Créditos: alerta por el crecimiento de la morosidad y el riesgo de default de los hogares
La morosidad de los hogares alcanzó su mayor nivel en 16 años. EcoGo advierte que el crédito no bancario y las tasas reales elevan el riesgo de default.
La mora en los créditos se mantiene y crece el riesgo de default de las familias.
La morosidad de las familias argentinas no deja de crecer, y lo que más preocupa a los analistas ya no es el atraso en sí, sino la probabilidad, cada vez mayor, de que termine en un default liso y llano. Así lo plantea un informe de la consultora EcoGo, difundido este jueves, que introduce un matiz poco explorado: el historial de incumplimientos y la exposición al crédito no bancario pesan más, a la hora de anticipar un default, que el monto total de la deuda.
El relevamiento sitúa en el 12,1% la proporción de deudores irregulares dentro del sistema financiero durante abril, el nivel más alto en dieciséis años. Sumado el financiamiento no bancario, la mora consolidada trepa al 15%, un número que expone un deterioro más profundo que el que reflejan, por sí solas, las estadísticas bancarias.
El crédito no bancario, el eslabón más débil
El motor del deterioro es, sobre todo, el crédito al consumo: los préstamos personales exhiben una irregularidad del 14,9% y las tarjetas, del 12,5%. Los hipotecarios, en cambio, siguen siendo la excepción, con apenas 1,5% de mora, señal de que el ajuste golpea el bolsillo cotidiano y no el sistema de garantías reales.
EcoGo remarca que el escenario difiere del de la crisis de 2018 y 2019, cuando el mayor deterioro se concentraba en las empresas y la inflación alta licuaba el peso real de las deudas. Hoy el proceso es inverso: la desinflación y las tasas reales positivas eliminan ese alivio, y el ajuste recae con más fuerza sobre los hogares.
Es en el segmento no bancario donde el informe enciende la luz más roja: allí la irregularidad llega al 28,7%, más del doble que en la banca, y cuando un deudor combina ambos tipos de financiamiento, la mora sube al 32%, contra el 14% de quienes se endeudan solo con bancos. El deudor promedio acumula obligaciones por unos $1,1 millones; quienes ya cayeron en mora deben $934.000 en promedio, y suelen ser más jóvenes y con mayor peso del crédito no bancario.
Qué mira el modelo para anticipar un default
El estudio construyó un modelo estadístico para identificar qué variables aumentan la probabilidad de default a doce meses. El factor de mayor peso es haber atravesado antes una irregularidad de entre 30 y 90 días, que multiplica por 22,2 las chances de incumplir. Le siguen un default en los seis meses previos (x3,3) y el uso de crédito no bancario (x2,3). Los deudores de hasta 35 años presentan, además, un riesgo 1,9 veces superior al del resto.
"El driver es la tasa real: si normaliza, la mora mejora; si se sostiene alta, trepa. Resulta más alta y pegajosa que la visión solo bancaria, que subestima al no ver el crédito no bancario", resume la consultora. Desde el Gobierno, el vocero presidencial Adrián Ravier atribuyó parte del fenómeno a una administración inadecuada de los ingresos y sostuvo que la morosidad suele ser habitual en las economías que vuelven a tener acceso al crédito.
Los jóvenes son los más endeudados, sobre todo créditos no bancarios, y los que encabezan el riesgo de default.
Casi un tercio del salario, comprometido
Un segundo informe de EcoGo, sobre datos del Banco Central, agrega otra dimensión: los hogares destinan hoy casi el 30% de su masa salarial al pago de compromisos financieros, cuando hace dos años esa proporción rondaba el 17%. El salto responde a tasas más altas, salarios con menor poder de compra y una inflación más baja que licua menos las deudas en pesos. Dos de cada diez hogares arrastran deudas por expensas, y más de cinco millones de personas tienen dificultades para cumplir con sus obligaciones.
Los jóvenes, la porción más castigada
Ningún grupo etario concentra tanta mora como los menores de 25 años. En mayo había 1.382.000 personas de hasta 24 años con algún financiamiento, y 528.000 acumulaban atrasos de más de 90 días: un 38,2% en situación irregular, muy por encima del promedio nacional, con $536.000 millones en deudas impagas y un promedio de $1.015.000 por persona.
A medida que sube la edad, la tendencia se invierte: baja el porcentaje de morosos, pero crecen los montos adeudados. Entre los 25 y los 34 años la mora es del 33,8% y la deuda promedio ronda los $2,1 millones; entre los 35 y los 44, la irregularidad cae al 28,3% y el monto sube a $3,3 millones. La franja de 45 a 54 años concentra la deuda individual más alta, $3,7 millones, aunque solo el 22,8% está en mora. Los de 55 a 64 años registran 18,4% de irregularidad, y entre los 65 y los 74 el índice cae al 15,6%, con obligaciones cercanas a los $2,4 millones.
Para EcoGo, el caso de los menores de 25 años se explica por la alta informalidad laboral, los ingresos más bajos y el mayor uso de créditos no bancarios, que exigen menos requisitos que el sistema tradicional. Ese grupo más que duplica el promedio nacional, que en mayo llegó al 15,9%, el nivel más alto registrado para el conjunto de los hogares. Lo cierto es que, mientras las tasas reales no bajen, ese cuadro parece lejos de revertirse.