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Empleo joven en Mendoza: entre el emprendimiento, la búsqueda y ¿el fin del trabajo tradicional?

El empleo joven atraviesa una transformación marcada por la búsqueda de autonomía. Crece el autoempleo y cambia la relación con el trabajo tradicional.

Por Celeste Funes

En el marco del Día Internacional de los Trabajadores, el escenario laboral en Mendoza muestra un cambio profundo impulsado por las nuevas generaciones. Entre el emprendedurismo joven, la búsqueda de flexibilidad laboral y el interés por combinar distintos ingresos, referentes del ámbito laboral coinciden en que el perfil del trabajador de entre 18 y 25 años se reconfigura.

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Para Romina Huidobro, co-founder de la consultora AMERS, el cambio en el perfil del trabajador joven es evidente y responde tanto al contexto económico como al avance de la tecnología. “Hoy veo a los jóvenes mucho más prácticos. No se quedan con eso del ‘trabajo para toda la vida’, sino que evalúan todo el tiempo qué les suma y qué no, sobre todo en términos de dinero, beneficios, flexibilidad y aprendizaje”, explicó.

Según detalló a SITIO ANDINO, el crecimiento en un contexto económico inestable llevó a que esta generación desarrolle habilidades de adaptación rápida y capacidad para desempeñar múltiples actividades al mismo tiempo.

"[Los jóvenes] hacen varias cosas a la vez y tienen una cabeza bastante resolutiva. Incluso cuando están en relación de dependencia, piensan como emprendedores”, sostuvo.

En este entramado, algo que la profesional destaca como fundamental es que el valor que los jóvenes otorgan al equilibrio vida personal-trabajo dejó de ser un beneficio extra para convertirse en un requisito esencial. “Para ellos, esto no es un discurso lindo, es una condición casi excluyente. Si no está, se van y buscan una nueva oportunidad”, remarcó.

La crisis se siente en el empleo de Mendoza: los jóvenes son los primeros en salir del mercado y los últimos en reinsertarse.

Ante la crisis, "autoempleo y pluriempleo"

En línea con esta tendencia, tanto desde el ámbito privado como público coinciden en que crece el interés por el autoempleo y las iniciativas independientes. Huidobro señaló que el emprendedurismo no siempre responde al deseo de crear grandes empresas, sino a la necesidad de generar ingresos en un contexto económico desafiante.

Muchas veces no es ‘quiero emprender mi startup’, sino ‘necesito generar ingresos y no depender de una sola cosa’. Ya sabemos que en Argentina creció mucho el pluriempleo”, afirmó. Y agregó: “Antes el trabajo independiente era visto como algo inestable; hoy para muchos es desafío, libertad para manejar su tiempo y crear impacto”, agregó.

En este escenario, las redes sociales, plataformas digitales y herramientas tecnológicas facilitaron el surgimiento de proyectos personales, incluso a pequeña escala.

Desde el ámbito público, esta tendencia también se refleja en la experiencia cotidiana de la Oficina de Empleo de Guaymallén, donde se observa un aumento en jóvenes que buscan generar ingresos a través de proyectos propios. “La mayoría ahora apuesta más por el autoempleo, porque no hay muchas ofertas laborales en este momento. Si tienen un oficio, es lo más rápido para empezar a generar ingresos”, explicó Analía López, coordinadora del área.

Según indicó, muchos jóvenes que egresan de escuelas técnicas o cursos municipales encuentran en los oficios una vía rápida hacia la independencia económica, ya sea como electricistas, peluqueros o técnicos en refrigeración.

Trabajo formal, monotributo y nuevas expectativas laborales

A pesar del crecimiento del trabajo independiente, el empleo registrado sigue siendo valorado por los jóvenes, especialmente como punto de partida para adquirir experiencia profesional. “El trabajo en blanco es beneficioso por la estabilidad y las buenas prácticas que se aprenden en las empresas, pero ya no es el único objetivo”, explicó Huidobro.

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El trabajo, hoy: cuáles son las prioridades de los jóvenes y las oportunidades para los adultos.

En cuanto al monotributo, su percepción varía según el contexto laboral. “Lo ven como una herramienta útil para facturar y trabajar como freelance, pero si se utiliza en una empresa sin beneficios de relación formal, lo cuestionan bastante”, sostuvo. En Mendoza, un informe del mercado de trabajo realizado por el INDEC arrojó que la provincia registró una desocupación del 6,7%, ubicándose con los valores más altos en desempleo. El relevamiento, además, precisa que a nivel nacional, casi siete de cada diez jóvenes ocupados trabajan en condiciones informales.

Por otro lado, también cambió la relación con las figuras de autoridad dentro de las organizaciones. Los jóvenes esperan liderazgos más cercanos y dinámicos. “Buscan jefes más claros. Es decir, que sean menos jefes y más líderes. Necesitan feedback y sentir que hay coherencia en las decisiones”, afirmó.

El futuro del empleo joven: flexibilidad y estabilidad como desafío

Tanto desde el ámbito público como privado coinciden en que el futuro del empleo joven estará marcado por modelos híbridos, en los que el trabajo formal conviva con proyectos independientes. Huidobro anticipó que esta tendencia continuará en los próximos años.

“Vamos a ver cada vez más personas que tienen un trabajo formal y, a la vez, desarrollan algo propio. Las empresas que entiendan esto y ofrezcan flexibilidad y desarrollo van a tener ventaja”, señaló.

Desde la Oficina de Empleo de Guaymallén, López coincidió en que los programas de inserción laboral funcionan como una puerta de entrada clave para los jóvenes que buscan su primera experiencia. “A las empresas les permite incorporar personal con menor costo inicial y a los jóvenes les da la experiencia que necesitan. Muchas veces, después de unos meses, quedan trabajando”, indicó.

En un contexto económico desafiante, las nuevas generaciones no solo buscan un empleo, sino un modelo de trabajo que combine estabilidad, aprendizaje continuo y autonomía. La tendencia parece clara: el trabajador joven ya no espera que el trabajo se adapte a modelos antiguos, sino que redefine sus propias reglas para construir su futuro laboral.

En primera persona: "Emprender no es trabajar menos, es vivir pensando en tu proyecto”

El camino de Ornella Munafo (24), una de las propietarias de Café Epifanía - La Casa de la Nonna, es también el reflejo de una generación que apuesta por el emprendedurismo joven como forma de construir su propio futuro laboral. Su historia comenzó hace casi cuatro años, a partir de una idea familiar que terminó convirtiéndose en un proyecto de vida.

“Todo empezó por idea de mi hermana, Agustina (30), con una casa familiar que estaba deteriorada y no queríamos vender. Empezamos a remodelarla de a poco y estuvimos casi dos años en obra hasta que pudimos abrir la cafetería”, cuenta a este medio .

Mientras Agustina aportaba su mirada desde el diseño, Ornella sumó su formación en Contabilidad, logrando un complemento clave para darle forma al emprendimiento. No obstante, el camino no estuvo exento de obstáculos. La edad fue uno de los principales desafíos a la hora de consolidarse en el rubro: “Muchas veces te prejuzgan por ser joven, por no tener experiencia. También aparece el ‘qué dirán’, pero aprendí a rodearme de gente que me enseñe y a aportar desde mi generación”.

A esto se suman las dificultades económicas y personales que implica sostener un proyecto propio. “Emprender requiere mucha inversión y siempre surgen imprevistos. En lo personal, aparecen dudas: si estoy haciendo lo correcto o si es el momento”, reconoce.

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Derribando mitos del emprendedurismo

Uno de las creencias que Ornella busca desarmar es el de la supuesta libertad total asociada al emprendimiento. “Ser tu propio jefe no es trabajar menos. Es todo lo contrario: estás las 24 horas pensando en el emprendimiento. Si pasa algo a las dos de la mañana, tenés que resolverlo”, afirma.

En ese sentido, asegura que muchas veces el emprendedor termina siendo “empleado” de su propio proyecto, debido al nivel de compromiso que implica. “No es que el emprendimiento te maneje, pero la responsabilidad es tan grande que tenés que asumirla como tal”, agrega.

Finalmente, deja un consejo claro para quienes buscan iniciar su propio proyecto: formación y actitud. “Que no pierdan la humildad, que tengan ganas de seguir y que se capaciten constantemente. No saben lo importante que es tomar decisiones con conocimiento, eso te da mucha seguridad”, concluye.

Emprender, resistir y sostener: el camino de Franco Fusari

La historia de Franco Fusari, saxofonista y cofundador de Modesto Casa de Café, muestra cómo el emprendedurismo joven puede nacer de trayectorias inesperadas. Su primer proyecto no fue gastronómico, sino musical: comenzó a los 12 años tocando en eventos sociales, donde el saxo se convirtió en su primera fuente de ingresos. “Desde esa edad hasta los 28 hice shows que siempre pude monetizar bien”, cuenta.

Con esos ahorros, decidió dar el gran salto. Así nació su primer café, tras un proceso de casi un año y medio que incluyó la recuperación de una casa antigua en Godoy Cruz. “Fue poner en valor un espacio abandonado, desde la refacción hasta la construcción del equipo y la marca”, explica, casi en sintonía con lo relatado por Ornella.

Lejos de la relación de dependencia, Fusari creció en un entorno donde emprender era la norma. “Siempre tuve cerca personas que manejaban sus propios tiempos y negocios. Ese ejemplo me marcó”, señala.

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Sin embargo, desmitifica la idea de libertad asociada al emprendimiento. “Tener un negocio también es bastante esclavizante. La libertad es, en parte, una trampa”, advierte. En ese sentido, remarca que el proceso exige una fuerte capacidad para sostener la incertidumbre: “El mayor desafío es atravesar la frustración. Esto tiene más que ver con la resiliencia que con otra cosa”.

En lo económico, reconoce que los planes iniciales rara vez se cumplen. “El presupuesto siempre se va y conseguir el dinero para terminar el proyecto es un desafío enorme”, afirma. A quienes buscan emprender, les deja una advertencia clara: “Hay que tener muy en claro por qué hacerlo y cómo mejorar la vida de las personas. Y no escuchar demasiado las opiniones que desalientan”.

"Deben imaginarse el día dos: no solo la apertura, sino cómo se sostiene eso en el tiempo y cómo crece. Esto tiene que ser muy sólido, porque hay muchas ideas flacas, y las ideas flacas son las que más rápido mueren".

Para Ornella, el emprendedurismo joven no es una meta en sí misma, sino parte de un proceso que implica construir un camino propio en un contexto donde el trabajo ya no tiene una única forma. En una línea similar, Fusari considera que emprender no es un ideal romántico, sino una decisión que conlleva esfuerzo, constancia y una convicción profunda.

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