Las restricciones al dólar que impuso el Gobierno nacional a partir de octubre han tenido un fuerte efecto en el mercado inmobiliario de Mendoza, con un retroceso de al menos un 30%. Así lo aseguró a SITIO ANDINO Santiago Debé, presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de la provincia que nuclea a 1.250 matriculados.
"El efecto cambiario produjo un retroceso muy importante en el mercado inmobiliario y la falta de confianza de muchos inversores. Esto hace que el mercado haya caído muchísimo desde octubre hasta la fecha, con por lo menos un 30% menos de demanda que, a su vez, es muy exigente", señaló Debé.
Estanislao Puelles Milán, socio de Ricardo Milán & Asociados, coincide: "Las trabas al dólar se han sentido muy fuerte en las operaciones inmobiliarias en general. Hoy por hoy, los propietarios vendedores no quieren hacer operaciones en pesos. Entonces al pedir valores en dólares ha sido muy notorio el freno", describió.
"Diciembre fue bastante difícil. En enero se frena un poco por las vacaciones y a mediados de febrero el mercado se suele mover de nuevo, pero no sucedió eso. Y ahora, a mediados de marzo, sigue bastante quieto", expresó.
En la misma línea, Debé agregó: "Ya estamos en marzo, que debería recuperarse, y no se ha recuperado".
Pérdida de libertad
Para el titular del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Mendoza, el problema de estas restricciones va más allá de la caída en las operaciones: "Estamos teniendo una pérdida progresiva de libertad. Se están recortando las libertades que tiene cualquier ciudadano de un país normal, donde puede comprar y vender dólares, comprar y vender propiedades, comprar y vender automóviles, entrar y salir del país, y hacer una declaración de impuestos. Si esta declaración no se condice con sus movimientos, ahí tiene que dar las explicaciones".
En cambio, "acá todos los ciudadanos son culpables hasta que demuestren lo contrario, y no funciona así. Porque de esta manera se restringe el consumo, sobre todo en este tipo de bienes, y se afecta a toda la economía", indicó.
Asimismo, para Debé esta pérdida de libertad trae desconfianza y en consecuencia, "la gente se retrae, aunque tenga los dólares en el colchón. A esto se suman los requisitos que también establece la Unidad de Información Financiera para cada persona que quiere comprar una propiedad, lo cual agrava más el cuadro", agregó.
Desaceleración de la construcción
Esta situación también complica a otro importante sector económico como es el de la Construcción. "Tampoco se está dando la alternativa de que alguien dirija su plata al mercado inmobiliario porque hay una actitud muy conservadora de muchos inversores y la quietud en el mercado va a afectar lamentablemente a la construcción. Porque si no hay fluidez de venta en el mercado de usados, el inversor que tiene que construir espera a ver qué pasa", explicó Debé.
Puelles Milán
Puelles Milán también se expresó en este sentido: "Estamos preocupados porque con las restricciones se desalienta no solo la compra de inmuebles, sino también la construcción. Eso es lo peor que nos puede pasar, porque los desarrollistas privados y fideicomisos ya no construyen y eso hace que la oferta inmobiliaria baje, la demanda aumente y por lo tanto, los precios seguirán en alza".
Y añadió: "Esto indefectiblemente va a causar un efecto contrario a lo que quiere el Gobierno, que es tener muchas más viviendas. Cada vez habrá menos construcción privada".