Alejandro Vigil: un legado construido desde el trabajo, la familia y una mirada lúcida sobre el futuro
En una charla íntima en Visión Empresa de Andino Streaming, Alejandro Vigil reflexiona sobre el trabajo cotidiano, la familia, el vino y el futuro, y revela la filosofía que dio forma a uno de los legados más influyentes del vino argentino.
Entre el vino y la vida: la mirada íntima de Alejandro Vigil sobre el éxito y el legado
Hay historias que no comienzan con un premio ni con una ovación. Empiezan en silencio. En el murmullo del viento entre las hileras de viñas, en la tierra húmeda de la mañana, en una decisión tomada sin épica, pero con convicción. Así empieza —y así se entiende— la historia de Alejandro Vigil, el hombre que transformó el vino argentino sin necesidad de levantar la voz.
En una conversación íntima y profunda en Andino Streaming con Erika García, Vigil habló como viven quienes no necesitan explicarse todo el tiempo: con pausa, con memoria y con una honestidad que incomoda y, al mismo tiempo, abraza. No buscó titulares. Dejó ideas. Y en ese decir sencillo apareció una épica distinta, construida con trabajo cotidiano, familia, visión y una mirada lúcida sobre el futuro.
Alejandro Vigil, entrevista en sitio andino, andino streaming
El reconocido enólogo repasó su recorrido personal y las decisiones que dieron sentido a su camino.
Foto: Yemel Fil
La raíz antes que el nombre
Antes de ser referencia mundial, antes de los premios internacionales y de las comparaciones grandilocuentes, estuvo la tierra. Vigil no nació en una familia de agricultores: su madre fue maestra; su padre, un intelectual inquieto, atravesado por la cultura, la filosofía y las ideas. Sin embargo, la tierra —como suele hacer— espera.
El vínculo llegó a través de los abuelos y se volvió destino con una decisión clave: estudiar agronomía. No hubo discursos épicos ni planes estratégicos. Hubo una frase que funcionó como ética de vida: “Sé lo mejor que puedas en lo que hagas”. Desde allí, todo lo demás se ordenó.
Alejandro Vigil, entrevista en sitio andino, andino streaming
En una charla cercana con Andino Streaming, Vigil se permitió hablar desde un lugar íntimo.
Foto: Yemel Fil
El vino como consecuencia, no como objetivo
Vigil no persiguió el éxito. Persiguió el sentido. Su recorrido por Catena Zapata fue, según él mismo define, una universidad: una escuela donde aprendió no solo de vino, sino de procesos, de tiempo y de empresa familiar entendida como entramado humano.
“Dicen que no hay que mezclar lo personal con lo profesional, pero es imposible”, reflexiona. Porque el vino —como la vida— se hace con personas, con vínculos, con afecto. Ese aprendizaje fue el que luego volcó en su propio camino.
Alejandro Vigil, entrevista en sitio andino, andino streaming
Vigil reflexionó sobre el trabajo, el legado y el tiempo
Foto: Yemel Fil
El Enemigo: creer, fundar, esperar
Con El Enemigo, Vigil no buscó competir ni demostrar. Buscó expresarse. Fundar fue un acto de fe y de paciencia: viñedos conocidos durante décadas, decisiones sin apuro, una relación profunda con el tiempo.
Porque el vino no responde a la urgencia del mercado. Responde a la coherencia. Allí deja de ser producto para convertirse en relato: una conversación silenciosa entre la tierra y quien sabe escucharla.
Alejandro Vigil, entrevista en sitio andino, andino streaming
“Soy empresario, pero sobre todo agricultor”: la definición que resume su manera de vivir y trabajar.
Foto: Yemel Fil
Éxito y fracaso: una definición incómoda
Cuando lo llaman “el Messi del vino”, Vigil agradece. Nada más. Sabe que las comparaciones hablan más de quien las hace que de quien las recibe. Para él, el éxito no está en el aplauso, sino en la conciencia de quién se es y para qué se trabaja.
El fracaso tampoco es lo que muchos creen. Un vino que no gusta no es un fracaso: es un vino. Fracasar es traicionar la propia visión. Fracasar es fallarle a la familia. Todo lo demás es aprendizaje. Y el aprendizaje, en su mundo, nunca se desperdicia.
El mundo cambia, la mirada se afina
Frente a la caída del consumo de vino, Vigil no dramatiza. Observa. Analiza. Entiende que hay una crisis coyuntural global y, al mismo tiempo, un cambio de hábitos irreversible: ya no se consume vino todos los días. Y no volverá a ser así.
La clave —dice— no es resistirse, sino comprender el cambio e integrarse a él. Pensar estrategias a corto, mediano y largo plazo. Leer el mundo con la misma atención con la que se lee un viñedo antes de la vendimia.
Alejandro Vigil, entrevista en sitio andino, andino streaming
Foto: Yemel Fil
Escribir para ordenar la vida
Además de cultivar viñas, Vigil escribe. Por pedido de su hijo mayor, comenzó una biografía íntima, narrada desde la experiencia y no desde el mito. También trabaja en un libro técnico sobre vitivinicultura, construido con más de 30 años de trabajo en los mismos viñedos.
No escribe para trascender. Escribe para dejar ordenado lo vivido. Para que el conocimiento no se pierda y la memoria tenga forma.
El legado: libertad antes que apellido
Cuando piensa en sus hijos, no imagina herederos obligados. Imagina personas libres. Porque llevar un apellido también pesa. Y la vida —dice— es de ellos, no suya.
Si eligen continuar en la empresa, será por deseo. Si no, también estará bien.
Cómo quiere ser recordado
No habla de historia ni de estatuas. Habla de algo más simple y, por eso mismo, más profundo:
Que lo recuerden bien.
Que su gente sea feliz.
Que lo recuerden con alegría.
Alejandro Vigil no construyó su camino para ser eterno. Lo construyó para ser verdadero. Y en tiempos de ruido, velocidad y vértigo, esa —quizás— sea la épica más grande de todas.
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