Por tercera vez la Justicia ordenó archivar la investigación en torno a la muerte de Ricardo Videla, uno de los cinco jóvenes del país condenados a perpetua cuando aún era menor de edad y que generó la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra la provincia.
Videla tras su condena a prisión perpetua, fue hallado muerto el 21 de junio de 2005. El joven estaba colgado con un cinturón en una celda del módulo 11 A de la penitenciaría. Días antes, el Perro había escrito dos cartas en las que solicitaba que lo cambiaran de cárcel porque temía por su vida.
Según hizo saber en ese momento, los penitenciarios lo amenazaban, por lo que pedía ser trasladado a San Rafael. Estas solicitudes nunca fueron tomadas en cuenta y el joven de por entonces 20 años, fue hallado muerto.
A raíz de esto, el organismo internacional condenó al Estado por no investigar el caso y ordenó que la causa continuara para determinar las responsabilidades en el hecho.
Fue en mayo de 2013 cuando la Corte Interamericana sostuvo que en el marco de la investigación judicial iniciada por la muerte de Ricardo David Videla Fernández había indicios de que se encontraba en un estado depresivo en los días previos a su fallecimiento y que padecía sufrimientos debido, entre otros, a las condiciones deplorables en las que estaba detenido, lo cual fue reconocido por el Estado anteriormente, y al régimen de encierro prolongado de más de 20 horas diarias. No obstante, en ningún momento se indagó sobre las posibles responsabilidades del personal penitenciario por el presunto incumplimiento de su deber de prevenir afectaciones al derecho a la vida de Videla Fernández, por las omisiones vinculadas, por un lado, con las condiciones carcelarias en que se encontraba y, por otro lado, con su estado de depresión, factores que pudieron haber contribuido a su muerte. Cabe señalar, al respecto, que en los días siguientes a este hecho, un médico encargado de la Unidad en que se alojaba Videla Fernández indicó que la situación en dicha unidad era grave, y que varios internos habían expresado deseos de suicidarse De este modo, la Corte considera que las autoridades del Estado estaban bajo la obligación de seguir una línea lógica de investigación dirigida a la determinación de las posibles responsabilidades del personal penitenciario por la muerte de Ricardo Videla, en tanto que las omisiones vinculadas con las condiciones de detención en las cuales se encontraba y/o su estado de depresión, pudieron contribuir a este hecho.
Pero fueron tres fiscales quienes coincidieron que en la muerte se trató de un suicidio y que no hubo responsabilidad de los agentes penitenciarios.
Primero fue la fiscal de instrucción Liliana Curri, luego la fiscal especial Claudia Ríos y ahora su par, Daniel Carniello. Todos coincidieron que no se desprendía la participación de terceros en el aparente suicidio de Ricardo David Videla Fernández.
El pedido de archivo de Carniello, además, precisa que si bien en un primer momento se inició la investigación teniendo en consideración la posibilidad de que existiera un hecho delito, luego de un atento análisis, cabe concluir que el hecho objeto del presente no constituye delito alguno, procediendo al correspondiente archivo.
Asimismo, agrega que no surgen nuevos elementos de prueba que permitan atribuir responsabilidad penal alguna.
Frente a esto, el fiscal ordenó, por tercera vez, que la causa por la muerte de Videla sea archivada. Esta decisión será nuevamente apelada por la querella, en manos de Fernando Peñaloza.
La condena a perpetua
Videla fue uno de los cinco jóvenes que recibieron la pena máxima dispuesta por el Código Penal por delitos que cometieron cuando eran menores de edad.
El Perro junto a César Alberto Mendoza, Claudio David Núñez, Lucas Matías Mendoza y Saúl Cristián Roldán Cajal recibieron la condena a perpetua a pesar de que los delitos por los que fueron juzgados ocurrieron cuando aún ninguno tenía 18 años. A raíz de esto, el organismo internacional condenó al país y estableció la responsabilidad del Estado en la violación de los derechos a la integridad y libertad de los jóvenes.