Vaca Muerta impulsa a la Patagonia y los precios relativos anticipan mayor actividad económica
Un estudio privado muestra que los precios relativos anticipan diferencias en la actividad regional y ubican a la Patagonia como el polo más dinámico del país.
La ciudad de Neuquen en la Patagonia argentina vive el fenomeno del crecimiento de los precios relativos
Cuando la actividad económica todavía no se refleja en los datos duros de empleo o de ventas, los precios pueden funcionar como un adelanto. Es la lógica de un relevamiento de precios relativos por región que realizó el IERAL y que, sin pretender explicar causas, encuentra en laPatagonia (de la mano del empuje de Vaca Muerta) el mayor dinamismo relativo del país. En el otro extremo, el Gran Buenos Aires exhibe la presión más floja de todas.
El punto de partida del trabajo, firmado por el mendocino Jorge Day, es sencillo, aunque conviene aclararlo: los precios no miden la actividad económica de manera directa. Lo que sí puede aportar información es su comportamiento relativo, es decir, cuánto sube un rubro puntual frente al nivel general de precios de la región. Si el precio relativo de los alimentos cae, no quiere decir que los alimentos bajen en pesos, sino que suben menos que el promedio. Sobre esa base, el ejercicio compara el ritmo de distintos rubros entre regiones y busca, en esas diferencias, indicios sobre dónde la economía se mueve más rápido.
Los precios relativos pueden moverse tanto por mayor demanda como por restricciones de oferta, regulaciones u otros factores puntuales de cada sector. De ahí que deban leerse como una señal complementaria, nunca como un dato concluyente.
Bienes globales, servicios de cercanía
La primera distinción que ordena el análisis es la que separa bienes de servicios. Buena parte de los bienes (los alimentos son el ejemplo más claro) son exportables o importables, y sus precios están atados al dólar, por lo que tienden a moverse de manera parecida en todo el país. Así, aunque la Patagoniatenga mayor dinamismo por el empuje de Neuquén, ese impulso no necesariamente se traduce en sus precios: es más probable que aparezca en las cantidades, es decir, en ventas y en empleo.
El trabajo destaca que los servicios responden a otra lógica. Dependen más de las condiciones locales: ingresos, regulaciones, políticas específicas de cada distrito. Por eso, si una región atraviesa un momento de mayor actividad, esa señal no debería verse en todos los precios por igual, sino en aquellos servicios cuya oferta no puede expandirse con rapidez. Y ahí es donde el ejercicio encuentra su terreno más fértil: la Patagonia se despega con el mayor incremento relativo, aunque no es la única región que se mueve: el NEA también muestra un aumento elevado.
Añelo, en la Patagonia bautizada la capital de Vaca Muerta, lidera el crecimiento de los precios relativos.
El alquiler, el caso más elocuente
Entre los casos particulares, el de los alquileres resulta el más claro. Desde mediados de 2024, su precio relativo en la Patagonia se aceleró con fuerza, un comportamiento consistente con una región que atrae trabajadores, empresas y proveedores, y que además enfrenta una restricción de oferta evidente: la vivienda no se expande al mismo ritmo que la demanda.
Los restaurantes muestran una señal parecida, aunque menos extrema, y que perdió fuerza a partir de la segunda mitad de 2025. Es probable que la explicación esté en que la oferta gastronómica puede crecer con mayor velocidad que la de viviendas, lo que le quita presión al precio relativo con el tiempo.
No todo funciona igual
No todos los servicios acompañan el mismo patrón. En educación también se observan aumentos relativos en la Patagonia, aunque compartidos con otras regiones del país. Transporte público, recreación y cultura, en cambio, no siguen con claridad la tendencia esperada. En esos rubros, el precio relativo probablemente responde más a decisiones tarifarias y a factores regulatorios que a la dinámica de la demanda privada. La conclusión es que el indicador funciona mejor en servicios de precios flexibles y ligados a la demanda local (como los alquileres) que en aquellos con fuerte intervención regulatoria.
El GBA, a la zaga
Del otro lado del mapa, el Gran Buenos Aires muestra la menor presión relativa en servicios de todo el país. Esa debilidad puede asociarse a una demanda menos dinámica o a cierta fragilidad en sectores relevantes, entre ellos parte de la industria sustitutiva de importaciones.
Lo cierto es que el mayor mérito de este tipo de indicador es su menor rezago frente a variables como el empleo, las ventas o el nivel de actividad, que tardan más en publicarse y en reflejar los cambios del territorio. En este caso, los resultados son consistentes con una mayor presión de demanda en la Patagonia, sobre todo en el mercado de alquileres, y posiblemente vinculada con Neuquén y el desarrollo de Vaca Muerta. Los datos regionales, de todos modos, no permiten aislar a esa provincia del resto de la región patagónica.
La hipótesis ganaría sustento si los próximos indicadores de empleo, ventas y actividad confirman un mejor desempeño relativo de Neuquén y de la Patagonia en su conjunto. Por lo pronto, el ejercicio ya permite trazar diferencias entre regiones y señalar los sectores que conviene seguir de cerca. Los precios relativos se perfilan como una herramienta útil y oportuna para anticipar señales de la dinámica regional, aunque deban complementarse siempre con los indicadores de actividad propiamente dichos.