Stand up ilustrado

Entrevista con Liniers & Montt: dos ilustres políticamente incorrectos

Por Eugenia Cano

Lima fue la última parada antes de arribar a suelo mendocino. Almuerzo, sobremesa y una entrevista que se hace esperar, justamente, porque el descanso en la ciudad famosa por ser la capital gastronómica de América lo amerita. Por esto días la vida trascurre así para Ricardo Siri, más conocido como Liniers, y Alberto Montt: escenarios, aeropuertos, firma de libros, risas y almuerzos compartidos. Es que los caricaturistas están de gira una vez más por la región con el espectáculo de stand up al que han denominado ingeniosamente "Los Ilustres. Liniers & Montt Stand Up Ilustrado".

FICHA DEL SHOW | Sábado 10 de noviembre | Hora: 22:00. Teatro Selectro - Capitán de Fragata Moyano 102 - Ciudad. Entradas: $400.

Este sábado la dupla se presenta en el Teatro Selectro y es la segunda vez que el público local tendrá oportunidad de verlos en un show en el que humor discurre por lugares más "borders" a los que acostumbran transitar sus historietas. Es el escenario y el mismo formato de la propuesta-siempre viva y mutante- lo que les permite explorar otras facetas del humor. Ellos mismos reconocen que es uno más oscuro, sarcástico y políticamente incorrecto.

"El espacio en vivo te da una sensación totalmente diferente al del dibujo porque hay una inmediatez en las respuestas que no tienes cuando te sientas a dibujar y tienes tiempo de pensar. En especial lo que hacemos con Liniers que tiene mucho de improvisación y hay mucho de lo que va saliendo en el momento. Los dibujos van cambiando por lo tanto generan reacciones distintas. Eso va encadenando conversaciones y diálogos que ninguno de los dos esperaba y eso hace que esté vivo el show y que a nosotros también nos interese seguir haciéndolo", explica el ilustrador chileno y creador de las historias en viñetas de "Dosis diarias".

La entrevista finalmente se produce a través de preguntas y respuestas en audios de whatsapp. En esta charla los ilustres se cruzan en opiniones sobres distintos temas, como la irrupción de las redes sociales en el universo del humor gráfico, la acción de dibujar como un acto de resistencia ante un mundo cada vez más polarizado. Además, claro está, el dúo cuenta sobre las novedades de un espectáculo que esta vez "está más redondo" y mejor armado, según palabras del propio Montt.

-¿Cómo los viene tratando la gira y este encuentro sobre el escenario?

Montt. Comienzan las respuestas. A ver. La gira nos viene tratando maravillosamente, pero es una trampa porque la gente ya conoce nuestro trabajo, ya tenemos algún tipo de contacto por las redes sociales, entonces termina convirtiéndose en un reencuentro más que un grupo de gente yendo a ver un espectáculo del cual no tienen idea qué va a pasar. Si bien hay un grado de sorpresa hay una cercanía previa que hace que todo sea muchísimo más amable, mucho más liviano, mucho más en buena onda, mucho más ambiente de fiesta.

Alberto Montt. Foto: Cristian Lozano. 

Liniers. Nos viene tratando muy bien, ya desde hace tres años que estamos de gira y la razón por la que seguimos haciendo es que vemos que la gente lo agradece. Se van contentos, con dolor de cachetes de reírse, por lo menos eso es lo que nos cuentan cuando hablamos con ellos y eso es algo que tanto Alberto como yo disfrutamos mucho. Es una excusa para viajar y es lindo disfrutarlo así.

-Para quienes ya tuvimos oportunidad de presenciar el espectáculo anterior pudimos advertir un humor más sarcástico y más incómodo del que manejan en sus tiras. ¿Ese espacio en vivo les da la posibilidad de manifestar otra faceta con el humor que también convive en ustedes?

Montt. El espacio en vivo te da una sensación totalmente diferente al del dibujo porque hay una inmediatez en las respuestas que no tienes cuando te sientas a dibujar y tienes tiempo de pensar. En especial lo que hacemos con Liniers que tiene mucho de improvisación y hay mucho de lo que va saliendo en el momento. Los dibujos van cambiando por lo tanto generan reacciones distintas. Eso va encadenando conversaciones y diálogos que ninguno de los dos esperaba y eso hace que esté vivo el show y que a nosotros también nos interese seguir haciéndolo. Ahora, si bien es cierto, hay una estructura base y hay algunas cosas que se repiten nos sirven más como ancla o como un camino por el cual recorrer y después agarrar pequeños desvíos, cada show es un ser vivo. Después de cada show en el camarín nos terminamos riendo de las cosas que salieron en el escenario esa noche. Algunas quedan otras se van, pero claro, es un lugar donde nos permitimos, y donde el formato mismo nos permite explorar diferentes aspectos de nuestro humor. Porque es un humor personal, no es que cambie el tipo de humor, simplemente el formato te da ciertos permisos que otros formatos no te dan.

Liniers. Sí, cada trabajo tiene su contexto. Si yo estoy haciendo un libro infantil estoy trabajando de una manera, cuando hago la tira diaria en un diario tan masivo como La Nación u otros diarios donde también sale publicada, trabajo de otra manera más abierta. Hay lectores que no necesariamente son lectores míos y que caen en la tira de un diario, entonces uno intenta incluir a más gente. En cambio en el show la gente que viene a vernos es gente que sí es nuestro público. Vienen porque nos conocen por la tira o por Twitter o por seguirnos estos últimos años entonces por ahí hay una posibilidad de ser más cercanos. Uno puede hacer chistes más oscuros con los amigos que con la gente del trabajo, por ejemplo. Así que esa libertad que nos da nos deja explorar un humor más oscuro, políticamente incorrectos, con cosas hasta un poco más de filo que lo que uno hace en la tira diaria.

-Dentro del stan up, ¿creen haber encontrado un estilo propio?

Liniers. Dentro del stand up, creo que lo encontramos por lo menos es una manera de hacer el show. Una manera original. Porque el básico del stand up es un tipo solo en un escenario con un banco y un micrófono, ¿no?, hablando de su vida. Nosotros sumamos a eso otra persona y un dibujo que va dialogando con el stand up, y quizás hasta no se llame stand up. De hecho mucho tiempo en el show estamos sentados, no estamos parados, así que creo que sí, que es una manera medio diferente de verlo. Tienen muchas cualidades clásicas de stand up, pero también tiene esto extra que lo hace ser un bicho por ahí más deforme y original o extraño, y eso a mí me gusta. Cuando hicimos con Kevin Johansen los recitales y también le agregamos dibujos a la música también era una manera original de encarar un recital. Y lo lindo de hacer cosas así raras es que nadie te dice "así no se tiene que hacer, eso está mal hecho", ¿no?

Ricardo "Liniers Siri. Foto: Cristian Lozano.

Montt. No, es difícil decir que dentro del stand up hemos encontrado un estilo propio, porque en general es estilo, ya sea en el stand up, en el dibujo o en la literatura no es algo que sale naturalmente sino que es algo que se va construyendo en la medida que vas trabajando por estar ahí. Se va generando un estilo por repetición, por comparación, porque tienen mayores capacidades y menores capacidades en algún área. Es difícil pensar que tenemos un estilo propio cuando hemos hecho tan pocos shows. Hay gente que para logar un estilo de stand up pasan 20, 30 años en escenarios, 3 veces por semana, entonces sería muy difícil pensar que tenemos un estilo propio. Claro, hay elementos parafernálicos que son nuestros, que tienen que ver por cómo trabajamos y el uso del dibujo, la forma en que usamos el dibujo y el hecho de que la gente nos conocía previamente que entiende ciertos códigos, pero es muy temprano para saber que hay un estilo.

-¿Cómo ha cambiado el universo del humor gráfico la irrupción de las redes sociales? ¿Cómo viven sus experiencias particulares?

Montt. Lo que hizo las redes sociales en función del humor gráfico es agilizar el camino, porque antes hacías una viñeta, se la mostrabas a un editor y el editor decidía si la publicaba o no. Eso iba a un periódico, después había quien compraba ese periódico y quien no, entonces era un camino tortuoso, largo y muy limitado. Ahora las redes sociales tienen la inmediatez absoluta que genera que haya un contacto directo con la gente. Al mismo tiempo produce que haya muchísima oferta y hace que la gente sea editora de su propio contenido. Antes tenías que confiar en lo que el editor del medio decidía qué era bueno para ti y ahora tú decides, entras, decides si te quedas, si vuelves y si no te gusta te largaste y te volviste. Desde esa perspectiva el cambio ha sido totalmente radical. Yo creo que ahora la gente que tiene éxito en redes sociales, es porque es más fácil encontrar su nicho, es más fácil encontrar la gente a la que se está dirigiendo su mensaje. Es increíble.

Liniers. Lo cambiaron como todo. Se cambió todo en los últimos 15 años. La manera de relacionarnos, la manera de conocer gente inclusive, la manera de acceder a los medios. Todo cambió por las redes sociales. Uno de los cambios más directos es la cercanía con el lector. Cuando era chico no te imaginabas mandarle un comentario a Quino o a Fontanarrosa, ¿no? Tenías que hacerte amigo, en cambio ahora hay posibilidades de acercarnos, que genera también ciertos ruidos. También hay muchos dibujantes que surgieron con las redes sociales, les dan una posibilidad de acceder al público de una manera mucho más fácil y gratuita que el hecho de ir y tener que conseguir un diario que te publique. Así que en líneas generales son todas cualidades positivas.

-En un mundo que se polariza cada día más, que se vuelve más a la derecha, ¿el dibujar es un acto de resistencia?

Montt. El dibujar es un acto de resistencia dependiendo de lo que dibujes. Los actos de resistencia no son el acto en sí, sino el contenido que el acto lleva entre líneas, porque puede ser muy servil a distintas causas. Entonces, en mí caso, mi acto de resistencia es obligarme a través del dibujo a ordenar mis ideas en función del pensamiento crítico. Mi profundo acto de resistencia es tratar de cuestionarme la realidad que vivo, la realidad que asumo, la realidad que me dan en el día a día. Yo creo que por ahí viene la resistencia.

Liniers. Sí, el humor es siempre político. Lo mismo cuando no es humor político, ¿no? Cuando uno está haciendo humor está haciendo un comentario sobre cuál es tu idea del mundo. Qué es lo que uno percibe del mundo y cómo lo observa y qué comentarios se pueden tener, entonces. Por lo menos a mí lo que me gusta es el acceso a la libertad de expresión, a la libertad de que uno pueda acceder a sus derechos. Y bueno, este mundo que se tira tan a la derecha me da cierto nivel de angustia, porque convengamos que las derechas históricamente no han sido muy de respetar derechos personales. Así que vamos a ver. Ojalá que las cosas se tranquilicen y que los bolsonaros y los trumps y estos personajes tan extremos empiecen a mostrar los colmillos para que los dejemos de votar, ¿no?

-¿Hay temas con los cuales no harían humor o no les interesa hacer humor? ¿Cuáles?

Montt. Yo soy un ferviente defensor de que cada quien hable y haga los chistes de lo que le da la gana. No creo que hay que poner límites al humor en absoluto y por ahí es la mejor forma de lograr saber qué es lo que piensa el otro. Si hay un tipo que es profundamente machista, tremendamente homofóbico o muy agresivo, simplemente no me llega a mí y lo saco de mi espectro y así lo hará toda la gente que necesite hacerlo. De alguna u otra forma eso va filtrando y va controlando, pero no creo que haya una necesidad ni una obligación, ni un derecho, de andar coartando las libertades de los otros. Que cada quien hable y diga lo que quiera. Y si habla y dice lo que quiera y tiene eco es porque hay algo más profundo que un chiste. Hay un problema social.

Liniers. Sí, a mí sino me interesa un tema me cuesta hacer humor. Por un lado. Por otro lado me parece que la razón que a mí no me interese un tema no significa que ese tema se tenga que anular. Me parece que se puede hacer humor sobre todos los temas. Yo por ejemplo, no soy un experto ni fanático del fútbol y no me llama hacer chistes con fútbol. Lo habré hecho dos o tres veces con toda la furia tiras donde el fútbol está. En cambio gente como Caloi o Fontanarrosa han hecho carreras enteras con fútbol, pero eso tiene que ver con intereses personales. Después está uno preguntándose cuál es el límite del humor o con qué no se puede hacer humor. Yo no creo que existan temas con lo que no se pueda hacer humor, de la misma manera con que creo que no haya temas con los que no se pueda hacer drama. A mí me gusta la libertad de expresión y cada uno tiene derechos a ejercerla como pueda y decir lo que quiera decir. Después puede ser que a mí no me guste un chiste, pero no leeré más a ese autor. El derecho mío es ese. No sé de dónde la gente saca que tiene derecho a no ofenderse. Es raro eso. Hay muchísima gente en el mundo y todos pensamos diferentes y tarde o temprano alguien va a decir algo que te ofenda. Pero no creo que uno tiene derecho a no ofenderse. No está en ningún lado de la Constitución, ni en los Derechos Humanos. No existe el derecho a no ofenderse. Entonces la gente que se ofende y quiere cerrar una obra de teatro o que echen a una persona de la televisión, me parece una movida bastante fachistoide, bastante siniestra.

-Por último, el show de Los Ilustres viene renovado, ¿qué pueden adelantar?

Montt. El show de los ilustres viene medianamente renovado. La verdad que si me lo preguntas así a la rápida te diría sí y no. Sí porque no hay show que sea exactamente igual al otro, y no porque hay cosas que nos gusta contar y van a estar ahí. Hay cosas que contamos previamente, pero también hay cosas que no contamos la vez pasada y que ahora aparecen. Cosas que han ido pasando en la ruta o que pasaron ayer en Lima. Desde esa perspectiva tu puedes ir a este show por segunda vez y no sentirte estafado, y al mismo tiempo sentir que hay un espacio que ya conocías, pero que funciona diferente. Yo lo que sí te podría decir, es que está mucho mejor armado. Que tiene mucha más lógica, más coherencia. Está más redondo. Eso es lo que te contaba respecto al estilo, en la medida que vas trabajando, que te vas subiendo a escenarios, comienzas a agarrar una forma mucho más sólida. Y eso es a lo que apuntamos.

Liniers. El show siempre va renovándose y cambiando y está siempre vivo. Ni Alberto ni yo estamos haciendo Hamlet jaja. Y la verdad que cuando algo deja de hacernos gracia porque lo contamos demasiadas veces, no podemos venderle al público que es gracioso. No somos buenos actores, ni él ni yo. Así que estamos todo el tiempo buscando cosas nuevas, pensando cosas nuevas para agregar, mover y sacar otras que ya no nos hacen tanta gracia, Creo que para que el show siga durando tiene que estar vivo porque si no a ninguno de los dos nos divertiría seguir haciéndolo.

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