Exportaciones de servicios: ¿cuántas empresas mendocinas pagarán el nuevo impuesto?

El 2019 fue definido como "el año de las exportaciones" y con él llegaron los impuestos a las exportaciones de servicios, que algunos definen como "del conocimiento" dado que el turismo, por ejemplo, no fue incluido como actividad.

El decreto fija un derecho de exportación del doce por ciento (12%) a las prestaciones de servicios. Considerándose como aquellas que son realizadas en el país a titulo oneroso y sin relación de dependencia, cuya utilización o explotación efectiva se lleve a cabo en el exterior. El derecho de exportación tiene la limitación que no podrá exceder de Pesos cuatro ($4) por cada dólar estadounidense del valor imponible determinado y se mantiene en pesos hasta la cancelación de la obligación.

Así es como consultoría y servicios informáticos, por nombrar algunos en donde "la materia gris" es fundamental, pasarán a tributar según lo dispone el decreto y que el 31 de diciembre de 2020 tiene fecha de caducidad.

Mendoza ha crecido mucho en lo que respecta a servicios tecnológicos, una muestra es el Polo TIC ubicado en Godoy Cruz, los proyectos tecnológicos que se han presentado a las líneas de financiación, sumado a los grandes que tienen base en la provincia. Además, el rubro se encuentra entre los primeros tres exportables a nivel nacional, por lo tanto que haya sido tributable, no sorprende.

Ante este nuevo escenario, el impacto del impuesto en las empresas locales, y la pérdida o no de competitividad, son motivos de consulta por parte de SITIO ANDINO a especialistas en el tema y al unísono aseguran: "Nunca un impuesto cae bien en alguna actividad económica", aunque hay algunos atenuantes que se destacan.

"Sabemos de la necesidad de eliminar el déficit fiscal que tiene el Gobierno Nacional, y desde allí comprendemos algunas medidas que se han tomado, que no siempre son simpáticas ni las más aconsejables en tiempo normales, pero necesarias para salir de la situación. Por supuesto que las retenciones, aunque sean temporales, son un desincentivo a las exportaciones, y como tal deben durar lo menos posible. En especial las retenciones a las actividades cerebro intensivas que son las que más oportunidades de competitividad nos brindan a través de la economía del conocimiento", indicó Lorenzo Nieva, Director de desarrollo tecnológico y empleo de la provincia.

Desde ProMendoza se trabaja arduamente en el tema exportaciones de productos y servicios mendocinos a otros mercados, Mario Lázzaro, titular del organismo, reconoció que "nunca es bienvenido un impuesto", sobre todo en un sector con mucho dinamismo como es de los servicios "que va creciendo y que es un poco la nueva economía, la 4.0, que es la del conocimiento, pero hay algunos atenuantes".

En este cuadro de situación, resulta importante referenciar algunos aspectos para comprender el impacto de la nueva tributación. Uno de ellos tiene que ver con la falta de registro de estas transacciones: "El desarrollo tecnológico posibilita que las transacciones no tengan fronteras y es difícil la determinación. En los bienes físicos vos tenes  la aduana y ahí tenes el registro, tenes la aduana", diferenció Lázzaro, dando pie a la primera duda: ¿cuántas transacciones se registran sobre las cuáles se aplicará el servicio? La factura E que controla AFIP y algunos códigos de actividad pueden ser una punta, pero no el ovillo entero.

ProMendoza aporta algunos números interesantes sobre la actividad: las exportaciones de servicios en 2017 fueron por alrededor de 6500 o 6700 millones de dólares a nivel nacional. Si bien los números del 2018 aun no están pulidos, se espera que estén en los 7000 millones de dólares.

A nivel provincial, las ventas al exterior de todas las actividades en el 2015 fueron por 1300 millones de dólares, en el 2016 fueron por 1310, creció al 1337 en el 2017 y de las exportaciones realizadas en 2018 de acuerdo a la proyección, estarían en los 1530 millones de dólares. El número se acerca al monto histórico obtenido en el 2012, que fue de 1800 millones de dólares.

"Todo indica que en Mendoza tenemos 3,5% de los profesionales que exportan servicios. El 3,5% de esos 6500 o 6700 millones, que da 230 o 240 millones, y siendo conservador partiendo a la mitad, decís que Mendoza exporta 120 millones de dólares en servicios basados en el conocimiento. Es un número que nos indica que las exportaciones han vuelto a ser un motor de la economía que se está agotando en Mendoza, no sobrevivimos sólo con el vino y la agricultura tradicional", sostuvo el titular de Promendoza.

Las ventajas y desventajas para las empresas mendocinas

Si bien las empresas mendocinas serán afectadas como las del resto del país, especialmente aquellas que tienen como destino los mercados externos, "creemos que tienen un margen de competitividad fruto de la gran devaluación que se ha producido. Hay que mirar la evolución de la inflación y los aumentos salariales en el futuro como para tener una real proyección de cuánto los afectará esta medida", afirmó Nievas.

"Creemos que ha sido positivo el eximir de este gravamen a empresas que exportan por debajo de los u$s600.000, y Mendoza tiene varias de ellas (al menos 35) que no se verán afectadas por lo tanto por la aplicación de estas retenciones. En la provincia esto afectará a no más de 10 empresas, que son las que tienen mayor volumen de exportación. No obstante no debería afectar significativamente su crecimiento", destacó el funcionario.

Cabe recordar que las empresas que facturen menos de 600 mil dólares y quieran acceder a este beneficio, deberán contar con el certificado PYME.

Para Lázzaro, la actividad está en crecimiento, por lo tanto el impuesto si bien "nunca es bueno", al no estar en crisis, lo transforma en un atenuante. Y otra de las ventajas que destaca es que "el impuesto se comienza a pagar a partir del 600 mil dólares, es decir que ese monto actúa como un mínimo no imponible a partir del cual se empieza a pagar, esto disminuye los efectos del impuesto".

Teniendo en cuenta todas estas variables, se podría decir que las retenciones a las exportaciones de servicios serán pagadas por pocas empresas, habrá que ver en términos de recaudación cuánto colabora con la reducción del déficit fiscal. Y mientras, las pequeñas empresas mendocinas que estarán eximidas, respiran porque al menos esta tributación no verá afectada su rentabilidad. 

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