Relatos de vida

Matrimonio igualitario en Mendoza: no sólo una historia de amor sino también de derechos

A 13 años de la primera ceremonia de matrimonio igualitario celebrado en Mendoza, la historia de Darío y Matías sobre amor, familia y derechos.

Por Florencia Rodriguez

El 15 de julio del 2010, Argentina hizo historia: se convirtió en el primer país de Latinoamérica en aprobar la Ley de Matrimonio Igualitario. La primera boda que se celebró con esta norma en vigencia fue en Mendoza. El 31 de julio de ese año, Giorgio Nocentino y Jaime Zapata- una pareja de chilenos que vivía en la provincia hacía más de 15 años- estrenaron la flamante Ley Nacional 26.618 y no sólo formalizaron una relación de 25 años sino que, además, pudieron acceder a los beneficios legales que les otorgó. A 13 años de esa primera unión legal, la historia de una pareja mendocina que habla del impacto de esta legislación en sus vidas.

Darío Accinelli y Matías Pérez se conocieron en el 2013 y comenzaron una relación a distancia Mendoza – San Juan. Luego de varios viajes de aquí para allá y de allá para acá, finalmente se instalaron en esta provincia donde, tiempo después, se casaron, como se dice: “con todas las de la ley” porque esta historia es de amor pero también de derechos, de igualdad y de sentirse parte de una sociedad que hasta el 2010 marginaba (en este sentido) a las personas homosexuales.

Una historia de amor “tragicómica”

“Nos conocimos en un boliche muy conocido de Mendoza, en el 2013. La verdad es que fue una situación tragicómica porque tuvimos un intercambio de palabras sobre una tontería realmente y fue raro porque a la vez fue amor. Hoy, miro para atrás y digo ‘fue hermoso’”, comenzó a contar Darío sobre aquel sábado de agosto en el que se vieron por primera vez y que, claramente, no iba a ser la última.

A su lado, Matías sumó su voz al relato: “Fue un 24 de agosto, fui a la barra a comprar y me encontré con el hermano de una amiga. Lo saludo y junto a él, estaba quien se iba a convertir en el amor de mi vida. Nos saludamos, nos presentamos y luego de un juego de palabras, cada uno continuó la noche con sus amigos. Al día siguiente, chateando con mi amiga, me contó que estaba con él en su casa y ahí le pregunté, simplemente ‘¿qué onda?’”.

Esta sencilla pregunta, llevó a Matías a buscar a Darío en Facebook, se agregaron mutuamente y comenzó esa serie de conversaciones que se extienden por horas. Durante meses, charlaron todos los días hasta que un sábado por la noche, uno de los dos se animó a dar el primer paso de muchos.

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Darío (izq.) y Matías (der), se conocieron en el 2013 y comenzaron una relación a distancia.

Darío (izq.) y Matías (der), se conocieron en el 2013 y comenzaron una relación a distancia.

“Darío vivía en San Juan, tenía un buen trabajo, había conseguido consolidarse. Esa noche le pregunté qué estaba haciendo, la típica pregunta de fin de semana y me respondió: ‘Estoy saliendo del trabajo, ¿te querés venir?’”.

Matías no se detuvo a pensar en si era en chiste o en serio, se subió al auto y manejó hasta San Juan donde ya lo estaban esperando, no era una broma. “Confieso que de tanto charlar, yo ya estaba sintiendo algo, me faltaba saber si él estaba sintiendo lo mismo”, agregó a la historia.

El resto de la velada fue hablar, tomar mates, compartir la cena y marcar así el inicio de una relación con kilómetros de ida y de vuelta. Este obstáculo se tradujo en una pausa de 8 meses pero luego, el reencuentro “en un momento muy difícil de mi vida. Hablamos, nos juntamos y me sostuvo emocionalmente como lo hace hasta el día de hoy. Pasó poco tiempo para la convivencia. Yo sabía que lo quería, que lo quería en mi vida y que por él me la iba jugar”, continuó Matías.

Matrimonio Igualitario: amor y derechos

Entre los dos encontraron la solución a la distancia y a otras situaciones y, al año de conocerse, comenzó la convivencia, tres años después, llegó el casamiento. Darío y Matías se conocieron tres años después de la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario. Lo que aún no dimensionaban en ese 2010 era el enorme impacto que tendría esta normativa en sus vidas.

“Cuando comenzó el tratamiento de la ley, había mucho entusiasmo, yo no entendía mucho todavía, era chico, tenía 19 años pero sí recuerdo que estaba entusiasmo porque varios de mis amigos estaban juntos hace tiempo y a ellos, la posibilidad de que esta normativa avanzara, les hacía muchísima ilusión. Empecé a interiorizarme más después de que se aprobó la ley”, expresó Darío.

“El impacto que tuvo esta ley en mi vida… la verdad es que me generó como un sentimiento de normalidad porque uno no se sentía normal sino excluido en muchos aspectos, de muchas situaciones. Y ese es el punto: la ‘normalidad’. La verdad es que es muy lindo sentirte parte y no un paria por tus gustos o tu orientación sexual”, sumó.

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Darío y Matías están casados desde septiembre del 2017.

Darío y Matías están casados desde septiembre del 2017.

Finalmente, en septiembre del 2017, se casaron. “Simplemente por amor y por lo que mencionaba anteriormente: esto de sentirte aceptado, de ser parte. Por supuesto que también hubo un trasfondo en la parte legal, en cuestiones que para muchas parejas o familias eran temas cotidianos como el tema de la obra social, por ejemplo. Pudimos consolidar nuestro amor y constituirnos como una familia, una forma más de reafirmar nuestro amor como muchas otras personas lo hacían hace años”, expuso Accinelli.

“Esta ley me hizo tan feliz porque hoy estoy casado y vivo la vida que elegí, con la persona, con el amor que elegí. A más de una década de su sanción, solamente me duele pensar en todas esas personas que no pudieron acceder a estos derechos, que no pudieron vivir como quisieron, con quien quisieron y amaron. Celebro esta ley porque dio un paso gigante hacia la igualdad, nos otorgó derechos tanto en la parte emocional como en la legal que nos fueron negados por mucho tiempo”.

Matías compartió también su reflexión: “El hecho de estar constituidos como familia ante la Ley, de tener derechos que antes no teníamos como el de la pensión, la obra social, por citar dos nomás, fue un paso más que importante para nuestras vidas”.

“Fue un paso muy importante para la sociedad, el reconocernos como personas de derechos, dejando de lado nuestra orientación sexual porque nadie debería estar mirando, opinando o juzgando sobre qué hacen o cómo viven los demás. Esta ley fue un avance hacia la aceptación, e incluso, hubo una baja en el nivel de violencia hacia nosotros (ojo, no es que se ha terminado, para nada) pero sí, hemos visto un avance al ser reconocidos como familias y al poder tener derechos civiles, hemos evolucionado y se ve plasmado en las nuevas generaciones: amo encontrar a los hijos/as de mis amigas, de 3, 4, 10 años que nos ven, y nos reconocen para pareja, como familia y como dos hombres que se aman, se cuidan y respetan. No existe una mirada homofóbica ni mucho menos. La visibilización de nuestro modelo de familia rompió estereotipos, comúnmente religiosos, donde se profesaba una sola forma de amar”, cerró.

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