La historia de Choupette, la gata de Karl Lagerfeld, sigue despertando curiosidad a más de seis años de la muerte del diseñador. No se trata de un gato cualquiera, sino de una mascota que heredó millones y que mantiene un estilo de vida que combina lujo, cuidado extremo y una rutina sorprendentemente similar a la de cualquier felino hogareño.
Un legado de lujo y estilo
Cuando Lagerfeld falleció en 2019, dejó a su querida Choupette un patrimonio estimado en 200 millones de euros, convirtiéndola en uno de los gatos más ricos de la historia. Esta Sagrado de Birmania no sólo fue la mascota del modisto alemán: se transformó en ícono de moda y modelo publicitaria, apareciendo en campañas de prestigiosas marcas internacionales.
Su vida actual transcurre entre paseos al aire libre y cuidados dignos de realeza. Choupette tiene su propia agencia de representación, My Pet Agency, que gestiona colaboraciones con firmas de lujo. Además, cuenta con una cuenta oficial en Instagram donde sus cuidadores comparten fotos y videos que enamoran a miles de seguidores.
Choupette la gata millonaria y el diseñador Karl Lagerfeld
Choupette y el diseñador Karl Lagerfeld.
Rutinas de una mascota con fortuna
Aunque vive rodeada de privilegios, la gata conserva hábitos típicos de cualquier mascota. Entre sus rutinas más destacadas se encuentran:
Alimentación gourmet: menús diseñados especialmente para ella.
Descanso en almohadones exclusivos: confeccionados con telas de alta costura.
Cuidado estético y sanitario: un equipo de profesionales garantiza su bienestar.
Paseos controlados al aire libre: disfruta de trepar árboles y observar aves.
Choupette, entre el mito y la realidad de un gato estrella
Hoy, con 14 años, la gata millonaria sigue bajo los cuidados de Françoise Caçote, ex ama de llaves de Lagerfeld. Su día a día refleja que, más allá de las excentricidades, sigue siendo un gato que juega, explora y mantiene la esencia de una mascota doméstica, algo que acerca su historia a quienes aman convivir con felinos.
La figura de Choupette trasciende el mundo de la moda y se convierte en ejemplo, quizás desmedido, de cómo las mascotas pueden ocupar un lugar central en la vida de sus dueños. Entre lujos, afecto y un patrimonio millonario, este gato heredero confirma que la devoción hacia los felinos no tiene límites.