lunes 15 ago 2022
RELEVAMIENTO PROVINCIAL

El último censo revela que el oasis Sur lidera la producción frutícola de la provincia

En San Rafael y General Alvear se cultiva el 44% de la superficie total de la peovincia, según se desprende del estrudio que abarcó 11.533 propiedades. El olivo y la ciruela para industria son las especies más cultivadas.

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Sitio Andino. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Por Karina Marusic 12 de agosto de 2011 - 20:10

A fin de actualizar la información estadística existente, el Ministerio de Producción a través del Instituto de Desarrollo Rural, presentó el segundo censo frutícola provincial que abarca las cuatro regiones productivas de Mendoza. Este estudio se realizó tras 18 años del primer censo, realizado en 1992.

El trabajo arrojó que la superficie plantada con frutales en la provincia alcanza las 75.568,2 hectáreas. En 1992, la cifra era mayor, llegando a 80.016.2 hectáreas.

De igual manera, la cantidad de propiedades disminuyó. “En el primer censo eran aproximadamente 14.000 y en este, el número fue de 11.533”, señaló a SITIO ANDINO Cecilia Fernández, coordinadora del estudio.

Sin embargo, estas variaciones hicieron crecer el tamaño promedio de cada propiedad sembrada con frutales, que pasó de 5,45 a 6,55 hectáreas, ya que la superficie se divide en menor cantidad de propiedades.

Según señaló el subsecretario de Programación Agroalimentaria y Gestión de Calidad, Raúl Millán, en la presentación del trabajo, “si uno observa rápidamente el censo, comprueba que hemos perdido superficie de hectáreas pero si evalúa la producción en toneladas y calidad, verifica que hemos ganado en mejores variedades, calidad  y mayores posibilidades comerciales”.

Análisis por zona

Los departamentos que registran la mayor superficie frutícola son San Rafael (34%), Tunuyán (12%), General Alvear (10%), Maipú (8%), San Martín (7%) y Tupungato (6%). El resto de los departamentos tienen 5% o menos. De esta forma, el oasis Sur se posiciona como el de mayor superficie de producción de frutales.

Del trabajo también se desprende que mientras General Alvear y San Rafael aumentaron su superficie, en el resto de las regiones ha descendido. “Esto se produce por la migración a otras actividades, como la vitivinicultura, la forestal o los emprendimientos inmobiliarios”, explicó Fernández.

Líder a nivel nacional

Entre las especies más cultivadas se encuentra el olivo, la ciruela y durazno, que abarcan el 65% del total de la producción frutícola. Esto posiciona a Mendoza como  principal productora de duraznos y ciruelas para industria, de almendras y cerezas del país. Además, es la segunda productora de manzanas y peras a nivel nacional.

El olivo lidera el ranking con el 27%, seguido de cerca por la ciruela de industria con el 24%. “Estas dos especies son las que más aumentaron con respecto al censo de 1.992”, indicó la coordinadora.

No obstante, especificó que en los 18 años cambiaron las variedades de algunas especies: “Por ejemplo, en el ’92 había más aceitunas para consumo en el oasis Norte. En cambio, ahora hay muchas nuevas variedades para aceite de oliva en el Sur”.

En tercer lugar se ubica el durazno, con el 13% para industria y 8% para consumo en fresco.

La otra cara de la moneda

Así como crecimientos, también hubo descensos. “La superficie de manzana decreció mucho, casi 8.000 hectáreas desde 1992”, expresó Ferández.

Por otro lado, el área con damasco cayó aproximadamente un tercio, “entre 1.000 y 1.200 hectáreas. En el censo anterior había 3.000 hectáreas”.

También disminuyó la superficie de ciruela en fresco. “Se registró una baja de aproximadamente 3.500 hectáreas”.

Estudio georeferenciado

La coordinadora del trabajo destacó la metodología del censo, que se realizó “por barrido”. “Esto significa que se visitaron todas las fincas”. La condición para ser relevadas era que contaran, como mínimo, con 20 plantas para los frutos secos y olivos, y más de 30 de frutales.

La especialista resaltó que el estudio es georeferenciado, es decir que se realizó con GPS. “De esta manera, cuando caiga una tormenta granicera, por ejemplo, se podrá determinar con precisión a qué productores afectó y qué cultivos tenían. Esto aporta muchos datos que pueden facilitar la toma de decisiones, la planificación estratégica y el ordenamiento territorial en las futuras producciones”, explicó.

Además, “los censistas eran de la zona, lo que ayudó a aumentar la confianza de los productores para darnos la información”, reveló.

“Fue un trabajo muy arduo y estamos muy contentos con los resultados”, concluyó.

Te Puede Interesar