1 de abril de 2026
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Mujeres en el teatro

"Somos un montón de payasas"

Cintia Seguí, la actriz que le da vida a la payasa Lupita concreta un sueño: la realización del Primer Encuentro Nacional de Mujeres Clown.

Por Eugenia Cano

La payasa "Lupita" está haciendo de las suyas en una academia de danzas urbanas en Las Heras (Supa Style). Termina la clase y algunos chicos salen corriendo, una niña saluda y tiene la sonrisa dibujada en la cara. La serenidad de la siesta mendocina contrasta con la alegría que "Lupita" luce orgullosa con su narizota roja. Abre su paraguas, agranda los ojos y posa para la foto. Imposible una mejor bienvenida. El encuentro que está a punto de producirse tendrá mucho de imaginación y de juego.

Compartimos una tarde con la actriz Cintia Seguí para conocer más sobre su personaje: la payasa Lupita y su relación con el clown. Foto: Yemel Fil. 

La actriz debajo de la pintura del rostro, el vestido violeta a lunares, las medias a rayas y los zapatones rosados, se llama Cintia Seguí. Hace alrededor de 6 años que le da vida a su querido personaje y este fin de semana concretará algo inédito para la provincia: organizar el Primer Encuentro Nacional de Mujeres Clown". Un hecho inimaginable para la joven que se formó para hacer "teatro serio" y cuya profesión tomó otro giro.

Durante tres días (viernes 14, sábado 15 y domingo 16 de abril) se realizarán charlas, talleres y vendrán payasas de otras provincias

El elenco Las Mañosas, de Buenos Aires, abrirá el evento con el espectáculo "Clown para soñar", mientras que el sábado subirá a escena la cordobesa Guillermina Farías Wagner con su personaje Lady Ladila y su show "Historia de un pollito". El plato fuerte ocurrirá en la última jornada con una Varieté de payasas mendocinas y un cierre musical con la cancionista Mariana Päraway que se suma a la fiesta. Además, Valeria Maldonado, de Buenos Aires ofrecerá el seminario "El arte de ser genuino".

"El público ve al payaso, el clown en lo masculino, y la mujer no sé si está bien reconocida como payasa, entonces de ahí me surgió la idea de de hacer un encuentro. Somos un montón de payasas. Somos un montón acá en Mendoza y en todos lados, siempre. Es decir, somos muchas mujeres en el mundo y somos muchas payasas también. Por ahí hay más payasas que hombres payasos y la gente no lo sabe", cuenta Cintia Seguí. El motor del encuentro es visibilizar esta situación en el público y el intercambio entre pares.

"Va a ser un festival que a la gente le va a gustar mucho porque realmente es algo nuevo acá en Mendoza. Es la primera vez que las payasas vamos a estar al ruedo, todas juntas haciendo cosas. Y esperemos que no sea el último. Ojalá sea una puerta de ingreso para que todos los años se pueda repetir un encuentro para que vaya viniendo gente de otras provincias. Y en algún momento esto se puede hacer internacional, uno no sabe...", proyecta la actriz que en esta oportunidad sólo auspiciará de anfitriona.

La iniciativa fue posible materializarla gracias a un subsidio del Instituto Nacional de Teatro (INT) que gestionó y obtuvo Seguí hace un año atrás, más el esfuerzo de muchas voluntades como la de Luli Aybar en la producción. (Ver programación en el apartado).

La payasa Lupita: una creación y una forma de vivir el teatro

Ser payasa no estaba en los planes de la joven Cintia que egresada de la Facultad de Teatro de la UNCuyo emprendió un viaje a Ecuador para seguir formándose con el grupo Malayerba, fundado por el maestro Arístides Vargas. Un seminario con el dramaturgo, con la obra "Donde el viento hace buñuelos", la llevó a partir junto a una colega, la actriz Vanina Corazza.

"La experiencia vivida en Ecuador fue maravillosa. Íbamos a ir tres meses y estuvimos como siete, ocho meses. Y el último tiempo hicimos una gira por Latinoamérica", recuerda. Lo que ocurrió en el trayecto es lo que marcaría su presente. El clown apareció en su hoja de ruta, se reconoció en el humor y descubrió que "la cuarta pared" con el público se podía romper. Que se podía jugar a la ficción desde un vínculo recíproco con la gente. Aparecieron las sonrisas de los niños.

Se preparó, estudió con referentes locales del clown como Gabriela Simón y Víctor Di Nasso, tomó cursos en Buenos Aires y continúa aprendiendo. "He ido sacando un poquito de las herramientas que me daba cada uno", dice. Las influencias le sirvieron para que aparezca gradualmente su personaje más preciado: la payasa Lupita.

Foto: Yemel Fil. 

Por su contextura de piernas largas, Lupita se asemeja en apariencia a Olivia del dibujo animado Popeye. Los trajes que usa le hacen honor a su look. En su "lupitamóvil" (una bicileta) y un monopatín irrumpe con sus travesuras en colegios, academias de danza y fiestitas de fin de año. Siempre lleva algún mensaje de concientización como el de cuidado de la ecología o cómo protegerse en casa de los sismos -estreno exclusivo en este 2017-. Algunas chicas y chicos ya la reconocen cuando la ven llegar. Lupita es arriesgada y hasta se anima a volar alto para tirarse en paracaídas. Incluso, está incursionando en el hip hop.

Lupita hace de Cintia Seguí, la actriz, alguien más divertido y alocado, que lo que le propone su personalidad en la vida real. Si fuera por ella, estaría todo el tiempo caracterizada del personaje.

Foto: Yemel Fil. 

-¿Cuándo es el momento en el que le empezás a darle forma al personaje?

-En base a los talleres de clown que empecé a hacer, empecé a conocerla. Al principio tenía otro nombre. Empezó siendo "Yemita". Y el vestuario es así porque me habían dicho que me parecía a Olivia, de Popeye, porque era flaca y tenía las piernas altas, como ella, entonces empecé a buscar el vestuario por ahí. Por eso el pelo recogido, las medias. Y Lupita salió sólo por una conjunción de cosas.

-¿Y qué identidad tiene Lupita?

-Tiene muchas cosas de Cintia, pero por ahí a mí me ven más seria. Soy como muy seria y la Lupita es mucho más extrovertida. Se mete en cuestiones, hace cosas alocadas. Por ejemplo, hace un tiempo me tiré en paracaídas siendo Lupita. Bueno cosas así alocadas. Después quise hacer tela para meterle otras cosas, pero después me fui para otro lado, pero tiene eso, la Lupita explora más allá de los límites.

-¿Dentro del universo del teatro qué es lo que te ofrece el clown?

-Y me ofrece jugar y mostrar otra faceta de la Cintia actriz. Es descubrir otra faceta, que yo me comunico mucho más con el público siendo la Lupita. Antes por ahí el teatro, no ves a nadie, hay una pared. Yo salí de la carrera de teatro con que había una cuarta pared, que el público lo veías, pero que estaba ahí. Cuando empecé con el clown y vez como participás con el público, dije "esto es lo mío". Me empecé a enganchar por ahí.

-¿Lupita apunta al público infantil?

-En realidad tengo mucha más experiencia con el público infantil. Y el público infantil es mucho más verdadero. Vos ves cuando el niño se engancha en tu historia o no. Es genuino. Te dicen lo que tenés que hacer: "ehh, Lupita corré para allá...". En cambio el adulto mira y te pone caras y una va viendo por dónde. Por eso me gustan más los niños, por la espontaneidad que tienen.

Foto: Yemel Fil. 

-¿Qué satisfacciones te ha dado el personaje? 

-A mí me llena el personaje en todo sentido, porque vos ves a los niños que se alegran un montón con el personaje, que vienen y dicen: "Eh Lupita, ¿cómo andas?". Algunos no me ven desde el año anterior y vienen y me gritan: "¡Lupitaaa!". Los chicos que ya me conocen y me han visto varias veces les gusta cuando aparece de nuevo Lupita. 

-¿Cuáles serían las diferencias de género a la hora de ser un payaso o una payasa?

-El género en realidad es el mismo, que seas hombre o mujer no hace mucho a la diferencia. Lo que pasa es que la gente por lo general tiene la visión de que es "el payaso". Por ahí el clown viene un poco del payaso de circo, entonces por ahí decís voy a ver un payaso y te cae una payasa ¡Ah!, por ahí viene el debate... Yo trabajo con compañeros payasos sin ningún problema, el tema es el reconocimiento del público.

-¿Ser payasa es una actitud de vida?

-No sé si es una actitud de vida, pero es una forma linda de afrontar momentos de la vida. Si fuera por mí sería todo el tiempo payasa y estaría todo el tiempo haciendo funciones, pero bueno por cuestiones también económicas y de un montón de cosas, a veces uno tiene que apostar a otras cosas. Pero para mí es mi cable a tierra en realidad.

*La payasa Lupita se tira en paracaídas. Mirá el video: 

-¿Qué quedó de esa formación de teatro serio?

-Está obviamente. La técnica y para dar clases está, es la base del teatro. La base esa está, lo que pasa es que uno rompe con muchos estereotipos con el clown. No solamente el tema de romper la cuarta pared, sino en otras cosas. Los payasos son muchos más auténticos todo el tiempo, todo el tiempo están expresando lo que les pasa.

-¿Es difícil hacer reír?

-Es difícil hacer reír acá en Mendoza. Sí, porque es un público más seco. Por ahí en otros lugares vos entrás así de una y ya hay predisposición para recibirte. Y acá si hay poca gente, mucho peor, es como que el público se achancha más, que es cuando en realidad tendría que ser al revés porque hay más confianza.

Foto: Yemel Fil. 

-¿Cuándo te diste cuenta que eras una persona que podía provocar humor?

-A mí me paso siempre, desde que empecé a hacer teatro, cuando me fui a estudiar en Malayerba que es un teatro más serio, más comprometido, yo hacía reír a la gente. Yo le decía al profesor, "¿de qué se ríen si yo no quiero hacer reír?". Y me decían que podía ser mi cara, mi forma de expresarme.

Y a mí siempre me tiró lo cómico. Es decir, toda mi vida me he volcado a hacer cosas. Antes de estudiar teatro hacía el personaje de Mama Cora que me encantaba. En reuniones familiares yo salía de vieja, mi hermana tenía un hostel y yo todas las noches caía ahí. Lo que me venía bien de ese personaje, es que la gente grande también, no tiene ningún tipo de ataduras. La gente grande se suelta y es más auténtico con el público y es lo que tiene el payaso.

-¿Te imaginabas todo lo que te pasa actualmente cuando empezaste teatro?

Para mayor información sobre el evento consultar en el Facebook:  Encuentro Nacional de Mujeres Clown 

-No, te soy sincera, a mí siempre me gustó el teatro, pero esta faceta de ser payasa nunca me la imaginé y tampoco nunca me imaginé el festival. Hasta ahora está todo el mundo enganchado. Las chicas de Buenos Aires están fascinadas de venir porque es su primera vez en Mendoza. Para nosotros es riquísimo este intercambio.

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