Evalúan embalsamar al oso Arturo: realizan su necropsia

Lo confirmó el Secretario de Ambiente, Humberto Mingorance. Cómo fueron sus últimas horas.

El oso polar Arturo falleció este domingo a las 16.03, en su recinto del Zoológico, a los 32 años de edad. Según confirmó el Gobierno en una conferencia de prensa, el oso ya se encontraba ciego y sin el sentido del olfato.

Oscar Ríos, veterinario a cargo de la salud de Arturo, sostuvo que la causa del constante deterioro, además de ser un animal “súper geronte”, fue una infección nasal, que fue agravándose con el tiempo, que también originó problemas visuales, y finalmente derivó en una falla “multisistémica” que terminó con su vida.

En tanto, el secretario de Ambiente, Humberto Mingorance, afirmó que este lunes por la mañana comenzó la necropsia, que corroborará estos datos. No obstante, mediante ese informe se podrá conocer también el futuro del cuerpo del oso polar, ya que la idea del Gobierno es embalsamarlo, pero se debe saber si su piel está en buenas condiciones para poder hacerlo.

En conferencia de prensa informaron sobre las causas de la muerte del oso polar. Foto: Yemel Fil.

“Con el estudio de la taxidermia veremos si se puede embalsamar”, agregó el funcionario. Las otras opciones que se tienen en cuenta son, o utilizar su esqueleto para estudios científicos (como sucedió con la osa polar Pelusa), o enterrarlo.

Una muerte anunciada

Ríos relató a los medios de comunicación el deterioro progresivo de la salud de Arturo, que comenzó en marzo de este año con problemas en su nariz y una gran secreción, que originaron problemas de hongos y bacterias.

Si bien ese problema no afectó en ese momento a la actividad y rutina diaria del animal, el veterinario sostuvo que ese fue el hecho que aceleró su muerte, ya que comenzó a tener dificultades para comer (falta de apetito). Luego de varios estudios médicos, la Dirección decidió trabajar con especialistas de Temaikén para sedarlo –asumiendo riesgos de que no volviera a despertar- para hacer un avanzado chequeo médico.

Oscar Ríos, veterinario que estaba a cargo de la salud del oso Arturo. Foto: Yemel Fil.

Allí las muestras informaron que Arturo ya padecía osteoporosis en sus huesos de sus fosas nasales, generando problemas respiratorios; pero también se dio cuenta de la pérdida de su visión. El oso ya tenía cataratas en sus ojos, e incluso tenía una avanzada conjuntivitis en su ojo izquierdo, impidiendo la visualización de su pupila.

Ya en mayo, Ríos señaló que el decrecimiento de su calidad física fue cada vez mayor y que comía también mucho menos que como lo hacía normalmente. Se instalaron rampas de descenso a la pileta del recinto, pero también su rutina fue cambiando por el estrés que el veterinario sostuvo que tenía producto de sus problemas de salud.

La situación se tornó tan grave que, en estos últimos días, se evaluó la posibilidad de realizarle una eutanasia. “Pero él nos ayudó a tomar esa decisión, por lo que no tuvimos que hacerlo”, admitió Ríos.

A las 16.03 de este domingo Arturo dejó de existir tras una “falla hemodinámica y multisistémica” en su cuerpo.


¿Pensás que deberían embalsamar a Arturo?

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