Director General de Escuelas

Thomas: "En este 2022, no vamos a dejar de insistir con la reforma a la Ley de Educación"

Por Florencia Rodriguez

El 18 de septiembre del 2020, la Dirección General de Escuelas (DGE) dio a conocer el borrador del proyecto de su nueva ley de educación provincial. En aquel momento, el titular de la cartera, José Thomas, definió al texto como una propuesta de normativa marco que debía ser sometida a debate en todos los sectores de la sociedad para delinearla y enviarla a la Legislatura para su tratamiento.

La iniciativa, de 32 páginas, no tardó en generar cruces y polémica entre los legisladores que se posicionaron inmediatamente a favor y en contra. Lo cierto es que finalmente, la idea no prosperó y el debate quedó sepultado en medio de la pandemia por coronavirus, postergado hasta el 2021 pero el que acaba de terminar fue un año electoral por lo que el Gobierno decidió patear nuevamente su propuesta hasta después de las elecciones en el sindicato docente. Finalmente, no ocurrió mucho más en estos 15 meses pero desde la DGE dejaron en claro que no van a dejar de insistir con la reforma.

"Tengo responsabilidad en eso, en cómo se abordó aunque siempre fue un borrador, nunca se presentó en la Legislatura. Nunca pasó esa etapa porque cuando propusimos el debate entendimos poco después que no era el momento, recibimos muchas críticas y hubo desinformación en el medio, intencionada, pero hubo. Lo que nosotros no vamos a dejar de hacer es proponer el debate y este año lo haremos de nuevo", agregó.

Todo este ir y venir en torno a las modificaciones para la ley de educación provincial es una de las autocríticas que Thomas menciona en segundo lugar - en el primero, señala a la problemática de la infraestructura escolar- entre las autocríticas a su gestión: "Creo que, políticamente, abordamos mal un tema en el que fuimos honestos desde lo técnico que fue la propuesta de modificación del marco normativo de la ley", comienza a decir.

Thomas aseguró que en este 2022 que acaba de arrancar volverán a revisar qué hicieron mal para que el camino de la propuesta terminara de la manera en que lo hizo- en la nada- y afirma que retomarán la iniciativa convocando a todos los sectores nuevamente al diálogo. Incluso, aún sabiendo que el oficialismo tiene mayoría en la Casa de las Leyes y que, en consecuencia, podrían aprobar el proyecto, piensa que ese no es el camino y confía en que se puede llegar rápidamente a un consenso siempre y cuando "haya voluntad y no mezquindades políticas".

¿Cuáles son los cambios que Thomas quisiera introducir a la ley de educación vigente?

"En primer lugar, el primer eje de nuestra gestión: reducir la brecha socioeducativa. Cuando uno analiza todas las evaluaciones internacionales, nacionales y provinciales, surgen dos indicadores tremendos. Uno es que el nivel de la educación viene cayendo hace 20 años y eso es grave pero más grave aún es que los sectores más vulnerables caen más entonces la brecha se agranda. Entonces, claramente hay un problema sistémico. Si no hacemos esa lectura y no construimos una normativa que apunte a eso, vamos a tener una sociedad partida en la que si la educación no nos junta, no nos junta nada. Hay que escribir algo para resolver este problema", apunta.

Luego, se paró desde el punto de vista de la educación en estos tiempos bañados en avances tecnológicos y analizó sobre las nuevas demandas del mundo social y del trabajo que poco tienen que ver con lo que se enseña en las escuelas actualmente. "Tenemos un sistema educativo pensado en el Siglo XX, un siglo en el que una persona tenía un trabajo durante toda su vida, uno en el que una persona que egresaba como profesional no necesariamente tenía que seguir capacitándose, uno en el que la gran mayoría iba a ser empleado. Todo ha cambiado, hace dos años, estuvo el debate sobre el uso del celular en el aula y ganaba el ‘No' cuando es el dispositivo por donde, incluso, se estudió en pandemia y hoy lo dejan fuera o no se protege al docente que lo usa", expuso.

"Otro tema, son los abanderados en cuya elección tiene muy poca incidencia las habilidades blandas, el sistema actual no las tiene en cuenta pero el mundo sí. Antes, el alumno que memorizaba todo, sacaba notas altas y accedía a la bandera, hoy el mundo pide más que buena memoria, exige capacitaciones, demanda otras capacidades además de las clásicas, hay mucho por actualizar. Por eso, creo que rápidamente podríamos consensuar si hay voluntad y este Gobierno la tiene. Quizás, la demostró mal en la ocasión anterior pero estamos dispuestos a escuchar. Ahora, yo no creo en presentar un proyecto de ley y aprobarlo en la Legislatura por la mayoría porque los cambios son culturales e influyen en grandes porcentajes de la población y esas son construcciones que necesitan diálogo", cerró Thomas.

Te Puede Interesar