La baja del ausentismo laboral expone un mercado de trabajo en transformación
Estudios muestran una baja del ausentismo en el trabajo. Qué factores la explican, qué esperan las empresas para 2026 y cuál es la situación en Mendoza.
La baja del ausentismo laboral expone un mercado de trabajo en transformación
El ausentismo en el trabajo se ubicó en el tercer trimestre de 2025 en uno de los niveles más bajos de los últimos años en Argentina, en un contexto atravesado por reformas estructurales, ajuste macroeconómico y redefinición de incentivos en el mercado laboral.
Según la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), el 61% de las empresas privadas relevadas registró al menos un trabajador ausente en el mes. En términos de empleo, el 12,6% de los asalariados registrados faltó al menos una jornada mensual.
Desde una perspectiva histórica, el 12,6% constituye la segunda tasa más baja para un tercer trimestre desde el inicio de la serie en 2012, solo superada por el registro de 2019 . La reducción se verificó en todos los sectores, tamaños de empresa y motivos de inasistencia.
Los motivos de ausencia se distribuyeron de la siguiente manera:
50,5% enfermedad,
18,7% sin aviso,
10,3% razones personales,
5,2% accidentes laborales.
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El 50% de las ausencias en el trabajo son por enfermedad.
Contexto macroeconómico: estabilización y reforma laboral
La baja del ausentismo se produce en un escenario económico particular. Durante 2025, Argentina atravesó un proceso de estabilización macroeconómica tras fuertes desequilibrios previos, con políticas orientadas a reducir la inflación, corregir precios relativos y ordenar las cuentas fiscales.
El gobierno de Javier Milei impulsó además un paquete de reformas estructurales, entre ellas una reforma laboral orientada a flexibilizar ciertos aspectos del régimen de contratación, indemnizaciones y organización del tiempo de trabajo. El debate legislativo estuvo acompañado por tensiones sindicales y discusiones sobre competitividad y derechos laborales.
En paralelo, organismos internacionales como la OCDE destacaron que el país se encuentra en una etapa de reformas profundas destinadas a fortalecer la confianza, mejorar la productividad y generar condiciones para el crecimiento sostenible.
En este marco, el comportamiento del ausentismo puede interpretarse no solo como un indicador de organización interna de las empresas, sino también como una señal indirecta de expectativas laborales.
Incentivos y “disciplina defensiva”
El propio informe de la EIL señala que en contextos de mayor inestabilidad económica y riesgo percibido de pérdida de empleo, los trabajadores tienden a reducir sus inasistencias.
Desde el análisis económico, esto sugiere un fenómeno de “disciplina defensiva”: cuando el empleo se percibe como más frágil, el costo esperado de faltar aumenta. La caída del ausentismo, entonces, no necesariamente refleja mejoras estructurales en salud ocupacional o condiciones laborales, sino también un cambio en los incentivos individuales.
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Inestabilidad económica y miedo a perder empleo entre las razones que explican la reducción de inasistencias.
En términos de productividad, el efecto es claro. Menor ausentismo implica mayor disponibilidad efectiva de horas trabajadas y mejor utilización del capital instalado. Para las empresas, esto reduce costos asociados a reemplazos, reorganización de turnos y pérdida de producción.
Gran Mendoza: misma proporción, mayor duración
En el Gran Mendoza, los indicadores muestran matices relevantes. Si bien la proporción de trabajadores ausentes (12,3%) es similar al promedio nacional (12,6%), la duración promedio de las inasistencias es mayor: 5,9 días por trabajador ausente frente a los 4,9 días del total país.
Como resultado, el ausentismo impacta sobre el 3,3% de las jornadas laborales mensuales en la provincia de Mendoza, por encima del 2,9% nacional.
Desde una perspectiva económica, esto implica que el costo efectivo del ausentismo en la provincia es relativamente más alto, aun cuando la incidencia en cantidad de trabajadores no difiera sustancialmente. La mayor duración podría estar asociada a factores sectoriales, estructura productiva o características demográficas del empleo local.
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En Mendoza, el ausentismo impacta sobre el 3,3% de las jornadas laborales mensuales.
Un indicador clave en tiempos de reforma
El ausentismo laboral funciona como una variable intermedia entre mercado de trabajo y productividad agregada. Su reducción mejora la eficiencia operativa de las empresas y puede contribuir a sostener márgenes en un contexto de ajuste.
Sin embargo, su interpretación requiere cautela. En un escenario de reformas, redefinición de reglas laborales y cambio de expectativas, el indicador no solo refleja condiciones internas de las firmas, sino también el clima económico general.
En 2025, la baja del ausentismo parece alinearse con una economía en proceso de reorganización, donde empresas y trabajadores ajustan comportamientos frente a un nuevo esquema de incentivos.
Por Amira Ganum, analista de research en compensaciones en Gestión Capital Humano.