La realidad de los productores frutícolas de la provincia no se diferencia de la que está viviendo el resto de las economías regionales del país. El panorama es complicado, la fruta se pierde y detrás de ello, miles de personas sufren la caída de la actividad.
Ayer al mediodía, productores de Río Negro y Neuquén repartieron 10 mil kilos de peras y manzanas en plena Plaza de Mayo, como medida de protesta ante la crisis del sector. Ellos reclaman una mejora en el valor de la fruta para la fruta pasada, que ha tenido una pérdida del costo del productor de un 30,40%.
En Mendoza, la situación por la que están atravesando el sector frutihortícola no dista mucho de lo que está pasando en estas provincias. "Hace 17 años que la fruta da rentabilidad negativa", expuso a SITIO ANDINO, Mario Leiva, titular de la Sociedad Rural de Valle de Uco.
Según el dirigente, quedan muy pocas plantaciones de frutas de carozo y de pepita. "La manzana prácticamente desapareció y la pera está en vía de extinción", señaló Leiva, refiriéndose especialmente al Valle de Uco, donde se encuentran la mayor parte de estos ejemplares.
La situación en dicha zona es difícil, a esta altura del año hay varios galpones parados y cada vez menos cultivos. "Un hombre que tenía 150 hectárea de peras, retiró todo y sólo se quedó con dos", contó el productor de la Sociedad Rural.
Desde el sector, plantearon que la única solución para reactivar dicha actividad es la de generar mucha inversión y poner en marcha un plan para proteger y ayudar al productor primario. Ellos admitieron que con el actual Gobierno nacional y provincial hay más diálogo, que con el anterior, pero que la solución no se ve a corto plazo.
"Luego de tanto años de hostigamiento por parte de dirigentes camporistas, con la actual gestión algunas cosas se han resuelto, no es lo que pretendemos pero algo hay. Igualmente la solución para las economías regionales aún no ha llegado", indicó Leiva.