Las vecinas de Alejandro Amitrano y Cecilia Couseau, los padres de la pequeña Rosario Belén, muerta a golpes en 1999, aseguraron que en la vivienda de la pareja siempre se escuchaba el llanto de la nena.
Las vecinas de Alejandro Amitrano y Cecilia Couseau, los padres de la pequeña Rosario Belén, muerta a golpes en 1999, aseguraron que en la vivienda de la pareja siempre se escuchaba el llanto de la nena.
Las declaraciones se conocieron en una nueva jornada del juicio que se lleva adelante contra Amitrano en la Quinta Cámara del Crimen.
Allí, Cintia Pierci, quien vivía en la casa lindante al departamento de la pareja, sostuvo que escuchaba que la nena lloraba y ponían la música fuerte.
Si bien hoy, a 15 años del crimen, la mujer no recordaba demasiado lo ocurrido, durante la instrucción de la causa aseguró que se escuchaban gritos y que él -por Amitrano- estaba solo y le gritaba a la bebé.
Ivana Migni, por su parte, sostuvo que sentíamos llorar a la bebé y música. La nena lloraba desde la mañana al atardecer -hora en la que volvía su madre del trabajo-, y nunca la escuché llorar a la noche.
En relación a las peleas o gritos, sostuvo que se escuchaban y no eran gritos normales.
Asimismo, durante la instrucción de la causa, precisó que el sábado 27 de noviembre -mientras la nena estaba internada en el Notti- me llamó la atención que habían puesto la música muy fuerte.
En tanto otro de los testigos que declaró fue el médico Mario Mercau, quien a finales de los 90 trabajaba en la empresa Bagley en San Luis, donde se desempeñaba como gerente el padre de Amitrano, Orlando.
El profesional de la salud fue enviado a Mendoza para constatar el estado de la pequeña.
Me trasladaron a Mendoza para brindar una colaboración a la familia. Me encontré con Orlando Amitrano y su esposa, me dijeron que la beba ya había tenido un problema de salud antes y me pidieron que me contactara con algún profesional del hospital para obtener información, indicó.
Tras esto, Mercau conoció supo que la pequeña Rosario Belén tenía estallido de yeyuno, habló con los abuelos y se regresó a San Luis.
Nunca hablé con los padres de la nena, no la vi, ni leí la historia clínica, declaró y agregó nunca recomendé otras instituciones para tratarla ni ofrecí un avión sanitario.
El debate continúa esta semana.
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