Histórico: una argentina mejor comunicadora global del vino
La comunicadora y sommelier argentina Marisol de la Fuente es la primera hispanoparlante en ser reconocida como la mejor comunicadora global del vino en 2025
La comunicadora argentina posa junto a los premiados en las diversas catagorias.
La consagración de la sommelier y comunicadora argentina Marisol de la Fuente como Wine Communicator of the Year 2025 por la International Wine & Spirit Competition (IWSC) se transformó en un verdadero hito en la historia de la comunicación del vino argentina.
De esta manera, Marisol no sólo se convierte en la primera profesional hispanohablante en recibir este prestigioso galardón, sino que posiciona su trabajo dentro de las tendencias contemporáneas de divulgación: un enfoque accesible, inclusivo y orientado a nuevas generaciones de consumidores.
“La alegría es inmensa, no sólo por mi trayectoria profesional, sino por ver a la Argentina mencionada ante una audiencia global. Sentirse representante de nuestro país en ese escenario es un honor y una responsabilidad”, afirma Marisol en diálogo con Sitio Andino. La emoción que describe condensa, por un lado, el logro personal que, al mismo tiempo, proyecta a la industria vitivinícola argentina en un circuito históricamente dominado por referentes angloparlantes.
Una trayectoria que consolida un estilo
Desde su creación en 1969, la IWSC se ha convertido en una institución clave para medir la evolución de la industria del vino y los espirituosos. En materia de comunicación, su premio anual ha distinguido a figuras como Madeline Puckette, Jane Anson, Tom Cannavan y Jancis Robinson MW. Con esta edición, De la Fuente se incorpora a este selecto conjunto como la primera comunicadora de habla hispana en obtener la distinción.
Con más de 25 años de experiencia como sommelier, docente, periodista y creadora de contenidos, su aporte se centra en un estilo divulgativo que apunta a la claridad y la cercanía. “Lo que más destacaron cuando entregaron el premio tuvo que ver con acertar la comunicación del vino de una manera fácil, amigable, divertida, a nuevas audiencias, utilizando nuevas formas de comunicación ”, resume la comunicadora. Su proyecto educativo El vino, sin vueltas -que reúne cursos, materiales audiovisuales, contenidos digitales y canales de formación- condensa este enfoque que busca desmitificar el vino y volverlo accesible para consumidores no expertos.
La consagración en Londres
El reconocimiento internacional coincidió con otro premio recibido en Buenos Aires semanas antes: el de Mejor Influencer del Vino en la primera edición de los IWC Wine Industry Awards Argentina 2025. Aunque el término no la define, De la Fuente reconoce la legitimidad de la distinción: “A mí no me gusta tanto llamarme influencer; creo que soy una periodista y una comunicadora, o en todo caso una sommelier, pero de todas maneras fue también un reconocimiento de la industria”.
La ceremonia londinense, realizada en el Battersea Arts Centre, fue un punto culminante. “Es una velada con gente de todo el mundo... por lo cual el nerviosismo y la emoción de ser premiada frente a esta audiencia es inmenso ”, recuerda.
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La comunicadora argentina, Marisol de la Fuente, en la alfombra roja muestra su reconocimiento global e histórico
Un consumidor en transformación
El trabajo de De la Fuente se caracteriza por un objetivo persistente: derribar barreras culturales que alejan al público del vino. En sus clases, en los medios y en redes sociales, propone una narrativa descontracturada, alejada de tecnicismos innecesarios y adecuada a los hábitos de consumo actuales. “Mi forma de comunicar el vino parte de una idea muy simple: hacerlo accesible ”, define.
La comunicadora observa con claridad las tensiones que enfrenta hoy la industria. “El problema que tiene el vino es que quedó muy asociado a una bebida de gente grande, a una bebida que requiere de muchos rituales, a una bebida compleja. Esa barrera hace que el consumidor elija otras cosas ”, advierte. En este diagnóstico se juega uno de los desafíos centrales: captar a las nuevas generaciones sin perder identidad.
Su análisis sobre las tendencias globales complementa esta mirada. “En el mundo hay una tendencia a reducir el consumo de alcohol; la gente toma menos, pero de mejor calidad... quiere bebidas más livianas y frescas, y no los vinos robustos que nos gustan a quienes estamos en la industria hace mucho ”, explica. Esta transformación encuentra eco en la innovación que despliega el sector: vinos de menor graduación, presentaciones alternativas como latas o bag-in-box, y propuestas orientadas a consumidores jóvenes y urbanos.
Entre la tradición y la adaptación
La industria del vino, tanto en Argentina como a nivel internacional, experimenta un momento de transición complejo. Si bien el consumo general de alcohol se mantiene, el del vino muestra un retroceso relativo. De la Fuente lo sintetiza en una idea que refiere a la necesidad de recuperar relevancia cultural: “Seguir trabajando para volver a ganar ese espacio que se perdió ”.
En su experiencia, parte del camino radica en validar nuevos productos y formatos sin desatender la calidad. “Me alegra que un productor elija presentar no solo su altísima gama, sino también estas novedades, porque es fundamental conectar con lo que consume la mayoría ”, sostiene. El potencial de crecimiento, afirma, existe: la clave está en sostener el diálogo con públicos heterogéneos y comprender sus nuevos códigos de consumo.
Su reflexión tras un reciente viaje por Reino Unido y Bélgica refuerza este diagnóstico global: “El vino sigue siendo caro, lejano y difícil de entender. Una cerveza es una cerveza; un ready to drink es fácil. El vino aún conserva esa distancia”. Pese a ello, concluye con optimismo: “La industria, aunque es muy antigua, va entendiendo y moviéndose en ese sentido”.
Una voz argentina en la escena mundial
La consagración de De la Fuente tiene un componente simbólico de especial importancia: la incorporación del español como voz legítima en la comunicación internacional del vino. Hasta ahora, la narrativa global fue hegemonizada por la producción anglosajona. Su presencia en Londres, y su reconocimiento, abren un camino para otros comunicadores y para las bodegas de la región.
“Esto que vengo haciendo sirve, funciona, ayuda, comunica, conecta, y eso es lo más importante ”, concluye. Su premio no sólo ratifica su trayectoria, sino que ilustra un cambio cultural más profundo: la búsqueda de un vino más cerca de la gente, menos codificado y más afín a los estilos de vida contemporáneos.