Con marca propia, cooperativa La Terre producirá 40 toneladas al mes de comidas preelaboradas
Yemel Fil
La cooperativa de trabajo La Terre, nacida de la recuperación de la ex Industrias Matas, logró certificar instalaciones y procesos para poder producir comidas preelaboradas, un nueva líneas que se suma a los vegetales deshidratados que la planta comercializa habitualmente. Su plan arranca con el objetivo de colocarlos en comedores del Gran Mendoza en principio, para ir a escala comercial en una segunda etapa, a partir de una capacidad de elaboración de 40 toneladas mensuales.
Guiso de lentejas, arroz con hortalizas, buñuelos de espinaca y puré mixto en envases de entre 690 grs. y 960 grs ya salen bajo la marca La Terre, con el valor agregado del aporte nutricional para una comida diaria y relación precio-calidad (rinden de 12 a 30 porciones según el caso, que no superan los $30 cada una). Su conservación (tampoco exijen cadena de frio), son otros rasgos del desarrollo logrado con asesoramiento del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), INTA, y las universidades Nacional de Cuyo y Tecnológica Regional Mendoza .
"Ya tenemos listas etiquetas y packaging, con la idea de avanzar a nivel institucional entre los comedores; de hecho, ya empezamos con Las Heras. Al mismo tiempo, se trabaja con organizaciones de la economía social para comercializar raciones al por mayor", explicó a Sitio Andino uno de los responsables de la cooperativa, Gonzalo Bonnino, sobre el logro que se remonta a la incorporación de la firma al programa nacional Argentina contra el Hambre, en marzo.
La historia reciente de La Terre se remonta a 2016, cuando tras la quiebra de la ex Industrias Matas los trabajadores de la firma organizados en cooperativa la reactivaron como empresa recuperada con un permiso de explotación, en paralelo al proceso de liquidación judicial de activos que siguió su curso. Renacida como La Terre, incluso sobrevivió al remate de la planta en 2019, cuando había llegado a ampliar en 500% la cantidad de empleos para abastecer un mercado en crecimiento.
"El primer año pudimos elaborar 60 mil kilos de producto fresco como deshidratados, luego se hizo difícil por falta de capital de trabajo. Para este año está previsto procesar 2 millones de kilos, lo que representa unas 200 toneladas de vegetales deshidratados entre los diez tipos que producimos, como ajo, espinaca y zapallo entre otros", precisó Bonnino respecto al volúmen programado, dentro de un plan en el que las comidas preelaboradas representan 20% inicialmente.
Polo Nutricional, la apuesta propia contra el hambre
En paralelo, los 80 trabajadores de la cooperativa ya se enfocaron en otro objetivo: incorporar otras comidas diarias, como desayunos (con frutas, leche y cereales), integrándolos bajo el paragüas de un Polo Productivo Nutricional, y participación de distintos actores, capaz de asistir a madres, lactantes y niños en edad escolar.
Según Horacio Campos, encargado de Planificación y Proyectos de la cooperativa, "es una instancia final a largo plazo. Se busca es interactuar con distintas instituciones, universidades y organizaciones de la economía social, para fortalecer la asistencia a la población vulnerable. Y así brindar soluciones nutricionales con la entrega de alimentos, capacitación en centros de distribución y el complemento de controles de salud sobre los indicadores nutricionales, para una mejora continua de todos los parámetros en la producción de alimentos".
Por lo pronto, el plan ya arrancó con una línea destinada por La Terre en su planta de Guaymallén para ese fin. Lo que viene es la búsqueda de financiamiento para completar la estructura necesaria, "ya que significa triplicar la capacidad inicial de un millón de raciones mensuales", completó Bonnino. Así, sus mentores sueñan con una Planta de mezcla, fraccionado y envasado de productos preelaborados fortificados que pueda llegar a surtir, en 3 etapas, de 900 mil a 14 millones de raciones/mes.
Pero el proyecto es más ambicioso y trasciende la producción y distribución: también contempla crear a lo largo del tiempo un Centro de Investigación en Nutrición y Tecnología de Alimentos, destinado a la detección, prevención o recuperación de problemas alimentarios nutricionales, "con participación del Estado provincial" y programas de estímulo para que la apuesta sea sustentable.