Desde hace tiempo que el crédito dejó de utilizarse para proyectos de inversión o compras importantes. Hoy, cada vez más familias recurren a tarjetas, préstamos y financiamiento para cubrir gastos básicos diarios y sostener sus deudas. Sin embargo, el uso constante de estas herramientas muestra límites y ya se refleja en una mora creciente que preocupa al sistema financiero.
En este marco, comenzó a instalarse un concepto que da cuenta de la realidad de miles de argentinos: el de los “deudores zombies”. Esta terminología se utiliza para describir a aquellas personas que quedan atrapadas en un círculo infinito de refinanciación, sin una capacidad real de cancelar deudas.
Refinanciar para pagar otra deuda, así funcionan los llamados “deudores zombies”.
El crédito dejó de ser una herramienta ocasional
Los últimos datos muestran un deterioro sostenido en la capacidad de pago de los hogares argentinos. La morosidad en tarjetas de crédito escaló del 2% al 11% en apenas doce meses, mientras que en préstamos personales pasó de 3,5% a 13,2%, uno de los mayores saltos registrados en el último tiempo.
Detrás de ese fenómeno aparecen variables a las que hay que prestar atención:
Mayor bancarización del consumo,
Uso intensivo de tarjetas para cubrir gastos corrientes,
Pérdida persistente del poder adquisitivo.
El crédito dejó de utilizarse para invertir o financiar bienes durables y pasó a destinarse directamente a alimentos y servicios.
De esta manera, lo que antes era un recurso eventual con fines de proyección comienza a convertirse en una dinámica estructural basada en pagar el mínimo, refinanciar saldos y volver a endeudarse.
Qué son los “deudores zombies”
La economista de Gestión Capital Humano, Paula Pía Ariet, explicó en diálogo con Aconcagua Radio que los llamados “deudores zombies” son personas que sobreviven refinanciando deuda de manera constante.
tarjeta de credito
Este fenómeno genera problemas en el sistema financiero.
“Pagan el mínimo, toman crédito para cubrir el crédito, y eso sin bajar su nivel de gasto. Es lo que le pasaba a la Argentina: tomábamos crédito, emitíamos, tomábamos crédito, emitíamos, pero no bajábamos nuestro nivel de gasto”, sostuvo.
Según explicó, el problema no termina únicamente en la deuda individual. El crecimiento de este fenómeno también empieza a generar efectos sobre el sistema financiero y sobre la economía en general.
“Esto frena el crédito sano, aumenta la mora futura, deteriora los balances bancarios y genera una economía mucho más lenta”, indicó.
Un fenómeno que preocupa al sistema financiero
Ahora bien, el crecimiento de personas que no pueden cumplir con sus obligaciones financieras empieza a dejar a muchos directamente por fuera del sistema. Ocurre que, además de no poder cancelar sus deudas actuales, también pierden la posibilidad de acceder nuevamente a financiamiento, tanto en bancos como en billeteras virtuales.
Ariet explicó que el trasfondo del problema está directamente vinculado con la caída del poder adquisitivo y la dificultad de las familias para ajustar todavía más sus gastos en un contexto de ingresos deteriorados.
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La pérdida del poder adquisitivo está en estrecha relación con el crecimiento de “deudores zombies”.
“Las personas, al haber perdido poder adquisitivo, empiezan a refinanciar su deuda porque no es tan fácil bajar tu nivel de gasto. Ahora, si estás en las clases más vulnerables, lo único que te queda es bajar el nivel de consumo, y si ya estás en el mínimo, te queda solo dejar de consumir”, advirtió. Sin embargo, el acceso a alimentos, servicios y vivienda es básico y elemental para la propia existencia humana. Entonces, ¿qué es posible hacer?
“Lo que necesitamos generar son condiciones que aumenten el poder adquisitivo de las personas, pero de manera real, porque si sólo aumentás por inflación, eso no termina siendo beneficioso”, sostuvo Ariet.