Efemérides 5 de mayo

Día Mundial de la Higiene de las Manos: la importancia del lavado

Más allá de ser una acción cotidiana, simple y económica, la higiene de manos se trata de una práctica efectiva que puede salvar vidas.

El 5 de mayo de cada año, la campaña de la Organización Mundial de la Salud (OMS) “SALVA VIDAS: Limpia tus manos”, tiene como objetivo mantener un perfil global sobre la importancia de la higiene de manos en el cuidado de la salud y unir a las personas en apoyo a la mejora de la higiene de las manos en todo el mundo.

El lavado de manos con jabón es una de las maneras más efectivas y económicas de prevenir enfermedades diarreicas y respiratorias, que son responsables de muchas muertes infantiles en todo el mundo.

Este día se celebra para concientizar a todas las personas y aumentar la adherencia a la higiene de las manos. El lavado de manos con jabón es la intervención de salud más efectiva, puede prevenir una de cada tres enfermedades diarreicas y una de cada cinco infecciones respiratorias, como el resfriado o la influenza.

Las manos están en contacto con innumerable cantidad de objetos y personas y también con gérmenes que pueden ser perjudiciales para la salud. Cuando una persona no se lava las manos con jabón, se pueden transmitir bacterias, virus y parásitos, ya sea por contacto directo (tocando a otra persona) o indirectamente (mediante superficies).

Es tan relevante, que es imprescindible enseñar a los niños la importancia de adoptar buenos hábitos de higiene de las manos, porque se sabe que los hábitos adquiridos en edades tempranas son los que van a perdurar a lo largo de la vida.

Por esto, en el marco de esta celebración, se deben recordar algunos datos claves:

Lavarse las manos solamente con agua no es suficiente

Lavarse las manos solamente con agua, una práctica común alrededor del mundo, es significativamente menos efectivo que lavarse las manos con jabón. Usar jabón facilita la frotación, lo que permite disolver la grasa y eliminar la suciedad que contienen la mayoría de los gérmenes.

Si se usan adecuadamente, todos los jabones son igualmente efectivos para remover los gérmenes que causan enfermedades.

Las manos húmedas se deben cubrir con jabón y frotar toda la superficie, incluidas las palmas, el dorso, entre los dedos y especialmente debajo de las uñas, por lo menos 20 segundos. Luego, se deben enjuagar bien con agua corriente y secarlas, ya sea con una tela limpia o agitando las manos. Una manera fácil de calcular los 20 segundos es encontrar una canción familiar que tome ese tiempo para cantarla; por ejemplo, toma cerca de 20 segundos cantar dos veces la canción del “feliz cumpleaños”.

El lavado de manos con jabón puede evitar enfermedades que matan a millones de niños por año.

Lavado de manos con jabón

Es una de las maneras más efectivas de prevenir enfermedades diarreicas y la neumonía, que juntas son responsables de la mayoría de muertes infantiles. Cada año, millones de niños y niñas mueren antes de los 5 años debido a diarrea y neumonía. El lavado de manos también puede prevenir infecciones cutáneas, infecciones a los ojos, parásitos intestinales, SRAS, gripe aviar e influenza H1/N1, y trae beneficios a la salud de las personas que viven con VIH/sida.

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Cinco pasos para el correcto lavado de manos

  • 1. Mojárselas con agua corriente limpia y enjabonarse.
  • 2. Frotarse también entre los dedos y debajo de las uñas hasta que haga espuma.
  • 3. Restregarse las manos durante al menos 20 segundos.
  • 4. Enjuagarse bien las manos con agua corriente limpia.
  • 5. Secárselas con una toalla limpia o al aire.

¿Cuáles son los momentos clave para lavarse las manos?

  • Antes, durante y después de preparar alimentos y de comer algo.
  • Después de manipular carne, pollo u otras aves, pescado, harina o huevos crudos.
  • Antes y después de usar guantes, para evitar que se propaguen microbios en la comida y manos.
  • Antes y después de tratar una herida, cuidar a alguien con vómitos o diarrea.
  • Después de ir al baño, higienizar a un niño o cambiar pañales, sonarse la nariz, toser o estornudar.
  • Después de limpiar los mesones con un trapo, u otras superficies con sustancias químicas.
  • Después de tocar la basura.
  • Antes y después de amamantar.
  • Luego de haber tocado objetos “sucios”, como dinero, llaves, pasamanos, etc.
  • Cuando se llega a la casa de la calle, el trabajo, la escuela.
  • Antes y después de atender a alguien que está enfermo o de curar heridas Después de haber estado en contacto con animales.

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