Para Bressia el dólar se mueve y "ya no tenemos un atraso cambiario tan abismal como el que teníamos"
El prestigioso enólogo Walter Bressia analizó la coyuntura. Destacó como positivo la devaluación del peso y el gesto en pos de recuperar lo perdido. El mundo está extrañando el vino argentino, asegura.
La vitivinicultura argentina atraviesa por una coyuntura crítica. El atraso cambiario está haciendo que los pilares del desarrollo de los últimos diez años cambien drásticamente. Las exportaciones de vinos argentinos lo están sufriendo y el mercado interno, con tasas de crecimiento modestas pero con crecimiento al fin, enfrenta la competencia de quienes ya no pueden exportar y sólo les queda vender en el país para sobrevivir.
Con 37 años de experiencia en el negocio, Walter Bressia es una figura reconocida y su opinión tiene peso propio por ser la de uno de los hacedores del éxito vitivinícola argentino. Al frente de una bodega familiar fundada en 2003, hoy referente del mercado como exportadora de vinos ícono y ultra Premium, el enólogo analiza y da su visión de lo que está pasando.
Estamos hoy donde estamos, como bodega y marca, por los 37 años de experiencia en el mercado. No es soberbia, sino el resultado de un trabajo consecuente de marca en todos los años que llevamos como una bodega de familia que hace vinos de calidad. Y esto nos ha ayudado mucho a posicionarnos en los mercados internacionales, señala Bressia.
-¿Cómo están haciendo frente a los problemas que hoy tienen las bodegas argentinas para exportar? -Frente a este contexto, estamos llevando adelante un trato directo y personalizado con nuestros clientes. No hay estados intermedios entre la bodega y sus clientes en cualquier parte del mundo que estén. Esto agiliza mucho los pasos y permite tomar decisiones más rápido.
-Las exportaciones caen y desde las bodegas se insiste en señalar al atraso cambiario y la pérdida de competitividad como los mayores obstáculos. ¿Qué análisis puede hacer de esto? -Estamos pasando por un momento coyuntural, en donde las exportaciones de vinos en general están resentidas por este atraso cambiario que hay. Creo que hay un interés por parte de quienes están manejando estos números a nivel nacional para que de a poco se vaya recomponiendo. Ya hemos notado que este año hemos tenido una actualización del 18% (en el tipo de cambio). Estamos un poco lejos del 25% de inflación real, pero en algo ayuda esta recomposición. Ya no es el retraso (cambiario) tan abismal que teníamos hace un tiempo atrás.
-¿Alcanza para recuperar lo perdido? -Si nosotros pudiéramos ir controlando la inflación y un dólar que vaya actualizándose, la vitivinicultura inmediatamente recuperaría la senda del crecimiento en sus exportaciones. Porque al vino argentino hoy el mundo lo está extrañando. Porque la relación calidad precio que tiene Argentina sigue siendo en verdad muy buena.
-¿Es optimista? Mi visión es una visión optimista. Fundamentalmente estoy apostando a la calidad de vinos que tenemos en la Argentina. Yo pruebo vinos a fuera y cuando uno compara la relación calidad precio en los segmentos en los que deberíamos estar nosotros, el resto de los países no tienen nada que hacer. Hay vinos más caros pero con una larga tradición, pero imagínense cómo nos iría si Argentina volviera a ubicarse en un segmento más bajo de precio con una calidad muy superior.
Muchos jugadores del mercado están muy felices con lo que hoy vive Argentina. Volver al mundo no va a ser fácil porque nadie regala nada, pero el trabajo que se hizo no va a quedar en el olvido. Esto es un tema coyuntural (atraso cambiario), que de alguna forma u otra lo tenemos que superar. Yo creo que lo vamos a superar y de alguna forma vamos a llegar. Yo quiero dar una visión optimista.