La Vía Blanca inauguró esta noche el fin de semana de festejos vendimiales, en una noche en la que miles de mendocinos y turistas disfrutaron de lo mejor de cada departamento y, por supuesto, de la belleza de las reinas.
La Vía Blanca inauguró esta noche el fin de semana de festejos vendimiales, en una noche en la que miles de mendocinos y turistas disfrutaron de lo mejor de cada departamento y, por supuesto, de la belleza de las reinas.
Con presencia de todos los departamentos, el público emocionado vitoreó a sus reinas al paso de los carros. Además, no faltaron los clásicos "canastos" que las personas acercaban para recibir algún presente de las reinas, que en su mayoría consistió en racimos de uva. Por su parte, las soberanas les agradecían, se emocionaban y los invitaban a visitar sus departamentos.
En total, el desfile duró poco menos de dos horas y felizmente, transcurrió sin mayores inconvenientes, según indicó el ministro de Seguridad, Carlos Aranda. "Sólo hubo algunos aprehendidos antes del comienzo y un accidente con un adolescente que fue pateado por un caballo, pero se encuentra bien", indicó a SITIO ANDINO.
Cronología de una noche real
Respetando las órdenes del gobernador Francisco Pérez, que llegó puntual junto a su esposa Celina Sánchez, el desfile empezó minutos pasadas las 22.
Antes de comenzar el recorrido de los carros, hubo un espectáculo de baile a cargo de artistas locales que evocó la tierra, el agua y a los trabajadores de los viñedos. Tras lo cual, arrancó el desfile con la banda de la Policía, que tocó el himno nacional argentino frente al palco oficial.
El primer carro fue el de la actual reina y virreina de la Vendimia. Gabriela Koltes y María Florencia Moralla deslumbraron al público demostrando sus dotes de bailarinas, con unos largos vestidos que resaltaban su figura.
Luego se mostraron soberanas nacionales de otras zonas del país, que pasaron a puro reaggeton.
A continuación, fue el turno de Capital, la reina anfitriona, que contaba con una banda en vivo de folklore y un globo terráqueo representando el reciente lema: Mendoza, Capital Internacional del Vino.
Maipú fue el más ecológico y se destacó por sus imponentes muñecos gigantes, fabricados con papel de diario reciclado.
En tanto Godoy Cruz, eligió como tema a sus fundadores y, como no podía faltar, en su carro también había un muñeco hincha del Tomba.
Como bajadas del cielo, las reinas de San Rafael lucieron impecables de blanco, con un espíritu muy celestial.
Uno de los carros más coloridos fue, sin duda, el de San Carlos, que buscó reflejar la fantasía.
A su turno, La Paz se destacó por una impresionante lluvia de papelitos marrones que simbolizaban el fuego, representado en su carro junto con el agua, la tierra y el aire.
La reina de Santa Rosa fue una de las más emocionadas de la noche y mientras saludaba al público secándose las lágrimas, su séquito repartía racimos de uva y vinos.
Las Heras fue uno de los pocos carros que repartió regalos que no eran comestibles ni bebibles: el departamento de la reina preferida de los lectores de SITIO ANDINO optó por sombreros.
Luego llegó el turno de Junín, con una gran estatua de un gaucho con un racimo de uvas en sus manos.
El carro de Luján fue uno de los más originales, con una estructura con separaciones cuadradas en las que se pudo ver a enólogos con vino en una especie de probeta. Además, tenía banda y baile en vivo.
El regalo más peligroso fue, sin duda, el de Lavalle: las soberanas tiraban melones al público y más de uno, no llegó a atraparlos, por lo que rebotaban cual pelotas.
En despliegue de luces, Malargüe no escatimó y estuvo entre los primeros puestos.
Luego llegó el carro de Tupungato, cuyas soberanas arrojaron al público frutas secas, entre otras cosas.
Por su parte, Guaymallén sorprendió con un saxo gigante al frente de su carro y la presencia de muñecos gigantes, además de una pantalla LED. Su staff llevaba remeras con la inscripción de Las Malvinas son Argentinas.
General Alvear fue otro de los más originales, con nada más y nada menos que una camioneta rastrojera y cajones de frutas. Así, buscaba representar las herramientas de trabajo típicas de los productores.
A su turno, Rivadavia llegó con una mano gigante que sostenía un racimo entre sus dedos. El séquito de la reina lució un look diferente: a diferencia de los otros departamentos, cambiaron los vestidos por las bombachas de gaucho.
El carro de San Martín se destacó especialmente por su música: en vez del folklore típico, las reinas bailaban al son de Bombón asesino y La bomba loca.
La reina de Tunuyán fue otra de las más emocionadas de la noche y su carro tenía como tema central el agua.
El desfile concluyó con el carro de la Provincia de Mendoza, pero antes, un impactante espectáculo de acrobacia aérea y con un escenario colgante, regaló a los presentes un show imperdible y sorprendente.
Así, culminó una gran noche de pura fiesta, color y música. Este sábado continúan los festejos y los carros volverán a desfilar por las calles del centro mendocino en el tradicional Carrusel.
Y a la noche, la fiesta mayor: el Acto Central en el Teatro Griego Frank Romero Day y la elección de la Reina de la Vendimia 2012.

