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Puente del Inca fue incluído en el Patrimonio Mundial de la Humanidad

La red caminera que atraviesa siete países y siete provincias, entre ellas Mendoza, logró la importante distinción internacional. Es la primera vez que un sitio transnacional es tenido en cuenta.

Por Sección Sociedad

Por primera vez un sitio trasnacional forma parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad declarado por la UNESCO. Se trata del Qhapaq Ñan, el sistema vial andino que se extiende a lo largo de más de 30.000 kilómetros por seis países latinoamericanos y siete provincias argentinas, entre ellas Mendoza.

En las últimas horas se conoció el resultado de la 38ª sesión del Comité de Patrimonio del organismo, que se realizó en Doha, Qatar y donde anunciaron que tanto el paisaje latinoamericano como la Antigua Ciudad Maya y bosques tropicales protegidos de Calakmul, en México y Westwerk carolingio y civitas de Corvey  en Alemania fueron incluidos en la lista.

Esta distinción toca de cerca a Mendoza, ya que está incluida en el sistema vial andino, con Puente del Inca, el famoso paraje cordillerano ubicado sobre el cauce del río Las Cuevas, a metros del ingreso al Parque Provincial Aconcagua.

El anuncio lo realizó vía twitter el gobernador Francisco Pérez quien remarcó la importancia para la provincia de esta distinción.

La importancia de que este antiguo camino incaico ahora tenga este reconocimiento como un itinerario cultural de carácter transnacional, es que se "continuará transmitiendo un mensaje universal: la capacidad humana para convertir uno de los escenarios geográficos más duros del continente americano en un entorno habitable", dijo la ministra de Cultura de Nación, Teresa Parodi.

El Qhapaq Ñan fue la columna vertebral del poder político y económico del Tawantinsuyo, el Estado Inca y se constituyó como una red de caminos de alrededor de 30.000 kilómetros de largo que conectaba centros de producción administrativos y ceremoniales, cubriendo una extensa área geográfica, que va desde el centro oeste de Argentina y Chile hasta el sur occidente de Colombia.

A lo largo de la historia, esta red caminera que atraviesa la cordillera de los Andes fue utilizada para el traslado de pueblos, de ejércitos de más de 40.000 personas así como el tránsito de caravanas de llamas para el transporte de mercancías y materias primas. Su magnitud vinculaba las tierras bajas cálidas desiertas del Pacífico con las húmedas de la Amazonia, y con las zonas medias y el frío altiplano andino.

En Argentina, donde se conservan 119 kilómetros, atraviesa siete provincias. En esta región los incas construyeron entre 2.500 y 3.000 kilómetros de carreteras que cruzaban el altiplano, valles y desiertos para llegar al territorio chileno, a través de las montañas.



La sección Complejo Ceremonial Llullaillaco, que transcurre entre los 4800 y 6670 metros sobre el nivel del mar, es el ejemplo más sorprendente de cómo los incas dominaban las cimas de los cerros, donde construyeron caminos y edificios a mayor altura que ninguna otra población de la historia.

Como parte de una tradición que tuvo de protagonistas a los espíritus de los cerros (apus), en Argentina se han registrado más de un centenar de santuarios, de hecho, en el Collasuyo -la región más austral del imperio incaico-, y en el noroeste argentino, se albergan la mayor parte de los santuarios de altura de esta civilización.

Este sistema vial, que revela una gran tecnología de 2.000 años de historia, es una herencia concreta del patrimonio cultural inmaterial, el traslado de personas, el transporte de bienes y recursos; los conocimientos, las ideas y los dioses.

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