Tras reclamar mejoras salariales urgentes y advertir sobre un éxodo de profesionales, psicólogos y trabajadores sociales de la salud mental en la provincia de Mendoza expusieron la crisis estructural del sector público. A través de una dura radiografía, denunciaron el grave estado de los edificios en los que trabajan y la falta de insumos.
Incomunicación y falta de seguridad: los centros de adicciones de Malargüe, Lavalle y Tupungato reportaron haber funcionado sin servicio de seguridad. En paralelo, efectores de San Carlos, Tupungato y Lavalle sufrieron el corte del servicio de internet por falta de pago. En el área Infanto-Juvenil de Guaymallén, los propios profesionales deben costear el Wi-Fi de sus bolsillos, disponiendo de una única computadora operativa para todo el centro.
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Colapso sanitario en los hospitales: otra de las denuncias realizadas indica que en los consultorios externos del Hospital El Sauce, más de 20 personas pertenecientes a las áreas de psicología, psiquiatría, laboratorio, farmacia, trabajo social y administración deben compartir un único sanitario. Asimismo, denunciaron que el espacio destinado a lavar utensilios personales de cocina (como tazas) coincide con la bacha utilizada por el personal de limpieza para enjuagar trapos y baldes.
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Ventanas sin vidrios, emparchadas con cartón. Fotos: gentileza
Falta de insumos y mantenimiento elemental: en el Centro Preventivo y Asistencial en Salud Mental Infanto-Juvenil N° 5 de la zona Este, las deficiencias obligan a atender a pacientes en sillas de ruedas en la misma sala de espera, debido a las barreras arquitectónicas del inmueble. A esto se suman matafuegos vencidos y roturas edilicias cuyos arreglos suelen ser costeados por la propia coordinación. Una situación similar se describió en el CAPS 168 de La Estanzuela, donde reportaron la falta sistemática de papel higiénico, jabón y luz en el baño de mujeres, sumado a olores nauseabundos permanentes.
La situación en el Hospital Notti: de acuerdo con las denuncias de los profesionales, el hospital pediátrico de referencia carece de espacios adecuados para el abordaje de niños y adolescentes durante la internación por falta de personal. Además, se señaló la ausencia de psiquiatras para guardias activas debido a las bajas remuneraciones, derivando esas coberturas en psicólogos y trabajadores sociales.
El trasfondo del sector y el debate presupuestario
La cruda descripción del estado edilicio y laboral por parte de los profesionales contrasta con el trasfondo técnico y de recursos que maneja el Ministerio de Salud de la provincia.
Si bien desde las esferas gubernamentales se reconoce el rezago salarial generalizado que afecta a la Administración Pública debido al contexto macroeconómico, fuentes de Salud indicaron que la Dirección de Salud Mental ha sido la única repartición del Estado provincial que incrementó su personal en los últimos años, registrando una suba del 50% en su planta de profesionales, incluyendo psicólogos y trabajadores sociales.
De igual modo, los registros del área de Salud ponen de relieve una política de expansión que incluyó la apertura de múltiples centros de prevención de adicciones, centros de día y casas de medio camino en distintos departamentos -estructuras que no se habían creado en los últimos 15 años, indicaron fuentes de Salud y agregaron como dato la implementación de guardias de 24 horas y la asistencia telefónica mediante la línea 148.
No obstante, frente a un plan de inversión que desde la gestión se defiende en términos de infraestructura general y nombramientos, el día a día reportado por los profesionales en los efectores comunitarios evidencia una brecha profunda.