Cualquiera que use Facebook, Twitter o Instagram lo sabe: las redes sociales están plagadas de fotos de bebés, niños y adolescentes subidas por sus propios padres. ¿Por qué los adultos sienten esa necesidad de compartirlo todo? Tanta exposición, ¿puede influir negativamente, de alguna manera, en la crianza y en la seguridad de los chicos?
4 de abril de 2026



