Escuelas de negocios: cuáles son los desafíos para formar directivos
Especialistas sostienen que las escuelas de negocios deben priorizar el liderazgo, las habilidades humanas y la vinculación con las empresas para preparar a los directivos del futuro.
Escuelas de negocios: cuáles son los desafíos para formar directivos
El management atraviesa una profunda transformación impulsada por la inteligencia artificial, la digitalización y los cambios en la forma de trabajar. En ese escenario, especialistas coinciden en que las escuelas de negocios y las universidades deberán reformular sus programas para formar líderes capaces de combinar conocimientos técnicos con habilidades humanas, pensamiento estratégico y capacidad de adaptación.
Así lo plantearon el contador y especialista en dirección de empresas Sergio Alejandro Tertusio y el consultor en Cultura y Liderazgo Mariano Carniel, quienes analizaron los desafíos que enfrenta la formación de los futuros directivos, especialmente en una provincia como Mendoza.
Para Tertusio, el concepto tradicional de management quedó atrás. "Ya no puede entenderse solamente como la administración de recursos o la supervisión de tareas", sostuvo. En la actualidad, explicó, que dirigir una organización implica interpretar información, tomar decisiones en contextos de incertidumbre, incorporar tecnología y, sobre todo, movilizar a las personas hacia un propósito común.
En ese sentido, consideró que las carreras vinculadas con la gestión continúan siendo fundamentales, aunque necesitan evolucionar. Según el especialista, ya no alcanza con enseñar de manera independiente disciplinas como finanzas, marketing o recursos humanos.
"Los futuros directivos deben aprender a combinar pensamiento estratégico, habilidades humanas, análisis de datos, inteligencia artificial, ética y capacidad de adaptación", afirmó.
La tecnología no alcanza sin liderazgo
Desde su experiencia asesorando organizaciones, Tertusio señaló que muchas empresas cuentan con tecnología de punta y profesionales altamente capacitados, pero encuentran dificultades para comunicarse, delegar responsabilidades o coordinar decisiones. Incluso indicó que numerosas instituciones tuvieron que transformar sus modelos de capacitación incorporando plataformas virtuales, simuladores y nuevas metodologías educativas.
"La principal dificultad no fue tecnológica: fue cultural y de liderazgo", remarcó. Para el especialista, el nuevo contexto laboral exige dirigentes capaces de comprender la organización como un sistema, anticipar riesgos, construir consensos y convertir una estrategia en acciones concretas.
El error que cometen muchas empresas no está en la tecnología, sino en sus líderes.
Mendoza, con potencial para liderar la formación
Tertusio también destacó que Mendoza reúne condiciones para convertirse en un polo de formación de líderes empresariales. La presencia de universidades, escuelas de negocios, empresas y sectores productivos consolidados como la vitivinicultura, la energía, el turismo, los servicios y la economía del conocimiento representan, según indicó, una oportunidad para desarrollar dirigentes que integren innovación, inteligencia artificial, internacionalización y sostenibilidad.
No obstante, advirtió que las instituciones educativas deberán fortalecer el vínculo con el sector productivo mediante casos reales, simulaciones, proyectos interdisciplinarios y la participación de empresarios y ejecutivos que atraviesen procesos concretos de transformación.
Además, alertó sobre dos riesgos para las escuelas de negocios: permanecer ancladas en modelos educativos del pasado o, por el contrario, adoptar cada nueva tecnología sin desarrollar una mirada crítica.
Expertos advierten que las universidades deben cambiar o formarán directivos para empresas que ya no existen.
El management como una disciplina relacional
Por su parte, Mariano Carniel propuso ampliar la mirada sobre el management y alejarlo de la idea asociada exclusivamente a organigramas o procesos administrativos. "Es la disciplina de lograr que las cosas pasen a través de otras personas", resumió.
Para el consultor, existe una diferencia clave entre los resultados de una organización y la capacidad de alcanzarlos. Mientras los primeros responden a indicadores como ventas, facturación u objetivos cumplidos, la segunda depende de factores relacionales: la confianza entre los equipos, la calidad de las conversaciones y la capacidad de colaboración. "El management, bien entendido, es la disciplina que se ocupa de ese segundo plano para que el primero sea posible", explicó.
Carniel valoró la oferta académica existente en Mendoza en materia de gestión empresarial, aunque consideró que todavía presenta una deuda importante. Según explicó, las universidades forman profesionales con una sólida preparación en áreas técnicas como finanzas, estrategia, operaciones o marketing, pero relegan el liderazgo y la gestión de personas a una materia más dentro de la currícula.
Como consecuencia, señaló, llegan al mercado gerentes técnicamente competentes, aunque muchas veces sin herramientas para afrontar conversaciones difíciles, construir confianza o liderar culturas organizacionales en transformación.
En ese contexto, destacó una ventaja diferencial de Mendoza: su ecosistema empresarial de escala humana. "Nos cruzamos varias veces con la misma gente a lo largo de la carrera, los vínculos se sostienen en el tiempo y las decisiones se toman entre personas que van a volver a encontrarse", sostuvo.
A su entender, esa característica favorece el desarrollo de un management basado en las relaciones, siempre que la formación incorpore esa dimensión de manera intencional.
Un nuevo perfil para los líderes
Ambos especialistas coinciden en que el futuro del management dependerá menos del dominio exclusivo de herramientas técnicas y más de la capacidad para conducir personas en escenarios complejos.
Mientras la inteligencia artificial y el análisis de datos ganan protagonismo en las organizaciones, el liderazgo, la comunicación, la confianza y la gestión del cambio aparecen como competencias cada vez más determinantes para quienes deberán dirigir empresas en los próximos años.
Para Carniel, el próximo paso es claro: "La apuesta tiene que ser relacional desde el diseño de la formación, no como un agregado". Una visión que dialoga con la de Tertusio, quien sostiene que el mercado laboral del futuro no demandará únicamente más tecnología, sino mejores dirigentes.