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4 de diciembre de 2025
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Zapatos que aprietan

Crisis en la industria del calzado: importaciones récord, contrabando y consumo en caída

La industria del calzado enfrenta importaciones récord, contrabando, costos crecientes y caída del consumo. Advierten un escenario crítico.

Por Marcelo López Álvarez

Asumir un mandato gremial empresario en la Argentina actual implica, casi por definición, administrar crisis. Pero para Horacio Moschetto, recientemente elegido al frente de la Cámara Argentina de la Industria del Calzado, el desafío adquiere dimensiones inéditas. El dirigente describe la coyuntura como “un cóctel perfecto de circunstancias” negativas que combina los tradicionales vaivenes macroeconómicos con nuevas dinámicas del comercio global, capaces de erosionar la competitividad de una industria históricamente generadora de empleo.

El sector enfrenta una simultaneidad de factores adversos: caída del consumo, récord de importaciones, expansión del contrabando y auge de plataformas digitales que facilitan el ingreso directo de productos del exterior. “Son momentos complejos para la industria toda y en especial para nuestro sector, que junto con el textil es de los más comprometidos”, señala Moschetto. La dinámica recesiva, advierte, ya comienza a contagiar a otras actividades como la línea blanca y la industria maderera.

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Horacio Moschetto, el nuevo presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Calzado

Horacio Moschetto, el nuevo presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Calzado

Importación fácil y contrabando: Grandes enemigos

Uno de los elementos más disruptivos es el modo en que la tecnología transformó la competencia desleal. En décadas pasadas, el ingreso de productos importados requería una cadena logística tradicional; hoy, ese circuito se ha simplificado al extremo. “Uno puede comprar directamente y en diez o quince días lo tiene en la puerta de su casa”, explica el dirigente.

Las redes sociales se consolidaron como un canal de venta masiva para el mercado negro. La compra ilegal de indumentaria y calzado alcanza a todas las edades, ampliando la circulación de productos sin trazabilidad. Aunque la industria participa de los nuevos entornos digitales, la competencia es asimétrica: mientras las empresas cumplen normas estrictas, el contrabando se mueve por fuera de cualquier regulación. “Contra el contrabando no podemos modificar nada; solo podemos luchar en contra de eso”, enfatiza.

A pesar de las gestiones con la Aduana, el Ministerio de Justicia y entidades empresarias como CAME, la mercadería falsificada sigue circulando por rutas, ferias y comercios formales, desbordando las capacidades de control.

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La industria del calzado atraviesa un momento de profundización de problemáticas históricas como el contrabando y la importación masiva

La industria del calzado atraviesa un momento de profundización de problemáticas históricas como el contrabando y la importación masiva

El estigma de la competitividad

La industria del calzado suele quedar en el centro de los debates sobre competitividad. Algunos sectores sostienen que la protección beneficia a pocos trabajadores en detrimento del consumidor. Moschetto rechaza esta mirada y propone una visión que contemple la competitividad sistémica, donde lo que ocurre “puertas afuera” resulta decisivo.

Afirma que las fábricas han invertido en tecnificación, robotización e inteligencia artificial, lo que reduce brechas productivas con otros países. “La diferencia no está en las máquinas ni en la tecnología”, sostiene. Los problemas surgen en el entorno operativo argentino, caracterizado por altos costos logísticos, presión tributaria y gastos financieros.

El dirigente también cuestiona la asimetría regulatoria entre producción nacional e importaciones. La reducción de aranceles y controles para productos extranjeros no vino acompañada de medidas equivalentes para la industria local. Entre las propuestas figura computar aportes patronales a cuenta del IVA, iniciativa aún sin respuesta oficial.

Costos crecientes y stocks inmovilizados

A la carga impositiva se suma el incremento de las tarifas de servicios públicos, que Moschetto estima en torno del 20% acumulado en el sector productivo. Esta suba supera la capacidad de traslado a precios debido al mercado interno deprimido.

La consecuencia es un sobrestock sin precedentes. Depósitos de fabricantes e importadores están colmados de mercadería que el mercado no logra absorber. “Hay más zapatos de los que el mercado puede consumir”, resume Moschetto. El volumen excedente afecta a toda la cadena: proveedores, fábricas y comercios minoristas.

La discusión laboral en un contexto incierto

El sector también observa con atención el debate por una posible reforma laboral. Si bien no hay un proyecto oficial, la cámara reconoce la necesidad de actualizar convenios colectivos vetustos, aunque aclara que cualquier cambio debe preservar derechos de los trabajadores.

Moschetto propone una mesa tripartita entre Estado, gremios y empresarios para acordar un marco equilibrado. Su preocupación central se ubica en la industria del juicio, que puede llevar a una pyme al borde del cierre. “Un juicio laboral puede dejar a una pyme al borde del cierre”, insiste.

El tramo que se abre para la industria del calzado será exigente: importaciones crecientes, contrabando descontrolado, sobrestock, tarifas en alza y consumo retraído conforman un escenario crítico. Según la cámara, la salida requiere políticas públicas de equilibrio y un trabajo conjunto entre Estado y sector privado.

“Esperamos estar a la altura”, concluye Moschetto. Su gestión apunta a reconstruir condiciones mínimas de competitividad, combatir el contrabando y sostener el empleo en una de las actividades más representativas del trabajo argentino.

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