En Malargüe se desarrollaron talleres para elaborar el Plan de Acción de la Ranita del Pehuenche (Alsodes pehuenche), especie endémica en peligro crítico que habita arroyos de altura cercanos al Paso Pehuenche. Buscan establecer estrategias de manejo y conservación para reducir impactos ambientales y garantizar su supervivencia.
Esta semana, distintas instituciones provinciales, nacionales y organismos de investigación llevaron adelante en el Centro de Convenciones de Malargüe el primer taller provincial destinado a diseñar el “Plan de Acción de la Ranita del Pehuenche”, un anfibio endémico que sólo habita en sectores específicos de la cordillera mendocina y zonas limítrofes con Chile.
Ambiente de montaña que alberga flora y fauna de Malargüe
La iniciativa surgió desde la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque del Gobierno de Mendoza junto a la Universidad Nacional de Cuyo, con la participación de entidades científicas locales, provinciales y nacionales. El eje del encuentro estuvo puesto en definir futuras acciones de manejo y preservación de esta especie, catalogada en peligro crítico de extinción.
En diálogo con SITIO ANDINO, Adrián Gorrindo, jefe del Departamento de Fauna Silvestre de Mendoza, explicó que se trató del primer taller provincial orientado a la gestión de “un recurso natural protegido, como es este endemismo”. Remarcó que la ranita del Pehuenche es “muy sensible por la pérdida de hábitat, el cambio climático y las actividades humanas” que se desarrollan en su entorno, como el turismo, la ganadería o la infraestructura vial, por lo tanto, resulta fundamental diseñar estrategias que permitan minimizar los impactos y garantizar una convivencia armónica con la ranita del Pehuenche.
Por su parte, la investigadora sanrafaelina Vanesa Pellegrini, integrante de la organización Bio Pehuenche, señaló que el trabajo científico apunta a comprender la dinámica del ecosistema de altura donde vive la especie. Allí también conviven especies exóticas invasoras, como los salmónidos, que actúan como depredadores naturales.
La ranita habita arroyos de altura cercanos al valle Pehuenche, cursos de agua fundamentales para su reproducción y desarrollo larval. Su ciclo de vida completo se estima en alrededor de cuatro años, lo que refuerza la necesidad de estrategias integrales que permitan la convivencia y protección de este anfibio único.