De la finca al proceso de deshidratado

Cómo es la planta que desde Mendoza provee alimentos al mundo

Procesa 9 mil toneladas año de vegetales y bulbos para sopas instantáneas, y exporta a varios países. Por qué es única en producción de alimento para el mundo.

Por Miguel Ángel Flores

En el corazón de Rodeo de la Cruz, rodeada del cinturón productivo que le asegura materia prima, funciona una planta de deshidratado de vegetales que convierte a Mendoza en epicentro de la producción de alimento y la nutrición para el mundo. Procesa, en total, hasta 9 mil toneladas anuales de verduras y bulbos como espinaca, zapallo, zanahoria, ajo, cebolla y hasta tomate.

La planta de deshidratado de la multinacional Unilever en Guaymallén tiene una particularidad: es la única en su tipo del grupo a nivel mundial del gigante del consumo a nivel planetario. De allí sale el insumo final que termina procesándose en Pilar (Buenos Aires) para convertirse en las archiconocidas sopas en polvo de la marca Knorr, que se exportan a Brasil, México y Alemania.

"Es única por la zona en la que estamos, prácticamente un desierto que favorece la deshidratación, y lo que aportan los vegetales y la cercanía de las fincas, son una característica a la hora de diseñar una planta. Se deshidratan 13 tipos, los principales zapallo, puerro, zanahoria, espinaca y ajo, que atraviesan un monitoreo de su calidad para asegurarnos que cumplan con la especificación", explica el gerente de la planta, Ramiro Cabrera.

Estos son días de deshidratado de espinaca y también zanahoria a full. Máquinas y operarios de entre las 75 personas que trabajan en el complejo cortan y secan esos productos en dos naves que funcionan 24 horas de lunes a sábados: es que la demanda de alimentos, tanto en el país como en el resto del planeta, no da respiro.

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Parte del procesamiento de espinaca, insumo clave para el alimento deshidratado que produce la planta de Knorr en Mendoza

Parte del procesamiento de espinaca, insumo clave para el alimento deshidratado que produce la planta de Knorr en Mendoza

Cómo y cuánto alimento se produce

Una recorrida permite repasar el proceso, que atraviesa distintas etapas de selección de los vegetales: lavado, cubeteado, picado y secado primario.

En dos gigantescas naves funcionan 6 días a la semana 7 hornos. Cada uno con 7 bandejas capaces de secar durante 4 horas, en el día de la visita, al menos 30 toneladas diarias de espinaca para, como señala Cabrera "llegar a dejarla con un 10% de la humedad del vegetal fresco", en referencia a los 3 mil kilos que representan el producto final deshidratado.

Actualmente, de todo lo que elabora la planta de Knorr un 90% va al mercado argentino y, por ahora, un 10% va a Brasil principalmente, como también a México y el mercado alemán. Pero hay un ránking que marca la importancia en volumen de los distintos vegetales y bulbos que se muelen y secan según el calendario estacional de cosechas.

Zapallo, con unas 3.500 toneladas/año es el más producido, seguido por cebolla, con 3 mil. Más atrás está la zanahoria (poco más de 1.000) y espinaca (promedia las 700 toneladas), que terminan fraccionándose en grandes bolsones a la espera de despacharse rumbo a Buenos Aires.

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Zanahoria, otro de los productos deshidratados, en su etapa final

Zanahoria, otro de los productos deshidratados, en su etapa final

Claro que mantener el proceso agroindustrial a ese ritmo en la actualidad exige un nivel de inversión.

Según Cabrera "siempre apunta a nuestro core, que es el proceso de deshidratación, con máquinas seleccionadoras en la etapa de inspección final, y un horno más que instalamos. Buscamos llenar la capacidad de la fábrica, si bien hoy nos queda para terminar de internalizar volumen".

Agricultura regenerativa, la nueva apuesta

También desde Unilever exhiben todo un trabajo para elevar estándares de calidad desde las fincas. Una misión que tiene mucho que ver con los productores a los que se les compra los vegetales, en lo relativo a la recuperación de suelos para una mayor productividad.

Es un caso dentro de las 800 hectáreas que son parte del convenio firmado hace poco entre Unilever y el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria). El objetivo: experimentar durante 3 años con nuevo material genético que optimice rendimientos de al menos 8 de los productores que proveen de materia prima a la planta de Guaymallén, de cuyo uso la firma tiene el derecho exclusivo de uso en ese lapso.

Dentro de ese programa, los técnicos del organismo intentan desarrollar lo que se llama "agricultura regenerativa": ni más ni menos que la recuperación de los suelos que con el tiempo pierden nutrientes, incluido el desarrollo de semillas de mayor calidad y diferentes características.

Para Claudio Galmarini, responsable de la Estación Experimental INTA Mendoza "se estima que en 3 años se pueden lograr resultados verificables. Básicamente, la agricultura regenerativa consiste en aprovechar condiciones naturales del suelo desde la recuperación de la flora microbiana y nutrientes que se pierden con la misma producción, a través de la biodiversidad y la rotación de cultivos".

Visita Planta Unilever, producción de alimentos, Orestes Nomikos- productor Tomate 2000
Orestes Nomikos, uno de los productores que en Mendoza proveen cebolla y tomate a la planta de Guaymallén

Orestes Nomikos, uno de los productores que en Mendoza proveen cebolla y tomate a la planta de Guaymallén

La "línea de base" que toman como punto de partida para medir resultados es el nivel de sólidos (clave para el proceso de deshidratado), la salinidad del suelo y ajustes necesarios en la eficiencia de riego para optimizar producción.

Orestes Nomikos, tiene su finca a escasos 20 kilómetros de la fábrica. De sus 170 hectáreas, destina 10 del cultivo de cebolla de alta "pungencia" (picor) a requerimiento de Unilever, además de un mayor contenido de sólidos que favorecen la etapa de deshidratado.

Dentro de su finca, Nomikos, miembro de la Asociación Tomate 2000 (para industria) también alterna cebolla y ajo bajo riego por goteo, bajo parámetros de la agricultura regenerativa como los "cultivos- cobertura" para recuperar nutrientes perdidos.

"Se trata de alternar entre cultivos con cebada y vicia, una leguminosa con capacidad para fijar en el suelo el nitrógeno de la atmósfera. El propósito es lograr, por ejemplo, una cebolla que habitualmente tiene un 11% de contenido de sólidos, a al menos 20%", ejemplifican quienes están al frente de los ensayos.

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