Alejandra Ciriza (foto abajo) es doctora en Filosofía, investigadora del CONICET, directora del Instituto de Estudios de Género de la UNCuyo e integrante de Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación no Sexista (Red PAR). Ella explicó a SITIO ANDINO por qué el problema tiene que ser tratado más profundamente.
La dificultad es que se está partiendo del supuesto de que la regulación resuelve el problema. Pero el problema es muchísimo más amplio, no se puede recortar la cuestión de la prostitución como si se tratara de una cosa individual, una elección laboral como cualquier otra, porque además implica definir esto como trabajo, detalla.
Además, Ciriza afirmó que si vos consagrás algo en el orden de la ley estás diciendo que estás legitimando la existencia de la prostitución. Estás legitimando el hecho de que se pueda disponer del cuerpo de otra persona a cambio de dinero. Estás diciendo que las prácticas de dominación y de explotación corporales hetero-patriarcales son legítimas.
No creo que haya una posición moralizadora. Lo que hay es una mirada que rebasa una perspectiva individual. Las personas tienen derecho a auto designarse como les parezca, ese es un derecho indiscutible que yo no voy a discutir con las compañeras de AMMAR cómo deciden auto designarse, pero sí voy a discutir si la regulación del trabajo sexual es deseable para el conjunto de la sociedad, concluyó.
En el mismo camino, Silvina Anfuso, directora del Departamento Mujer y Equidad de la Municipalidad de Godoy Cruz, coordinadora de la agrupación Mumalá en Mendoza y candidata a senadora nacional por el frente Progresistas, expresó que la situación de prostitución que atraviesan muchas mujeres viene de las condiciones de vulnerabilidad social y económica.
Estas mujeres encuentran como única alternativa en una sociedad que cosifica los cuerpos de las mujeres y que tiende a desvalorizar los cuerpos de las mujeres como tal, la comercialización de su propio cuerpo, agregó Anfuso.
Más que un trabajo en términos de libertad de elección, tiene que ver con asumir una posición de subordinación y de alguna manera estar expuesta a una forma de explotación, la sexual, asumida como si fuese la única posibilidad, completó.
La aspirante al Congreso Nacional aclaró que desde su espacio entienden que la salida a este conflicto no es la regulación de la prostitución, pero eso no quita que no haya que tener políticas públicas de mayor protección, cuidado, acompañamiento y fortalecimiento de las mujeres en situación de prostitución. Es más, se deben redoblar los esfuerzos para ofrecerles la mayor cantidad de posibilidades a las mujeres que están en situación de prostitución.
Anfuso retoma la dicho por Sonia Sánchez, ex prostituta, feminista y autora del libro Ninguna mujer nace para puta (2007), quien plantea que cuando a un hijo o hija se le pregunta ¿a qué se dedica tu mamá?, nadie dice con orgullo que es prostituta. Nadie desea que su hija sea prostituta; no solo por una cuestión moral, sino por la explotación y la posición de la cosificación del cuerpo de las mujeres, comentó.
En una sociedad machista que está dispuesta a pagar para satisfacer una especie de necesidad 'natural' sexual, ubica a la mujer en una posición de desigualdad de poder y que puede hacer lo que le parezca porque ha comprado el tiempo y el cuerpo de la mujer. Se dan muchas situaciones de violencia en estos ámbitos, no se terminan de manifestar; no creo que regulándolo se pueda resolver, finalizó.