El regreso de El Salmón a la tierra del sol y del buen vino no será recordado por la reacción y el enojo frente a la ola de celulares intentando registrar cada instante del show, como sí ocurrió en el Teatro Provincial de Salta el último 6 de noviembre en el que el músico cantó de espaldas a la gente para fijar su posición sobre el tema. En Mendoza, un Andrés Calamaro más tolerante y un público que en su mayoría entendió el mensaje, hicieron que la noche se viviera como estaba planteada: el disfrute de un viaje musical con atmósfera intimista.
FOTO: Crisitian Lozano.
"Romaphonic Session", es la novedad discográfica que presentó Calamaro en el auditorio Ángel Bustelo en el marco de la gira "Licencia para cantar". Un álbum que viene a integrar el tercer volumen de "Colección Grabaciones Encontradas" y que surgió de dos sesiones con el pianista Germán Wiedemer.
Fue un concierto de características exclusivas. Sobre todo, por el alto precio con el que se pusieron a la venta las entradas y que redujo la posibilidad de acceso a muchos de los seguidores locales del artista (el ticket más barato costó $790). Considerando este dato y que casi en horario paralelo al evento se disputó el partido de fútbol entre Argentina y Brasil, unas 900 personas asistieron al encuentro que se extendió durante dos horas.
FOTO: Cristian Lozano.
El otro aspecto exclusivo del show tuvo que ver con el rol de intérprete que Calamaro asumió en el escenario, vistiendo a cada una de las canciones -versiones ajenas y versiones de composiciones propias- con su particular voz. El acompañamiento musical recayó en los arreglos refinados que ejecutaron de cada tema Wiedemer, Toño Miguel en el contrabajo y Martín Bruhn en la percusión. Fueron ellos los que marcaron el ritmo de un repertorio acústico que estuvo atravesado por boleros, rancheras, tango y rock.
FOTO: Cristian Lozano.
El hombre que formó parte de Los Abuelos de la Nada, el grupo Los Rodríguez y que en otras épocas llenó estadios y reventó emisoras con hits que calaron hondo en la cultura popular argentina, está en otra etapa de su vida y esta vez se mostró concentrado y entregado al oficio de cantor (sólo incorporó la armónica y una melódica).
FOTO: Cristian Lozano.
El concierto se balanceó con esta propuesta entre dos momentos bien marcados. Un primer tramo más tranquilo que comenzó con "La libertad" y contuvo temas como "Soledad" de Gardel y Le Pera, "Siete segundos", "El día que me quieras", la zamba "Piedra y Camino", de Atahualpa Yupanqui y el bolero "Algo Contigo". Y un segundo segmento en el que el artista versionó temas emblemáticos de su carrera. Aquí el recital tomó otro vuelo y la gente respondió eufóricamente.
Fueron de esta partida las canciones "Algunos hombres buenos" (Los Rodríguez), "La copa rota", "Tuyo siempre", "Los aviones", "El tercio de los sueños", "Para no olvidar", "Estadio Azteca", un tributo a Los Abuelos con "Himno de mi corazón", "Flaca", y la inmortal "Paloma".
Fue allí, justo a las 23.35, que el recital marcó su punto final con un Salmón que tuvo muy pocas palabras, pero que no escatimó en gestos y miradas cómplices para agradecer a sus fans. El ritual trajo luego los bises: "Mi enfermedad", "Media Verónica" y "Crímenes perfectos", y un adiós con aplausos de pie y sin reproches tecnológicos.
La próxima fecha del tour de Andrelo es el domingo 13 en la provincia de San Juan.