Séptima Cámara

El crimen de Ezequiel Torrez quedó impune

La Justicia absolvió a Darío Agosti, el policía que lo mató de dos disparos al confundirlo con un ladrón. Incidentes.

Por Gabriela Guilló

Ezequiel Torrez tenía 22 años cuando en la noche del 11 de noviembre de 2012 fue asesinado de dos disparos en Maipú. Su crimen quedó impune luego de que este mediodía la Justicia absolviera al único acusado, Darío Agosti, un efectivo de la Policía.

“No pueden dejarlo libre, es una vergüenza” alcanzó a decir entre lágrimas Nancy, la madre de Torrez.

Esa fatídica noche, Torrez se encontraba en una despensa de calle Padre Vázquez al 900 junto a su pareja cuando en el lugar ingresaron dos ladrones armados. Los sujetos amenazaron a las víctimas, y la mujer que atendía en el lugar, madre de Agosti, decidió defenderse con un arma. Tras un forcejeo, el revólver se disparó y la fémina gritó solicitando la ayuda de su hijo policía, quien se encontraba en la planta alta de la vivienda donde funcionaba el negocio.

Agosti, entonces, bajó, y sin mediar palabras le disparó a Torrez dos veces. En ese momento, si bien el joven de 22 años habría gritado “yo no soy” y la madre de Agosti lo reafirmó, el policía lo ejecutó.

Momentos después, los Agosti llevaron al joven en su camioneta al hospital donde falleció.

Hoy, y tras varias audiencias de debate, los jueces de la Séptima Cámara del Crimen, presidido por Gabriela Urciolo, lo absolvió por considerar que actuó bajo legítima defensa.

Durante los alegatos, en tanto, la defensa del uniformado, en manos de Pablo Cazabán, pidió que no fuera condenado y expresó que “no hay que dejar de lado que todo ocurrió en segundos”.

Asimismo, el abogado insistió en que la víctima fue herida mientras se movía hacia la persona que disparaba, haciendo que el agresor confundiera su actitud con la de un agresor.

Esto se opuso al pedido de la fiscalía, en manos de Susana García, quien pidió 4 años de prisión al considerar que la reacción de Agosti no es la lógica con la de alguien que acude en auxilio de su madre, ya que en ese caso, lo primero que debería haber hecho es socorrer a la mujer y no disparar. A esto se le suma, explicó la fiscal, que el uniformado disparó dos veces, una en la clavícula de la víctima y la otra en su glúteo.

Momentos después de la sentencia, algunos incidentes entre los familiares de Ezequiel se generaron en el primer piso de Tribunales.

Al grito de “asesino, lo va a pagar”, los allegados a la víctima intentaban deshacerse de la bronca que los invadió tras conocer la absolución y hasta corrieron a Cazabán que debió retirarse rápidamente del Poder Judicial.

En tanto, los padres del joven dijeron “ahora nos tenemos que aguantar llevarle una flor al cementerio a Ezequiel, mientras que ella -por la madre de Agosti- lo va a llevar a pasear al shopping”. 

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