Comenzó el juicio por el crimen de Micaela Tatti y salieron a la luz vínculos con la familia Aguilera
El debate por el crimen de la menor en una plaza del barrio La Gloria sacó a relucir los conflictos que mantendría, al parecer, el tío de la chica con los amigos del Rengo. Declaró uno de los hermanos del barrabrava de Godoy Cruz.
Cerca del mediodía arrancó en la Sexta Cámara del Crimen el juicio por el crimen de Micaela Tatti, la chica de 13 años que fue asesinada de un disparo cuando se encontraba junto a su tío y su hermana bebé en la plaza del barrio La Gloria, en Godoy Cruz. Por el hecho fue detenido Jorge El Loco Barroso, el mecánico del padre de Daniel El Rengo Aguilera.
Familiares de Micaela Tati antes de comenzar el debate.
Luego de la declaración del hombre, quien intentó desligarse del crimen y relató con detalles y nombres precisos lo que hizo el 10 de marzo de 2012 -día en el que fue asesinada Micaela- comenzaron a desfilar varios testigos que dejaron relucir ciertos vínculos que mantendría la familia Tati con los Aguilera.
Tal es así que fue citado a declarar Diego El Asesino Aguilera, el hermano del Rengo. Si bien el hombre segundos después de sentarse frente al Tribunal sostuvo no sé por qué estoy sentado acá, luego precisó que Barroso era el mecánico de su padre y que mantenía una relación de amistad con varias de las personas cuyos nombres fueron conocidos durante la instrucción de la causa.
De esta manera, Aguilera indicó que Víctor Pupi Barrera -el primer detenido y luego desvinculado del caso-, Mauricio El Flaco Sarmiento y Claudio Satur Mendoza -sindicado como el segundo sospechoso - son muy amigos míos. Mendoza iba siempre con nosotros a la cancha y salvó a mi hijo cuando se cayó a un río.
A Tati y a la señora los conozco, eran muy amigos de mi hermano, dijo Aguilera aunque remarcó que le hicieron saber que el padre de Micaela había recibido plata de parte de Marcelo El Gato Araya para inculparlos.
A un costado, Stefano Tati y Osvaldo Quiroga, el padre de Matías.
En relación al único imputado -ya que Mendoza permanece prófugo- Aguilera pensó qué garrón lo de este hombre porque siempre dijeron que los autores eran jóvenes. Asimismo, aseguró que no conoce a los responsables del hecho y que en el momento en el que sucedió se encontraba en un hipermercado comprando carne para el cumpleaños de una sobrina
De todas maneras, Aguilera se basó en los rumores del barrio, donde vive hace 34 años, para declarar durante la instrucción, que los asesinos de la joven se movilizaban en una moto color rojo, la misma que tendría el único detenido.
Por su parte, Rafael Molina, tío de Micaela y el hombre que estaba con ella en el momento de la balacera, aseguró que esa tarde vi al Pupi y a Satur hablando en la plaza nerviosos y que me miraban mucho. Después se fueron todos juntos con un muchacho flaco. Al rato apareció una moto con Satur manejando que dijo ahí está y me empezaron a disparar. Al otro muchacho no lo conozco, solo sé que tenía el pelo largo y tez trigueña, dijo y luego agregó que a Barroso lo inculpó el Pupi.
Momentos antes del ataque, Molina se acercó al grupo de hombres de la plaza y les dijo no van a empezar a buscar problemas acá porque estoy con mis hijos.
Durante su declaración, el hombre aclaró que Pupi era muy amigo de Stefano Tatti, a tal punto que lo habría elegido como padrino de una de sus hijas.
La madre de la pequeña fue otra de las testigos del debate, que no pudo aportar demasiados detalles de lo sucedido, tal como su padre.
La coartada
Por otro lado, Barroso declaró y detalló paso a paso qué hizo el 10 de marzo de 2012.
El hombre de 42 años y seis hijos, dijo que estuvo trabajando en mi casa todo el día, desarmando un vehículo de Beto Tello y él con su mujer fueron a verme cerca del mediodía y nos quedamos hablando más de una hora. Cerca de las 14.30 mi esposa me llamó para almorzar porque ya era tarde.
Barroso, alias El Loco precisó ante el Tribunal los lugares de repuestos de automotores a los que acudió.
Asimismo, si bien aclaró que no mantiene problemas con nadie del barrio, tuvo un altercado con Pupi, quien le debía $650 por la reparación de una moto.
Debe haber quedado rencoroso porque le reclamé la plata y cuando vino con otro hombre para apretarme, éste le dio un cachetón en la cabeza porque sabía que yo tenía razón, dijo.