El reciente descubrimiento de una nueva especie de spinosaurus en el desierto del Sahara genera un fuerte impacto en la comunidad científica global. Este tipo de dinosaurios, que presentaban una distintiva cresta en forma de sable, habitaban ecosistemas terrestres que permiten establecer comparaciones directas con los hallazgos realizados en el territorio de nuestra provincia.
La noticia proveniente de África coincide con nuevos e importantes restos fósiles en la Patagonia argentina, consolidando al sur del continente como un reservorio mundial de biodiversidad prehistórica. Estos eventos internacionales no son aislados, sino que forman parte de un rompecabezas que tiene a Mendoza como una de sus piezas fundamentales.
Paul Sereno con el cráneo del dinosaurio Spinasaurus mirabilis
Foto: Centro Médico de la Universidad de Chicago
La conexión radica en que, hace millones de años, las masas terrestres de lo que hoy es Argentina y África formaban parte del supercontinente Gondwana. Bajo este contexto geológico compartido, las especies migraban y evolucionaban en entornos similares, lo que explica las semejanzas entre los ejemplares hallados a miles de kilómetros.
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El patrimonio de los dinosaurios en suelo mendocino
Nuestra provincia, especialmente en la zona de Malargüe, se destaca por yacimientos únicos donde se han encontrado restos del imponente Notocolosus. Este titán mendocino es pariente cercano de las especies que hoy asombran al mundo en el Sahara y el sur patagónico, compartiendo linajes de tamaños colosales.
El suelo mendocino no solo resguarda huesos, sino también nidos de huevos y huellas que son cruciales para entender el comportamiento reproductivo de estos gigantes. Estos vestigios locales permiten a los expertos comparar el desarrollo de los ejemplares encontrados recientemente fuera de nuestras fronteras geográficas actuales.
La labor de los equipos de investigación de la UNCUYO y el CONICET en yacimientos como Huayquerías sigue aportando información vital para la ciencia global. Cada vez que el desierto africano o la estepa patagónica revelan un secreto, Mendoza reafirma su posición como una capital mundial de la paleontología.
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Un hallazgo que redefine la historia regional
El descubrimiento en el Sahara de una especie con cresta que no dependía estrictamente del agua desafía teorías previas sobre la adaptación de estos animales. Este tipo de datos frescos ayuda a los paleontólogos que trabajan en Mendoza a reevaluar cómo los grandes carnívoros locales interactuaban con su ambiente.
Entender el pasado nos permite dimensionar la magnitud de los cambios climáticos y geológicos que atravesó nuestro planeta. Mendoza sigue siendo un faro de conocimiento en este sentido, demostrando que bajo nuestras viñas y cerros todavía quedan muchos secretos de los antiguos dueños de la Tierra por ser desenterrados.