Análisis

Javier Milei y su peligroso tránsito por la desmesura

Javier Milei y Karina Milei profundizan los conflictos como método de recuperar poder. Otro desaire al Parlamento y una sociedad que suma presión.

Por Marcelo López Álvarez

Javier Milei y su hermana Karina dirigen a estas horas, vía servicios de mensajería y redes sociales lo que parece ser el intento de recuperar poder de negociación en las mesas de la política que dicen detestar. Eso sí, siempre con la peligrosa adicción a la desmesura que caracteriza al presidente.

Desde Buenos Aires Nicolas Posse, el jefe de gabinete que está a tiro del pedido de juicio político, y Santiago Caputo con su “Grupo Marlboro” transmiten las órdenes a ministros y secretarios que prácticamente no tienen contacto con el Presidente.

Mientras Javier Milei se despide de Israel casi en estado de trance, como alejado de todo (según aseguran en off quienes estuvieron cerca de él en estas horas) Karina Milei trata de recomponer la fortaleza política de su hermano, cabeza visible de la sociedad presidencial.

El video publicado ayer por los colegas de Corta parece confirmar lo que aseguran en off quienes siguen el periplo presidencial

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A medida que pasan los minutos nada se calma sino empeora, Javier Milei continua con los posteos que contienen amenazas y escraches a quienes no piensen o actuen dentro de los parámetros del ideario libertario poniendo un dato de verdadera preocupación a la convivencia política.

La política argentina se ha transformado en un espacio donde las decisiones importantes parecen ocupar un lugar secundario en el análisis y se priorizan las barbaridades que se publican en las redes sociales.

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Javier Milei pone fuego a la olla a presión

La declinación de la calidad de vida de los ciudadanos se ha transformado en moneda común y pronto las medidas que toma el Ejecutivo- como si ninguna tuviera consecuencias en la sociedad- se irán transformando en un problema no solamente para la clase trabajadora sino también la empresarial.

La caída del consumo parece imparable y nada hace prever que en breve cambie la tendencia. Hay que sumar que la conflictividad salarial irá en aumento, no hay forma de evitarlo.

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Javier Milei planea no participar de la apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso y dar su discurso otra vez en las escalinatas de espaldas al  Parlamento.

Javier Milei planea no participar de la apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso y dar su discurso otra vez en las escalinatas de espaldas al Parlamento.

La decisión del Ejecutivo nacional de cortar el Fondo compensador del transporte a las provincias caerá como un mazazo no en los gobernadores sino en los ciudadanos y laburantes de las provincias que verán que sus sueldos son recortados no solo por la inflación de alimentos y tarifas sino ahora, también, por el transporte.

La presión no solo sindical, sino de los trabajadores en forma individual, que les costará una parte importantísima de su sueldo ir a trabajar, se hará cada vez mayor

El Gobierno convocó para la semana que viene, después del fin de semana extra largo, al Consejo del Salario Mínimo, será una señal inequívoca de cuál es la idea del Ejecutivo sobre los ingresos y la política que piensa aplicar. Hoy la cifra de referencia está en 156 mil pesos.

Mientras estos datos no parecen ocupar espacio en la información y el debate diario, ayer circularon todo tipo de rumores sobre una posible determinación del Presidente de dar el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Parlamento fuera del mismo y de espaldas, lo que terminaría de romper la frágil relación del oficialismo, incluso con los bloques dialoguistas.

De concretarse (situación que en el universo presidencial no es descabellada) sería un hito histórico hay que remontarse al siglo anterior o hasta quizás un poco más para encontrar una situación similar en la que el Presidente esté ausente en el inicio de las sesiones ordinarias del Parlamento Argentino.

Hay una sola cosa cierta en esta nueva configuración política argentina absolutamente disruptiva, que nada puede sorprendernos.

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