Desde que se inició esta etapa en donde el coronavirus afectó nuestras vidas y a todo el mundo, el mundo comercial ve tambalear sus cimientos.
Desde que se inició esta etapa en donde el coronavirus afectó nuestras vidas y a todo el mundo, el mundo comercial ve tambalear sus cimientos.
La falta de clientes afectó directamente la viabilidad de muchos negocios que viven del día a día. Y eso se nota -y mucho- en los grandes centros urbanos.
En la Ciudad de Mendoza el golpe es fuerte. Basta con caminar por algunas calles como para darse cuenta que cada día hay más carteles de "Se alquila" y menos negocios abiertos.
Así, por ejemplo, los que más han sentido el impacto de la falta de ventas han sido los tradicionales cafés céntricos, donde los habitués paraban por algunos minutos para poder sentarse, disfrutar de un pocillo y mirar sus teléfonos.

Ex café Dunken. Foto: Cristian Lozano
Vamos a dar ejemplos: el primer café que cerró fue Dunken y los hizo con sus dos negocios, tanto el que estaba ubicado en San Lorenzo y San Martín y el que estaba abierto en la tercera cuadra de la Peatonal Sarmiento.
Hace algunas semanas atrás le tocó el turno al Café Los Angelitos, enclavado en la esquina de Rioja y Buenos Aires. Si bien es cierto que ese espacio gastronómico y cultural ya venía tambaleando desde hace varios meses, la covid-19 le dio el empujón definitivo. Adentro no hay nada, ni siquiera ese hermoso mural hecho por el maestro Ceverino.
Y mucho más duro es caminar por la avenida San Martín y ver que el tradicional café del Automóvil Club Argentino ya no está más. En esas veredas se tejieron mil pases del fútbol mendocino y se acuñaron cientos de historias de periodistas. El café había cambiado de manos hace un tiempo pero no pudo soportar el impacto pandémico. Es una pena, justo ahora que la avenida principal está cambiando y ya tiene su bicisenda.
Este golpe también se ve en los departamentos y distritos y no solo en cafés sino en negocios dedicados a diferentes rubros.
Otro problema más que causó la pandemia.

