Al cumplirse seis años del brutal asesinato de Fernando Báez Sosa, sus padres, Graciela Sosa y Silvino Báez, encabezaron este domingo una conmovedora misa y un homenaje en la parroquia Santísimo Redentor, en el barrio porteño de Recoleta.
A seis años del crimen en Villa Gesell, la familia de Fernando Báez Sosa encabezó un emotivo homenaje mientras la causa judicial sigue en revisión.
Al cumplirse seis años del brutal asesinato de Fernando Báez Sosa, sus padres, Graciela Sosa y Silvino Báez, encabezaron este domingo una conmovedora misa y un homenaje en la parroquia Santísimo Redentor, en el barrio porteño de Recoleta.
Rodeados de familiares, amigos y vecinos, la ceremonia se desarrolló en un clima de profundo dolor, con una nutrida concurrencia que se acercó para expresar su apoyo a la familia, según informó Noticias Argentinas.
Fernando tenía 18 años cuando fue asesinado a golpes a la salida del boliche Le Brique, en Villa Gesell, durante la madrugada del 18 de enero de 2020, un hecho que conmocionó al país.
El asesinato de Fernando no solo sacudió a la sociedad argentina, sino que también abrió un debate profundo sobre la violencia juvenil, el comportamiento en grupo y el rol de ciertos sectores del deporte amateur, como el rugby.
A seis años del ataque, el caso sigue siendo una herida abierta, tanto para la familia como para la comunidad que continúa reclamando memoria y conciencia social.
La misa se celebró en una parroquia colmada, donde predominó el silencio respetuoso y la emoción. Graciela y Silvino, convertidos con el paso del tiempo en símbolos de resiliencia y lucha, agradecieron el acompañamiento permanente de la gente.
Vecinos de Recoleta y jóvenes de la misma edad que tendría Fernando hoy participaron de la ceremonia portando carteles con el rostro del joven, en una muestra de solidaridad y memoria colectiva.
Si bien la Justicia ya dictó sentencia contra los ocho acusados, la situación procesal de los condenados se encuentra en instancia de revisión de recursos, tras las penas de prisión perpetua para cinco de ellos y 15 años de cárcel para los tres restantes.
La familia insiste en que el recuerdo de Fernando debe servir para que "ningún otro joven pase por lo mismo", un mensaje que se repitió durante toda la ceremonia.
Al finalizar la misa, los presentes realizaron un minuto de silencio en las escalinatas de la parroquia.
Visiblemente emocionada, Graciela Sosa tomó la palabra y expresó: "Fernando era un chico con sueños y nos lo arrebataron. Solo pedimos que no lo olviden".
El homenaje concluyó con el encendido de velas y la colocación de flores blancas en memoria del joven.

