El arsénico en Mendoza: el mapa de los ríos afectados y el plan científico para purificar el agua
Investigadores analizan el impacto del arsénico en cada río de la provincia de Mendoza. Entérate el origen de este elemento y los nuevos desafíos de gestión.
El arsénico en Mendoza: el mapa de los ríos afectados y el plan científico para purificar el agua
La situación del agua en la provincia de Mendoza genera una preocupación constante debido a la detección de niveles de arsénico que superan los estándares habituales de consumo. Este elemento químico de origen natural plantea un reto histórico para la gestión hídrica regional, afectando seriamente la calidad del recurso en zonas donde la escasez es crítica.
El arsénico es un metaloide presente en la corteza terrestre que puede disolverse en el agua subterránea y superficial. Aunque en altas concentraciones es tóxico para los seres humanos, su aparición en nuestra región no suele estar vinculada a la actividad industrial, sino a procesos geológicos milenarios que han moldeado nuestro paisaje andino.
La cordillera de los Andes juega un papel fundamental en este fenómeno debido a su composición de rocas volcánicas y cenizas. El contacto prolongado del agua con estos minerales facilita que el arsénico se desprenda y se integre a las cuencas, especialmente en áreas del noroeste donde la sustentabilidad ambiental está bajo la lupa.
El problema de la presencia de arsénico en el agua
Actualmente, expertos en hidrogeología del Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (IADIZA), perteneciente al CONICET, investigan posibles soluciones adaptadas a nuestro suelo semiárido. En este contexto, la baja disponibilidad de caudales provoca que la concentración de elementos naturales sea proporcionalmente mayor que en zonas con regímenes de lluvia más frecuentes.
La preocupación no es solo ambiental, sino estrictamente sanitaria por los efectos que este mineral produce a largo plazo. Según destaca el artículo "El arsénico en Mendoza: un desafío científico y de gestión hídrica con visibilidad internacional", publicado por el CONICET Mendoza, el consumo sostenido de contenidos elevados provoca problemas graves como el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE). Esta condición puede asociarse a enfermedades crónicas, impactos cognitivos y problemas respiratorios. Por este motivo, el organismo científico resalta que la gravedad del problema muestra la necesidad de implementar sistemas de tratamiento eficaces, lo que requiere una inversión constante en tecnologías de filtrado y un monitoreo riguroso de las nacientes en la alta montaña.
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Ciencia aplicada para la provincia de Mendoza
La investigación local ha ganado relevancia global gracias al trabajo de especialistas como María Laura Gomez, quien desarrolla sus estudios en torno al agua subterránea desde hace quince años. Junto a Marina Flores, experta en Ingeniería Hidrogeológica, han logrado que la problemática del acceso al agua segura en zonas áridas llegue a espacios académicos de prestigio mundial.
Este material audiovisual no solo destaca el arduo trabajo del grupo de expertos del IADIZA, sino que también impulsa el reconocimiento de la ciencia argentina. Al participar de espacios como Oxford Sparks, se potencia la credibilidad y la búsqueda de cooperación internacional para hallar soluciones sostenibles frente a las prácticas de manejo que agravan el problema actual.
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Recomiendan evitar las veras de los ríos en Mendoza durante el verano.
Innovación y futuro del río mendocino
En la búsqueda de alternativas prácticas, Melisa Alarcón, ingeniera de la Universidad Nacional de Cuyo, realizó un análisis de técnicas para la remoción de arsénico en el noreste mendocino. Su estudio revisó doce metodologías y seleccionó tres con viabilidad para aplicarse en pequeños asentamientos: el hierro cerovalente, la remoción por oxidación solar (RAOS) y la destilación.
Estas soluciones destacan por su simplicidad operativa y la accesibilidad de materiales locales, factores clave para asegurar que los pobladores puedan sostener su implementación. La investigación reafirma que tratar el problema como una prioridad de salud pública es urgente para mejorar la calidad de vida de quienes habitan las zonas más alejadas de los centros urbanos.
Entender y enfrentar la presencia de este metaloide es un proceso largo que requiere la unión de la ciencia, la política y la aceptación cultural de las comunidades. Mendoza, con su vasta experiencia técnica, sigue posicionándose como un modelo de gestión hídrica para otras regiones del mundo que enfrentan retos ambientales similares en climas hostiles.