En una nueva asamblea en la sede del INTA Junín, la Federación Agraria Argentina alertó sobre la situación que atraviesa la vitivinicultura, la importancia de incentivar el arraigo de los jóvenes al campo y la necesidad de reforzar las economías regionales.
Productores, jóvenes de la Federación, representantes de cooperativas, filiales y grupos de Mujeres Federadas, participaron del encuentro donde analizaron la situación del campo mendocino. Según la entidad, la vitivinicultura mendocina vive un momento delicado y los productores manifestaron que es una de las crisis más profundas de las últimas décadas.
La Federación alertó sobre la situación de la vitivinicultura.
Foto: gentileza
Qué factores afectan a la vitivinicultura y sus productores
A su vez, destacaron que este momento de fragilidad de la actividad se debe a los bajos precios que reciben por la uva y el vino, situación que se ve agravada por los plazos de pago extendidos, que perjudican la continuidad de los emprendimientos familiares.
Entre otros motivos, también nombraron la suba de costos de producción, dificultades para acceder a financiamiento, la crisis hídrica y la pérdida de rentabilidad. De acuerdo a la Federación, estos factores afectan especialmente a los pequeños y medianos productores que, en consecuencia, están al borde de abandonar la actividad.
En la asamblea resaltaron el potencial que tiene la región cuyana, en relación a la producción agropecuaria, el cooperativismo, y el valor agregado en origen. A partir de estas actividades se puede impulsar el crecimiento de las economías regionales, pero -según indicaron- es necesaria una decisión política que acompañe a los productores e incentive la inversión.
Los productores buscan que las juventudes desarrollen las actividades del campo a futuro.
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La necesidad del arraigo de los jóvenes en el campo
Otro de los dilemas que abordaron desde la Federación, fue la necesidad de impulsar el arraigo de los jóvenes al campo. Según destacaron, no se trata solo de evitar que emigren a las ciudades, sino que también tengan oportunidades de desarrollo, acceder a las tierras, obtener financiamiento, sumar tecnologías, e incluso crear proyectos productivos.
Con el incentivo del arraigo de las juventudes al campo, también es necesario desarrollar las condiciones para asegurar el recambio generacional, la continuidad de los proyectos familiares y el futuro del campo.