Mendoza no solo respira vino; también custodia un tesoro que brilla con luz propia cada marzo. Las coronas de la reina y virreina de la Vendimia no son joyas convencionales. Esta pieza posee la identidad cuyana, forjada con metales preciosos y cargada de una mística que incluye hasta un robo de película.
corona reina nacional
Coronas con historia: los secretos detrás del atributo que portan la reina y virreina nacional de la Vendimia.
Coronas con historia: una obra de arte con ADN mendocino
Donada en 1994 por la joyería Vendemmia y diseñada por el reconocido orfebre porteño Carlos Tomasik, la joya fue concebida como un rompecabezas de identidad: cada pieza se trabajó por separado para luego ser ensamblada en una unidad perfecta de 16,5 cm de altura y un peso de 365 gramos.
La corona de la reina de la Vendimia fue donada por Enzo Vendemia en 1994.
Prensa Gobierno de Mendoza
Radiografía del lujo: materiales y valor
El valor de mercado de la corona ronda los U$S 35.000, pero su valor simbólico es incalculable. Su estructura está compuesta por:
Oro de 24 quilates: 130 gramos.
Plata 925: 500 gramos.
Piedras preciosas: 3 quilates de brillantes, 3 de esmeraldas y 25 quilates de zafiros.
Platino: utilizado para el engarce de los detalles más finos.
coronación las heras
La corona de la reina de la Vendimia está valuada en 35 mil dólares.
Un dato curioso para tener en cuenta es que posee una altura mínima de 15 cm. Esta fue una exigencia específica en su diseño para asegurar que, incluso desde la distancia de las gradas del Teatro Griego Frank Romero Day, la corona se destaque sobre la cabeza de la soberana.
Los símbolos: la geografía y la historia en una tiara
Cada milímetro de la corona cuenta un relato sobre Mendoza. Si miramos de cerca, encontramos una narrativa visual de la provincia:
La Gesta Sanmartiniana: sobre un cristal de cuarzo en bruto, se erigen el Sol de Mayo y la figura de la Libertad del monumento del Cerro de la Gloria, rindiendo homenaje a la epopeya del General San Martín.
La Cordillera de los Andes: representada magistralmente en oro y brillantes, custodiando la base de la pieza.
Flora y fauna: figuras de cóndores y guanacos se entrelazan con viñedos, alamedas y toneles, reflejando el paisaje productivo y salvaje de la región.
Raíces originarias: una punta de flecha destaca en el diseño como un tributo a los pueblos indígenas que habitaron el suelo mendocino mucho antes de la primera vid.
Custodia extrema y un pasado turbulento
Debido a su valor, la corona original solo sale a la luz en los actos oficiales de mayor jerarquía. Para eventos menores, las soberanas utilizan réplicas, mientras la verdadera descansa bajo estrictas medidas de seguridad.
Esta cautela no es casualidad. En 2013, la corona protagonizó las crónicas policiales tras ser robada de la joyería Vendimia por boqueteros. Afortunadamente, días después fue devuelta de forma anónima, regresando al patrimonio del Gobierno provincial, que desde entonces es el encargado de su resguardo definitivo.
Preguntas claves sobre los secretos que esconde la corona vendimial
¿Cuánto vale y de qué materiales está hecha?
La corona tiene un valor estimado de U$S 35.000. Está confeccionada con 130 gramos de oro de 24 quilates, 500 gramos de plata 925, y decorada con 3 quilates de brillantes, 3 de esmeraldas y 25 de zafiros, además de un cristal de cuarzo en bruto en su base.
¿Quiénes son sus creadores y cuándo se estrenó?
Fue diseñada por el orfebre Carlos Tomasik y donada por el joyero Enzo Vendemmia en 1994. Su diseño rompe con la estética de las coronas europeas para adoptar un estilo folklórico que representa la identidad y la geografía de Mendoza.
¿Por qué la reina no la usa en todos los eventos?
Debido a su altísimo valor económico e histórico, la corona original solo se utiliza en actos oficiales de máxima relevancia y está custodiada por el Gobierno provincial (especialmente tras el robo que sufrió en 2013). Para actividades menores o viajes, la Reina Nacional utiliza réplicas autorizadas.