En la Jornada de hoy se conocerá el índice de precios al consumidor del INDEC del mes de febrero que no caben dudas rodará el 4 % y hasta quizás alguna décima más. Las previsiones para marzo y abril podrían ronda en el mismo guarismo más teniendo en cuenta el sablazo a los combustibles con el que arrancó la semana.
Es cierto que el Gobierno parece tener todos sus cañones apuntados a cerrar el acuerdo con el FMI y obtener el aval parlamentario, pero mientras tanto el frente interno no solo se complejiza en lo político, sino que empieza a tomar ribetes preocupantes en lo social ante el avance del proceso inflacionario que deja cada vez más ciudadanía bajo la línea de la pobreza y la indigencia.
El acuerdo con el FMI, por diversas razones -que ya hemos analizado- avala por lo menos un par de años de alta inflación con objetivos claramente recaudatorios y de licuación rápida de los posibles aumentos de salarios que el FMI no "prohíbe" pero prefiere que se diluyan rápidamente a modo de ajuste.
Cuando termine el primer cuatrimestre del año, la inflación acumulará cerca del 15 por ciento. Hasta es posible que esté cerca del 16, lo que generará seguramente una tensión social importante a partir de reclamos laborales para reabrir paritarias o adelantar las cuotas pactadas en las respectivas negociaciones, sumando otro problema en la gestión política.
Un adelanto de la problemática que deberá afrontar el Gobierno Nacional y por derrame las gestiones provinciales y hasta municipales, lo dio el viernes pasado el Instituto estadístico de la Ciudad de Buenos Aires que detalló que la canasta básica de indigencia para la Ciudad de Buenos Aires aumentó en febrero más de 10 puntos (10,1%). Un aumento de tal magnitud en la canasta básica, integrada por los productos indispensables para el sustento no se registraba desde febrero de 2002.
Para el instituto estadístico porteño, la canasta básica que separa la indigencia de la pobreza llegó en febrero 47.048 pesos (creció 54.2 puntos interanuales) en tanto que la de pobreza ascendió a 85.259 pesos (53 por ciento interanual) número que supera largamente el salario promedio de la Argentina.
Al tercer trimestre del 2021, según el informe de ingresos del INDEC, el 10 por ciento más pobre de la población recibe como ingresos familiares 18 mil pesos, el segundo 10 por ciento más pobre recibe familiarmente 34.082 pesos y el tercer decil 45.256 o sea, que el 30 por ciento de la población tiene ingresos familiares por debajo de la línea de indigencia.
Si estiramos a la línea de pobreza, el 60 por ciento de la población está con ingresos familiares por debajo de esa línea. Si bien por razones de tiempos estadísticos la cuenta no es perfecta, porque no se comparan exactamente los mismos periodos, no hay que ser doctor en economía para saber que en la Argentina los salarios no acompañaron a semejante inflación en las canastas testigos, por lo que el cambio de porcentajes de la población por debajo de ambas líneas debe ser mínimo.
En este contexto, la decisión que el Gobierno manejaba era aumentar retenciones al complejo industrial sojero para volcarlo a los fideicomisos de trigo y maíz y tratar de controlar el precio interno de los cereales básicos en medio de la guerra que se transformó en un nuevo dolor de cabeza político que hasta amenaza con complicar el trámite parlamentario del acuerdo con el FMI.
En lo que ya es una interna incontrolada con muchos frentes en Producción, Economía y la propia Presidencia miran con recelo al ministro Julián Domínguez a quien acusan de haber boicoteado la medida adelantando sin que nadie se lo pidiera el cierre del registro exportador.
Desde Agricultura se defienden asegurando que es una medida lógica ya que sino entre lunes, martes y miércoles se declararían cientos de operaciones por las solo 10 empresas que se verán afectadas por la medida y el aumento sería inocuo porque no se recaudaría nada.
A pesar de los encontronazos desde el Ejecutivo insisten que antes del fin de semana se hará el anuncio de diversas medidas para contener el alza de precios en los alimentos básicos.
Que pasara en las próximas horas es un galimatías de difícil resolución donde los ciudadanos tienen una sola cosa asegurada, los bolsillos seguirán sufriendo.