Exportaciones

Con 2013 se cierra una etapa y ahora la vitivinicultura tiene el desafío de imponerse entre los vinos caros

El atraso cambiario borró el viento de cola que fue la devaluación. Ahora las bodegas están obligadas a ser más eficientes y a posicionarse en segmentos de más alto precios.

Por Federico Manrique
En los últimos 20 años la vitivinicultura vivió dos grandes momentos, que fueron significativos para su desarrollo. En los ’90, el 1 a 1 con el dólar marcó la llegada de inversiones y la incorporación de tecnología y conocimiento necesarios para el salto en calidad y reconversión que se dio en esos años. Esto preparó la base para lo que fue el avance cualitativo y cuantitativo que se dio a partir del 2002 con la devaluación del peso.

Pero las mieles de la devaluación, donde el vino argentino pudo ubicarse en los mercados del mundo con una casi imbatible relación precio calidad, desaparecieron. El atraso cambiario (inflación interna con estancamiento del tipo de cambio) marcó el fin de este periodo. La caída en las exportaciones con la que seguramente cerrará el 2013 marca un fin de ciclo y presenta el nuevo gran desafío que tendrán las bodegas argentinas a partir de 2014: apostar a la calidad y a los vinos de segmentos más altos de precios como única alternativa de supervivencia en los mercados del mundo.

Escalando segmentos
Con datos a octubre de 2013 del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), la tendencia ya es evidente. Sólo en la comparación interanual con los primeros diez meses de 2012, ya se empieza a ver cómo van creciendo en volumen de vino exportado las franjas de precios más altas, mientras que las de bajo precio sufren contracciones de casi el 50% interanual.


Si bien en total el volumen de vino fraccionado acumula una caída del 3,3% en los primeros diez meses del año contra igual período del 2012, hay rangos de precios donde las exportaciones crecen.

Tomando las distintas franjas de precios de exportación para una caja de 9 litros, en un solo año el segmento de hasta U$S8,50 bajó 16%, el de U$S8,51 a U$S15 cayó 48,12%, mientras que el de U$S15,1 a U$S26 se retrajo 14,11% y el de U$S26,1 a U$S39 se redujo un 3,93%.

Como se ve en estos segmentos, los de más bajo precio, el vino argentino está en franco retroceso. Pierde mercado porque los costos le impide llegar con un vino competitivo (precio -  calidad).

Ya subiendo un escalón en la escala de precios, los números empiezan a cerrar en positivo. En la franja de precios de exportación por caja de 9 litros que va de U$S39,1 a U$S60 hay un crecimiento en volumen contra igual período de 2012 del 6,82%. Mientras que en el segmento que va de los U$S60,1 a U$S110, vuelven a caer las ventas al exterior un 9,99%, para luego en la franja de U$S111 a U$S210 subir un 10,24%.

Y un dato significativo. De todo el vino fraccionado que exportó Argentina entre enero y octubre de 2013, el 46,82% se ubicó en la franja que va de los U$S39,1 a los U$S60 la caja de 9 litros. Mientras que si se suma el segmento de precio que va de los U$S26 a U$S39, el 79,39% de todo el vino fraccionado que exportó Argentina en 2013 se ubicó en los U$S26 a U$S60 la caja de 9 litros. Esto da un valor promedio de exportación por botella de U$S2,88 a U$S6,66 para casi 8 de cada diez litros vendidos al mundo, según datos del INV.

Tendencia
Y la tendencia sigue y se agudiza de cara al 2014. Sólo en los últimos días en Mendoza hubo lanzamientos de vinos de alta gama o Ultra Premium. Luigi Bosca presentó su nueva línea de vinos de terroir, Doña Paula lanzó sus Parcels, tres malbecs que representan la fuerza y particularidad de tres zonas distintas donde están sus viñedos: El Alto Parcel Malbec, Alluvia Parcel Malbec y Los Indios Parcel Malbec, productos que vienen a consolidar el portafolio Ultra Premium de la bodega.

También bodega Margot presentó su ícono Celedonio Cabernet Sauvignon, el primero que produce de su propio viñedo de ocho años situado en Valle de Uco con el winemaker internacional Paul Hobbs. Y anoche la bodega Giménez Riili lanzó su espumante Brut Nature y adelantó lo que será un nuevo Cabernet Franc Ultra Premium a lanzar en los próximos meses.

Son sólo algunos ejemplos de muchos más donde las bodegas están apuntando a vinos de alta calidad para posicionarse en segmentos de más alto precio y rentabilidad. La idea es lanzar al mercado verdaderos embajadores del vino argentino que permitan traccionar en reputación y prestigio al resto de los vinos, para que puedan subir de valor.

“La idea de estos vinos es posicionar a Mendoza en el mundo y mostrar que Argentina puede hacer vinos de muy alta gama si uno tiene cuidado en los detalles, en elegir muy bien las parcelas, en estudiar cosecha tras cosecha el lugar donde se produce el vino para luego elaborarlo de la manera más tradicional y artesanal para lograr lo mejor que el terroir te pueda dar”, señala Matías Esteso, responsable de exportaciones para EEUU y Canadá de Doña Paula.



“El objetivo detrás de estos vinos (en relación a los Parcels de Doña Paula) es posicionar a la bodega con un nombre en el mundo y poder empezar a competir contra los grandes. Estos no son vinos que comercialmente vayan a ser viables económicamente, porque se hacen en partidas muy pequeñas, pero sirven y ayudan a romper el paradigma de que Argentina está en un determinado segmento de valor”, explica Matías Esteso, antes de comentar que el Malbec de los Indios, de la línea Parcels, que presentaron recientemente ya obtuvo 96 puntos en The Decanter, siendo el varietal de mayor puntaje de Argentina en todo el 2013.

La estrategia es compartida por Luigi Bosca. “Presentamos cuatro nuevos vinos que están inaugurando una nueva categoría dentro de las líneas de Luigi Bosca, como son los vinos de terroir. Más allá de las variedades (Riesling, Pinot Noir, Malbec y un blend de Malbec y Cabernet Sauvignon), son productos donde la zona de donde provienen ha tenido un fuerte impacto en la calidad y características de cada varietal”, explica Alberto Arizu, antes de opinar que “la idea de sumar vinos en la categoría Ultra Premium es apuntar al consumidor especializado y demostrar que en Argentina tenemos tanto o más que los europeos a la hora de descubrir variedades y el impacto del terroir”.

Ajustarse y escalar
“En Mendoza como consultora estamos trabajando mucho en reestructuraciones y en reducción de costos. Las bodegas están obligadas a ajustare el cinturón y ser competitivas de alguna manera. Hoy exportar un vino y obtener sólo $6 por ese vino hace muy difícil el negocio e imposible si tenemos en cuenta que como mínimo el reitegro de IVA te demora seis meses si sos el sobrino del Papa”,  afirma Ramiro Marquesini, CEO para América Latina de la consultora internacional Mattura, antes de señalar que “hoy el negocio vitivinícola tiene que plantear como mínimo un margen de ganancia del 21%, que es el IVA sobre los costos de producción, que está siendo reintegrado en promedio un año después, inflación de por medio”.

“El vino argentino ha empezado a salir de categorías donde antes era muy competitivo. Hoy exportar un vino a menos de U$S2,5 FOB la botella es casi imposible, lo logran sólo las bodegas de grandes volúmenes y con escalas y costos más reducidos”, advierte Marquesini.

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