Día del Inmigrante: la historia de quienes eligieron Mendoza para construir una nueva vida

Por Florencia Rodriguez

Cada 4 de septiembre, se celebra en Argentina el Día del Inmigrante. Sueños de ayer, historias de hoy y los proyectos de mañana, se conjugan en el combo de los diversos motivos por los que extranjeros y extranjeras eligieron Mendoza para erigir una vida nueva.

David (EE.UU.), María Angélica (Chile), Edwards (Chile) y "Rito" (Venezuela) contaron a Sitio Andino las razones que les trajeron a Mendoza hace unos cuantos años. Las consecuencias de las decisiones que tomaron cuando, en varios casos, no había otra opción que abandonar la tierra que los vio nacer. Dejarlo todo para ir detrás del "sueño argentino".

"El 11 de septiembre volví a nacer y reconstruí mi vida en el país del que me enamoré"

David English tiene 50 años. Vivió los primeros 30 en Nueva York, Estados Unidos hasta que un trágico evento lo cambiaría todo: es uno de los sobrevivientes del atentado a las Torres Gemelas y, desde aquel momento, decidió que Argentina sería el lugar donde aprovecharía "su segunda vida" y Mendoza, la provincia ideal para hacerlo.

"Había estado en Mendoza en el año 1998 en un intercambio, ya en ese momento me había enamorado de Argentina y de los argentinos. Cuando sucedió el 11 de septiembre, volví a nacer y pensé en todos los países que había conocido en el mundo y entre todos, decidí mudarme a la Argentina, quería irme lejos de la ‘zona cero' a un lugar con buena gente, con buenas costumbres y me pareció que este era país ideal", comenzó a contar David.

David English. 

"Elegí Mendoza, porque en medio de las crisis económicas, vi en esta provincia oportunidades para emprendedores, creía que en aquel momento era un lugar ideal para el turismo extranjero y que había muy pocas propuestas al respecto. Entonces pensé: un lugar tan lindo, con vinos excelentes, montaña, aire libre y una ciudad que se puede recorrer a pie, seguramente va a explotar en cualquier momento y, de hecho, así fue, hoy es un centro turístico reconocido a nivel mundial", agregó.

David llegó a la Argentina sabiendo que viviría aquí, de hecho, admite que nunca pensó- ni piensa- en regresar a Estados Unidos. "Llegué decidido a rehacer mi vida en este país y con todo lo que ofrecía Mendoza en ese momento, tuve mucha esperanza y fe y puedo decir que estoy muy bien aquí. Por supuesto que dejé a mi familia y amistades allá. No fue lo único que quedó atrás sino también una mentalidad: para mí, el ‘sueño americano' se convirtió en el ‘sueño argentino'. He crecido, he mejorado y estoy contento con la decisión que tomé y con mi vida aquí".

David junto a su hijo, Benjamín.

En Mendoza, David construyó su vida: comenzó a trabajar en intercambio de estudiantes entre Argentina y Estados Unidos, formó pareja y tuvo un hijo, Benjamín, que hoy tiene 11 años. "Tomé la decisión correcta, sin ninguna duda. Esta provincia es mi lugar en el mundo. Doy gracias por esa elección de vida. Me encantan las costumbres argentinas, las mendocinas, la siesta sagrada, los domingos en familia, juntarse con amigos para tomar mates, hacer asado, bailar toda la noche, hacer ñoquis en la cocina de la abuela, ir a buscar a mi hijo a la escuela, son costumbres que no existen en Estados Unidos", dijo.

"Creo que la calidad de vida es mejor en Mendoza, no hablo de cuánto dinero ganar o del tamaño de una casa o del tipo de auto que conduzcas, hablo de otra calidad la que tiene que ver con la buena gente, las buenas amistades, el valor de la familia, incluso, el clima. No me arrepiento de nada, por eso siempre digo que no pienso regresar nunca más a vivir a Estados Unidos", sentenció.

David disfrutando de las "costumbres argentinas" que tanto le gustan. Con él, su hijo Benjamín con el mate en la mano.

Escapar a una nueva vida

El denominado "Régimen Militar" liderado por Augusto Pinochet azotaba al pueblo chileno desde comienzos de los años '70 y fue quizás el empujón que María Angélica Vicencio necesitaba para decidir en 1975 cruzar la cordillera en busca de una nueva vida. Si bien, el primer destino en mente era Córdoba, finalmente, se instaló en Mendoza.

María Angélica, con 19 años, llegando a la Argentina.

"Mis padres consideraban que esta era una ciudad tranquila, calma y estábamos más cerca de Chile. En aquel momento, en mi país estaba el gobierno militar y mi familia no la había pasado bien. Yo llegué a estudiar, pensaba en Córdoba hasta que supe del centro universitario tan grande que había acá y me quedé, tenía 19 años y construí mi vida", relató María Angélica.

"Sabía que venir a la Argentina era separarme de familiares, amigos y amigas, eso fue lo más difícil, era olvidarse de todo porque era consciente de que era una decisión tomada y de que ya no habría marcha atrás. Finalmente, aquí pude estudiar, me casé, tuve hijos y es en donde trabajo. Por eso, creo que fue una buena decisión, además, siempre visito Chile durante las vacaciones y aún tengo contacto con las amistades que quedaron allá", agregó.

María Angélica- hoy con 65 años y psicóloga de profesión- recuerda perfectamente lo que más le gustó de la provincia cuando la pisó por primera vez. "Desde que conocí Mendoza, la ciudad me encantó, las grandes veredas, la amplitud de las calles, la limpieza, la construcción plana. Lo más impresionante es que las veredas tenían baldosas, eso no se usa en Chile y yo no lo podía creer. También me sorprendió que los restaurantes y los cafés tenían- como hasta ahora- mesitas afuera y la gente comía en la veredas".

María Angélica es psicóloga y ejerce en Mendoza.

"Mendoza sigue siendo así, hay más edificios pero me encanta igual. Lo que menos me gusta es que todavía encuentras gente muy cerrada o lo difícil que es incluirse en los grupos. Esto aún es así pero bueno, ya sabes que tienes que hacerlo tú. Luego de tantos años, ya conozco cómo son las cosas acá y pienso cómo piensan acá, con la misma mentalidad. Por eso, ya no regresaría a vivir a Chile, sería empezar mi vida de cero y a esta altura, ya construí toda mi vida aquí, tengo todo aquí", resaltó.


Vender todo y emprender la travesía

Se llama Luis David Ritondale, le dicen "Rito" y antes de su arribo a Mendoza en el 2018 tenía una vida en Monagas, Venezuela. Llegó a la Terminal de la provincia un domingo de mayo. "Hacía frío, en realidad, éramos nosotros los que no estábamos acostumbrados porque el clima en mi país es una suerte de verano constante", empezó a recordar.

No es novedad que el gobierno de Nicolás Maduro empujó a cientos de venezolanos/as a buscar otra vida en otro país y Rito y su novia, Verónica, no fueron la excepción. Ella, ingeniera en sistemas, él a pocas materias de recibir su título de ingeniero agrónomo. En el medio, la política post Chávez que no les hizo el camino fácil.

Rito, visitó Sitio Andino y contó su historia. Foto: Yemel Fil.

"La idea de emigrar no era nueva en mi caso. Ya en el 2016, con mis amigos planeábamos ir a vivir a Colombia, que era lo que la mayoría de los venezolanos hacía. Luego, conocí a Verónica, nos fuimos a vivir juntos y creo que el punto de inflexión para tomar la decisión de irnos fue en diciembre del 2017 cuando visitamos a nuestras familias por las fiestas y vimos que no la estaban pasando bien. Alrededor, nadie la estaba pasando bien, mujeres, niños y niñas en las calles, sin nada para comer, filas en los mercados, escasez de productos, con una inflación que todo devoraba, ya no parecía una opción sino que marcharse ya parecía un deber", contó Rito.

Y continuó: "Se lo comenté a mi madre y tomó un tiempo convencerla, mientras juntábamos dinero. Un día, fuimos a su casa para pedirle una cocina nueva que ella tenía en desuso para venderla y sumar a los ahorros para irnos. Lo cierto es que ella empezó a darnos todo lo que tenía, microondas, plancha, todo. Hasta hoy me acuerdo de ese momento y sigue siendo fuerte".

Llegó en el 2018 junto a su novia, Verónica. Foto: Yemel Fil.

Con un objetivo claro y el dinero en mano, Rito y Verónica emprendieron su viaja hacia Argentina. El recorrido tenía dos escalas en Brasil y una en el país antes de Mendoza. "Fue una travesía de 3 días que incluyó boletos de avión y pasajes de bondi. Afortunadamente, una amiga de la adolescencia, Angélica y su madre, Claudia ya vivían aquí y nos ayudaron mucho", recordó el joven de 26 años.

"Recuerdo que Claudia fue a recibirnos a la Terminal. La primera parada fue en ‘La Casa del Inmigrante' en Guaymallén, dejamos nuestras cosas y fuimos a la casa de mi amiga. Ella, siempre llena de energía ya le había conseguido a mi compañera una entrevista en un hostel y ese mismo día imprimimos 50 currículums cada uno y salimos a buscar trabajo".

Ambos consiguieron lugar como "voluntarios" en un hostel de la Sexta Sección. Esto quería decir que no les pagaban un sueldo pero podían vivir allí a cambio de hacerse cargo del lugar y así lo hicieron. Luego, consiguieron trabajos en el sector de la gastronomía y actualmente, Rito trabaja junto a Alejandro Vigil en uno de sus restaurantes en Palmares y cumple paso a paso su sueño de músico en una productora (como compositor y asesor). Por su parte, Verónica trabaja en marketing y en e-Commerce en una conocida empresa de alfajores mendocina y en como Community Manager en la productora donde también está su compañero.

"Estamos bien, contentos. Hemos podido progresar y este es un país lleno de arte y cultura. Quizás cuando uno vive en un lugar hace muchos años, la rutina o la costumbre ganan, pero cuando venís de afuera, ves sólo oportunidades para crecer y seguir soñando. Ahora, estoy tramitando la ciudadanía italiana y en el futuro capaz vamos por otra vida a Europa. Hoy estamos felices con nuestro presente. Vero trabaja mucho y verla crecer y aprender tanto me llena de orgullo y me motiva a dar más de mí. Creo que eso es muy valioso", enfatizó Rito que de vivir junto a su compañera en un hostel, hoy disfrutan en pareja junto a una perrita en un departamento de calle Mitre, "y la nueva familia que pudimos construir con los buenos amigos y amigas que nos dio y sigue regalando Mendoza".

"Quiero que mi hijo crezca en Mendoza"

La historia de Edwards Guajardo comenzó con una decisión que tomó hace 12 años cuando, tras renunciar a un trabajo que tenía en Antofagasta, Chile- el país donde nació y vivió durante 30 años- decidió que Argentina sería su próximo destino y por gusto, arraigo y cercanía decidió instalarse en Mendoza donde trabaja como periodista, formó pareja y se convirtió en padre. 

"Siempre tuve la inquietud de vivir fuera de Chile. Cuando renuncié a un trabajo que tenía (también como periodista), regresó este planteo acerca de las posibilidades a futuro y consideré la opción de venir a Mendoza. Ya conocía la provincia por haberla visitado en ocasiones anteriores. La gente me pareció cálida la gente y además, estaba cerca de Chile", comenzó a contar "Edu".

Jerónimo, el mejor cómplice para Edwards en los "asaditos" del domingo.

En aquellos años previos a su arribo a la Argentina, Edwards vivía al norte de Chile, en Antofagasta y su familia estaba en Santiago por lo que, al final de cuentas, resultó que viviendo de este lado de la cordillera estaba más cerca de su padre, madre y hermana. "Igualmente, a esa altura ya tenía más asumida la lejanía porque yo vivía en el norte, entonces ya teníamos una relación a distancia y resultó que desde Mendoza estaba más cerca que dentro de mi país", sumó.

"Vine a probar suerte en el 2009 y desde allí se fueron dando algunas cosas de trabajo y comencé este camino que pretendo que se extienda por muchos más años aquí. Lo que dejé atrás fueron mis afectos pero no mucho más, me vine a los 30 años, era más joven. En el fondo, en realidad, dejé un estilo de vida y lo cambié por otro pero no mucho más, mantengo mis vínculos a distancia como ya estaba acostumbrado a hacerlo. No tenía más que mi familia y amigos en mi vida anterior", señaló.

Familia feliz: Edu con su compañera de vida, Naty y su hijo, Jerónimo. 

Actualmente, trabaja como periodista en un diario de Mendoza, en el anterior fue donde conoció a su amor, Natalia con quien formó pareja y tuvieron un hijo, Jerónimo. "Creo que tomé la decisión correcta de quedarme aquí donde me casé y pude formar una familia. Eso es lo primero en mi lista: este es el lugar donde quiero que mi hijo crezca", resaltó.

Y concluyó: "Siento que aquí la gente disfruta más con las cosas pequeñas. Me gusta el ambiente, la idiosincrasia, eso de criarse en el barrio donde se forjan amistades desde la infancia, los domingos en familia, los amigos del club, de la escuela, todo eso que es tan propio de Argentina y que me encanta. Cuando me preguntan por qué no vuelvo a Chile, en mi balanza pienso que aunque algunas cosas cuestan más en este país, también ofrece otras y pienso en mi hijo, en mi familia y ahí me doy cuenta que hay cuestiones y situaciones por las que vale la pena seguir apostando a Mendoza y al país, confiando en que en algún momento las cosas van a ordenarse y mejorar".

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