Si te apasiona la jardinería, seguro buscás formas de embellecer cada rincón de tu jardín sin gastar una fortuna. Una fuente casera es un recurso ideal para combinar estética y tranquilidad. Con materiales sencillos y algo de creatividad, podés transformar un espacio olvidado en un rincón relajante y elegante en menos de una hora.
Materiales y preparación para tu fuente
Crear una fuente para tu jardín no requiere conocimientos de albañilería ni un gran presupuesto. Con pocos elementos y un diseño simple, el resultado es sorprendente.
Este método es ideal para quienes buscan combinar decoración y jardinería en un solo proyecto.
Armar la base: Pegá un macetero sobre el otro utilizando la silicona resistente, asegurando que queden firmes y estables.
Colocar el plato superior: Ubicá el plato en la parte superior de la base para contener el agua.
Aplicar el spray efecto granito: Cubrí toda la superficie para darle textura y un acabado elegante que se integre con el jardín.
Agregar las piedras lavadas: Distribuí las piedras en el plato, ayudando al drenaje y evitando salpicaduras.
Instalar la fuente solar: Colocá la fuente solar portátil en el centro del plato; funcionará con luz natural, generando un flujo de agua suave y relajante.
Personalizar: Ajustá la altura del chorro, la cantidad de agua o combiná piedras de distintos colores según tu estilo.
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Jardinería y decoración: cómo hacer una fuente para tu jardín fácil y económica