Parisi .
Uno de los rasgos más destacados de la FUESMEN es su capacidad para integrar a pacientes de distintos niveles de cobertura. En sus instalaciones conviven personas con prepagas, obras sociales, afiliados a PAMI y OSEP y pacientes sin cobertura. Todos reciben atención en el mismo lugar y bajo los mismos estándares de calidad.
“Acá vienen pacientes con la cobertura más alta y también quienes no tienen nada”, explicó Montero . En los casos en que el paciente no cuenta con cobertura, el financiamiento lo asume el Estado. “Eso es derecho a la salud: dar servicios de calidad iguales para todos”, agregó.
Más de 300.000 pacientes al año
Cada año, más de 300.000 pacientes pasan por sus distintas sedes, distribuidas en la Ciudad de Mendoza, Maipú, Valle de Uco y San Rafael. Esa red permite descentralizar servicios de alta complejidad.
Entre los servicios que ofrece están PET/CT, radioterapia, resonancia magnética, tomografía, laboratorio, densitometría, mamografía y distintas especialidades clínicas. A esto se suma la producción de radiofármacos y el desarrollo de áreas altamente específicas, lo que permite abordar al paciente de manera integral.
Uno de los ejemplos más claros de esa capacidad es el servicio de resonancia magnética, que funciona de manera ininterrumpida: trabajan las 24 horas, los 365 días del año.
Ciencia, formación e investigación en un mismo ecosistema
Además de su rol asistencial, la FUESMEN cumple una función central en la formación de profesionales y en el desarrollo científico. Médicos, físicos médicos, bioingenieros y técnicos se capacitan en un entorno que combina práctica clínica, investigación y tecnología de última generación. La articulación con instituciones como el Instituto Balseiro refuerza ese perfil académico.
17 de Marzo de 2026, entrevista FUESMEN, centro de estudio radiológico, escuela medicina nuclear, acceso al ciclotrón
El recurso humano es altamente calificado.
Foto: Cristian Lozano
La necesidad de investigar impulsa la incorporación constante de tecnología, lo que a su vez mejora la calidad de atención. Los profesionales se forman en ese entorno y luego trasladan ese conocimiento a otros espacios. Así, se genera un círculo virtuoso que se retroalimenta en el tiempo.
Proyectos a largo plazo que consolidan el desarrollo
El desarrollo en medicina nuclear requiere inversiones importantes y planificación a largo plazo. La puesta en marcha de un nuevo ciclotrón es uno de los ejemplos más claros de esa dinámica. Se trata de una infraestructura clave para la producción de radiofármacos, que demandó años de trabajo, coordinación internacional y procesos regulatorios complejos.
17 de Marzo de 2026, entrevista FUESMEN, centro de estudio radiológico, escuela medicina nuclear, acceso al ciclotrón
Se espera que a finales de año esté operativo el segundo ciclotrón, el mini reactor nuclear incorporado por la FUESMEN.
Foto: Cristian Lozano
“Hace ocho años que estamos con este proyecto porque es extremadamente complejo”, explicó Montero . Una vez operativo, permitirá ampliar la capacidad diagnóstica y fortalecer el desarrollo científico de la institución. Además, posicionará a Mendoza como una de las pocas regiones con dos ciclotrones en funcionamiento.
Una experiencia que muestra otra cara de la energía nuclear
En un contexto global donde la energía nuclear suele generar preocupación, la experiencia mendocina muestra una aplicación concreta, pacífica y orientada a la salud. La recorrida de Sitio Andino permitió observar cómo ese modelo funciona en la práctica cotidiana.
Lo que se traduce en diagnósticos más precisos, tratamientos más efectivos y acceso garantizado para distintos sectores de la población.